Dr. Matthías Sachse
La abundancia de bibliografía sobre planeación publicada en los
últimos años y el creciente número de consultores, seminarios, y sistemas de
planeación, causan la impresión de que esta disciplina representa algo nuevo en
el contexto de la administración. Es un hecho que los ejecutivos nunca
dedicaron tanto tiempo al estudio y al diseño e implantación de modelos de
planeación estratégica, como en los últimos diez o veinte años. Pero también es
un hecho que la planeación no merece el atributo de “nueva” por la popularidad
adquirida recientemente.
La planeación siempre ha existido; es precisamente ese concepto lo
que distingue al ser humano del animal, el intento de obtener una visión del
mañana. La creación de reservas de los cavernícolas o de un complejo industrial
tiene el mismo fin; ambos tratan de asegurar el futuro. Los primeros enfoques
de planeación no se pueden denominar ni estratégicos ni sistemáticos, puesto
que se trataba de plantaciones parciales tales como: presupuestos, planeación
financiera, abastecimiento, planeación de proyecto y tiempos, pronósticos de
ventas, de producción, etc. Sin embargo, cabe señalar que sí hubo sistemas de
planeación estratégica en todas las épocas del pasado. Uno de los modelos más
elaborados con un diseño comparable a la planeación de grandes corporaciones de
nuestros días tiene más de 2 000 años de antigüedad. Cuando Aníbal planeaba
conquistar Roma, inició con la definición de la misión de su reino, luego
formuló las estrategias, analizó los factores del medio ambiente y los comparó
y combinó con sus propios recursos para determinar las tácticas, proyectos y
pasos por seguir. Esto es exactamente el mismo procedimiento que se aplica en
cualquier empresa moderna. Durante la fase informal, los intentos hacia la
elaboración de sistemas formales de planeación fueron inventados y reinventados
por líderes visionarios que no disponían de otra herramienta que su sentido
común. Hoy en día, los líderes de organizaciones pueden escoger de una variedad
ilimitada de modelos, libros de texto, seminarios, etc.
La fase formal se inicia después de la Segunda Guerra Mundial a
raíz de una serie de nuevas circunstancias: el desarrollo económico atraviesa
un proceso de constante crecimiento, de dinamismo y de cambio. La investigación
y el desarrollo cobran mayor importancia; el lapso de tiempo entre invento e
introducción de un bien al mercado se reduce cada vez más y el ciclo de vida de
los productos se acorta. La velocidad de los procesos de adaptación y de
innovación se acelera, entre otras, a causa de una mayor competencia, situación
frente a la cual las empresas públicas no pueden cerrar los ojos.
Hoy en día, el avance de las organizaciones ya no depende
solamente del volumen de venta, como ocurría en el periodo comprendido entre
las dos guerras mundiales. Hoy se considera a la empresa como un sistema, o sea
como la interdependencia de las áreas funcionales de producción, mercadotecnia,
finanzas y personal, y bajo la influencia de los factores externos mucho más
complejos que afectan a las organizaciones.
Como se explicará más adelante, las empresas públicas están más
sujetas a influencias externas que las organizaciones privadas. La toma y la
armonización de decisiones se han vuelto extremadamente difíciles para el
administrador actual. Por ello se están desarrollando modelos de planeación los
cuales facilitan la definición de objetivos claros y, a la vez, permiten una
ejecución y control más transparente.
El diseño de sistemas de planeación y la formación de una cultura
de planeación en las empresas públicas de los países en vías de desarrollo se
ha ido conformando de manera diferente a la de las empresas privadas, sobre
todo en países industrializados. En estos últimos, se empezó a experimentar con
los primeros sistemas formales de planeación hace más de cuarenta años. Desde
aquellos días, la planeación está de “moda” puesto que los ejecutivos la
consideran como responsabilidad primordial. Sin embargo, hasta principios de
los años setenta los líderes de empresas públicas, particularmente en países en
vías de desarrollo, no se habían preocupado mucho por la planeación.
La falta de planeación formal en estos países puede justificar
hasta cierto grado: antes de los setenta la mayoría de las empresas eran
relativamente pequeñas y transparentes. Los directivos conocían su negocio como
la palma de su mano; su amplia experiencia sustituyó exitosamente a las
técnicas administrativas. Esta situación cambió drásticamente en los años
setenta. Frente a un sinnúmero de oportunidades de crecimiento, y necesidades
sociales, los directivos de empresas públicas se sintieron obligados a
respaldar sus decisiones con procedimientos administrativos más formales. En
esos días, los ejecutivos de los países en vías de desarrollo, inspirados por
los éxitos en países industrializados, entendieron que el uso de la planeación
podría mantener e incrementar la transparencia de sus empresas. Aceptaron que
la planeación estratégica era la manera más segura de crecer, pero no
entendieron la otra cara de la moneda, ya que la planeación mal diseñada es la
manera más segura de perjudicar al presupuesto federal.
Como consecuencia, las empresas públicas pasaron en los años
setenta y principios de los ochenta por un periodo bastante contradictorio en
el desarrollo de la planeación. El auge inesperado de la aplicación de sistemas
de planeación fue superado únicamente por la caída igualmente inesperada. Tan
rápido como se había dado de alta a centenares de ejecutivos de planeación,
igualmente se dió la baja de los mismos poco después.
Existen diferentes razones que explican, por lo menos parcialmente,
el fracaso de la planeación en estos países. Pero primeramente se analizará la
forma en la que debería estar estructurado un sistema de planeación estratégica
en general y cuáles son las exigencias de un sistema de planeación en empresas
públicas en países en vías de desarrollo.
Comentario.
Independientemente del sesgo que el autor ha dado a su texto, es innegable que el modelo que presenta es útil para empresas privadas, además ustedes, los participantes de este espacio instruccional pertenecen a ambos sectores.
Dedicaremos la mayoría de nuestras intervenciones a la comprensión de la estrategia y los elementos que le rodean. Iniciamos nuestros comentarios con la siguiente información.
En la década de los 60, el mundo descubrió un nuevo santo grial: la estrategia, en el libro Corporate Strategy, de Igor Ansoff, que se publicó en 1965. "Este libro representó una especie de crescendo en el desarrollo de la teoría de la planeación estratégica, ofreciendo un nivel de desarrollo que rara vez se observó desde entonces", observó después Henry Mintzberg.
Corporate Strategy, tuvo un impacto muy importante en el mundo empresarial. Impulsó la consideración de la estrategia hacia una nueva dimensión.
"El producto final de las decisiones estratégicas es sencillo hasta niveles decepcionantes; se selecciona una combinación de productos y mercados para la firma. Se llega a esta combinación agregando nuevos productos y mercados, deshaciéndose de los antiguos y expandiendo la posición presente", escribe Ansoff.
Si bien el producto final era sencillo, los procesos y decisiones anticipados dieron origen a un laberinto que sólo el más dedicado de los gerentes era capaz de seguir. El subtítulo de la obra de Ansoff fue "Un enfoque analítico de la política empresarial para el crecimiento y la expansión". El libro proporcionaba una cascada de decisiones muy complicada. El análisis, en especial el análisis de diferencias (la diferencia existente entre el lugar donde alguien se encuentra y dónde desea estar), fue la clave para la presentación de la estrategia.
El libro trajo asimismo por primera vez el concepto de sinergia a un público amplio. Hoy en día, la palabra se emplea en exceso y muchas veces se abusa de ella. En la obra original de Ansoff, se resumía simplemente como el efecto "2 + 2 = 5".
En libros posteriores, Ansoff refinó la definición de sinergia hasta cualquier "efecto capaz de producir un rendimiento combinado para la firma que sea mayor a la suma de sus partes".
Si bien Corporate Strategy fue un libro notable para su época, generó lo que el propio Ansoff llamó "parálisis por el análisis": el desarrollo repetido de planes estratégicos que permanecían sin instrumentarse.
La administración y la planeación tienen en común la misma
definición de base; ambas buscan la eficiencia para fijar los objetivos, para
la ejecución y para el control. Esto se puede mostrar claramente comparando a
la improvisación con la planeación. De hecho, muchos ejecutivos no disfrazan su
preferencia por la improvisación debido a que es rápida, informal y muchas
veces económica. En cambio, la planeación formal es generalmente cara,
laboriosa y requiere mucho tiempo.
Todo esto es muy cierto pero de esta manera no se contemplan las
desventajas de la improvisación. Esta misma puede ser utilizada únicamente a
corto plazo, es reactiva y por ello riesgosa. Sus resultados son mínimos y su
ejecución sucede siempre bajo presión de tiempo. En cambio, las ventajas de la planeación
son obvias: la planeación sirve tanto a corto, como a largo plazo, es activa,
creativa, unitaria y permite alcanzar los objetivos de una manera óptima. El
carácter universal de la planeación estratégica es notorio cuando se aclaran
los diferentes objetos de planeación, los cuales vislumbran conjuntamente la
finalidad de la planeación.
·
Planeación de la misión. Define cuáles valores morales, éticos y económicos pretende la
organización, qué filosofía la motiva y cuál representa el último y más alto
objetivo de la misma, respecto a sus mercados y productos.
·
Planeación de objetivos materiales. Se pregunta por tipo de bienes y
servicios que se piensen producir, así como las cantidades correspondientes.
·
Planeación de objetivos formales. Hay que decidir en qué relación se
encuentran insumos y resultados, es decir, si la empresa pública planea
maximizar u optimizar la utilidad o, por ejemplo, si solamente deben cubrirse
los costos.[1]
·
Planeación de la estructura. Para asegurar los objetivos
anteriores, la planeación debe proponer una estructura adecuada: ¿en dónde va a
producirse, con qué capital y personal, y con qué estructura tecnológica?
·
Planeación del proceso físico. A continuación tiene que definirse
el proceso material/físico. Esto se refiere a la armonización del suministro,
la transformación y venta bajo la continua consideración del proceso nominal, o
sea, del financiamiento.
·
Planeación de la planeación. Desde luego, debe plantarse la
misma planeación, preguntándose qué sistema representa lo óptimo, cómo debe ser
la organización de la planeación, el control y la retroalimentación. Aquí se
tiene que definir, entre otros temas, el plazo de planeación, o sea si se
piensa en términos de una planeación a corto, mediano o largo plazo.
·
Funciones de la planeación. Con lo anterior solamente se indica
para qué sirve la planeación, pero no se explica todavía cómo sirve.
Adicionalmente, habrá que mencionar las funciones de la planeación. Un sistema
de planeación estratégica tiene que satisfacer las exigencias de todas las
funciones que se mencionan a continuación, aunque se traslapen parcialmente.[2]
·
Función de seguridad. Debe asegurarse el futuro de la organización ,así como detectarse
y cuantificarse los posibles problemas y riesgos. Para el proceso de toma de
decisiones, tienen que anticiparse los desarrollos potenciales que tendrán
efectos en cuanto al logro de los objetivos.
·
Función de Orden. Las influencias externas que afectan a la empresa deben
armonizarse con los objetivos internos. El desarrollo de una empresa pública no
se puede considerar como autónomo, independiente de la situación política y
económica.
·
Función de coordinación. Los objetivos parciales de las áreas funcionales de la empresa:
producción, ventas, personal y finanzas deben armonizarse de tal manera que se
alcance el objetivo principal óptimamente.
·
Función de identificación. La planeación se debe configurar
como proceso participativo que resulta de la colaboración de todos los
integrantes de una unidad de planeación .[3]
Con ello, se asegura que el individuo se identifique plenamente con los
objetivos parciales, así como con el objetivo principal.
·
Función de optimización. Las contradicciones de los objetivos formales (utilidad,
participación en el mercado y seguridad; así como los conflictos de intereses
entre las diferentes áreas de la empresa) pueden contrarrestarse principalmente
por la neutralidad de la planeación y asegurar así el empleo óptimo de recursos
disponibles.
·
Función de innovación. Planear significa preguntarse por el futuro. Es la búsqueda
sistemática de nuevos caminos, desarrollos, ideas y conceptos. La planeación
representa el instrumento ideal en cuanto a la investigación e innovación
enfocada.
·
Función de flexibilidad. La planeación estratégica no debe convertirse en su propio fin, Un
sistema debe tener suficiente margen para la adaptación a factores imprevistos.
Un apego muy estricto a una planeación establecida puede convertirse en un
chaleco de fuerza para la organización y llegar a tener resultados
contraproducentes.
Comentario.
De acuerdo con las ideas de Ansoff, el paradigma del éxito estratégico especifica las condiciones que elevan al máximo la, rentabilidad de uña organización. Este paradigma tiene cinco elementos fundamentales-
1. No existe una fórmula universal de éxito para todas las empresas.
2. La variable impulsora que dicta la estrategia necesaria para el éxito de una empresa es el nivel de turbulencia en el entorno.
3. No es posible optimizar el éxito de una firma a menos que la energía de su estrategia concuerde asimismo con el entorno.
4. No es posible optimizar el éxito de una firma a menos que la capacidad de la dirección concuerde asimismo con el entorno.
5. Las variables internas fundamentales de capacidad que determinan de manera conjunta el éxito de una firma son: preceptúales, psicológicas, sociológicas, políticas y antropológicas
Al estar consciente del irregular registro de la planeación estratégica, Ansoff dedicó once años a validar en forma empírica el Paradigma del Éxito. Este se probó en más de 500 empresas en Estados Unidos, Japón, Indonesia, Argelia, Abu Dhabi, Australia y Etiopía. Los resultados estadísticos dieron un sólido apoyo al paradigma. Ansoff lo convirtió en un instrumento de diagnósticos llamado "Diagnóstico de Aptitud Estratégica", y lo empleó en su práctica de consultaría.
Al haber identificado conductas en las firmas que aumentan su rentabilidad al máximo, Ansoff reenfocó su investigación sobre las conductas gerenciales, que provocan que las firmas se conduzcan de manera óptima.
La planeación es indispensable porque el hombre no puede conocer
el futuro. Los pronósticos acerca del futuro desarrollo siempre incluyen un
cierto grado de incertidumbre, y ésta puede disminuirse en la medida que se
incremento el volumen y la calidad de la información; sin embargo, más
información ocasiona un costo más elevado. Un nivel muy sofisticado de
información no desemboca necesariamente en mejores resultados. Esto implica una
previa decisión acerca de la eficiencia esperada del sistema de planeación
estratégica. Lo último es un balance entre dos factores.
Eficiencia de planeación: eficiencia analítica contra eficiencia económica
Si se espera una eficiencia analítica muy alta, la eficiencia
económica tiene que bajar por los costos involucrados. Obviamente no se puede
establecer una regla general en cuanto al balance ideal entre los factores.
Cada empresa pública tiene que definir previamente el grado de eficiencia de
planeación que juzga conveniente para su operación. Preguntas básicas de
información:
·
¿ Qué
tipo de información se requiere para el alcance de los objetivos?
·
¿Cuánta
de la información teóricamente disponible se requiere para el proceso de toma
de decisiones?
·
¿En
dónde y cómo puede obtenerse la información requerida?
·
¿Cómo
debe evaluarse e interpretarse la información obtenida?
·
¿Por
consiguiente, como se ve el futuro más probable?
·
¿Cómo
impacta el supuesto futuro sobre los objetivos de la empresa?
·
¿Cómo
debe estructurarse la planeación alternativa cuando se insiste lograr el
objetivo, pero bajo circunstancias cambiantes?
·
¿Cómo
debe estructurarse la planeación para enfrentarse a los riesgos y a las
inseguridades remanentes?
Estas preguntas fundamentales pueden contestarse a través de las
fuentes de información que se presentan en seguida.
1.
Información
interna:
·
Análisis
de debilidades y fuerzas en cuanto al logro de los objetivos planeados.
·
Datos
históricos contables.
2.
Información
externa:
·
Datos
y tendencias políticas.
·
Datos
y tendencias económicas generales.
·
Datos
y tendencias del mercado.
En relación con las exigencias de un sistema de planeación en
general, se mencionarán enseguida algunos elementos fundamentales. Dado que se
trata en los puntos posteriores de las exigencias mínimas, la omisión de uno o
varios de los elementos siguientes lleva a graves irregularidades, si no es que
al fracaso de planeación.
Se trata de siete reglas que cada sistema de planeación tiene que
cumplir.
1.
Determinar
el objetivo general de la organización. Como se ha mencionado anteriormente,
toda planeación estratégica debe iniciarse con la definición del objetivo más
importante. Todas las actividades deben enfocarse hacia el logro de este
objetivo.
2.
Pirámide
de objetivos. El logro del objetivo más alto sólo puede efectuarse mediante
objetivos parciales. Esto, a su vez, tienen que ser divididos nuevamente en
subobjetivos parciales y así consecutivamente, hasta que todas las actividades
planeadas de una empresa estén jerarquizadas en una pirámide de objetivos. Esto
significa que todos los objetivos, independientemente de su posición
jerárquica, tienen que ser sumables al siguiente nivel más alto. La suma de los
objetivos parciales de un nivel tiene que ser siempre idéntica a la suma de
objetivos del nivel siguiente más alto, pero también del siguiente nivel de
objetivos más bajo.
3.
Cuantificación.
Los dos puntos anteriores explican suficientemente que toda planeación, debe
cuantificarse numéricamente en todas sus fases.
4.
Objetivos
y responsabilidad. Bajo ninguna circunstancia deben fijarse los objetivos de un
nivel como consecuencia de una directriz del siguiente nivel más alto. Cada
responsable de objetivos determina sus propios objetivos dentro de su campo de
trabajo. El nivel más alto influye en forma orientadora, pero no en forma
imperativa. El responsable de los objetivos puede identificarse únicamente con
sus estándares planeados si dispone de la libertad de fijar el contenido de los
mismos y no cuando se le obliga a aceptar cualquier meta.
5.
Objetivos
ambiciosos y alcanzables. Lo que se indica en el punto anterior también
significa que el objetivo tiene que ser realista. Por objetivos realistas se
entiende aquellos que son exigentes, pero alcanzables en condiciones normales,
o sea, con una planeación congruente. Son peligrosas las opiniones de algunos
autores que subrayan que de lo que se trata es de lograr objetivos que están
fuera de alcance. Esto lleva, tarde o temprano, a frustraciones y a falta de
identificación con el objetivo.
6.
Logro
y recompensa. Los objetivos exigentes y realistas siempre requieren de una
planeación exacta y de una ejecución concentrada. A éstos se les debe añadir un
incentivo con el fin de recompensar el logro del objetivo. Una regla básica nos
dice; los logros que se recompensan tienden a repetirse.
7.
Revisiones
periódicas. Para poder comparar lo planeado con los logros reales, deben
preverse revisiones periódicas en el mismo sistema de planeación. Estas
revisiones sirven tanto al control de la ejecución de lo planeado, como a sus
cambios y a la redeterminación de la planeación. Lo anterior se muestra
esquemáticamente en el cielo horizontal de planeación.
De acuerdo con el punto de vista contemporáneo, la organización
tiene una determinada visión acerca de los objetivos que se desean lograr en un
futuro igualmente determinado. El alcance de estos objetivos no es más que la
ilusión si la empresa no planea el camino hacia el logro del objetivo.
Esto significa que el conjunto de combinaciones de los posibles
factores de influencia que encontraría la empresa en el camino hacia el
objetivo tendrían que ser analizados. Los factores internos (capacidades)
pueden impulsar a la empresa hacia la realización de los objetivos (fuerzas),
pero también pueden frenar (debilidades). Lo mismo ocurre con el ambiente o sea
con los factores externos: las oportunidades acercan a la empresa a los
objetivos y los problemas los alejan.
Comentario.
Cualquier persona capacitada en planeación reconoce la necesidad de cumplir con las reglas básicas de un sistema de planeación, así mismo debe hacer funcionar la estrategia, es decir, dado que la estrategia es el centro de este universo, debemos preocuparnos por su rotación.
En una era de cambios constantes e impredecibles, se cuestiona cada vez más, y en voz más alta, la utilidad práctica de la estrategia. Los escépticos afirman que está muy bien tener una estrategia formulada con brillantez, pero que otra muy distinta es instrumentarla. Para el momento en que comienza la implantación, es probable que el entorno empresarial haya cambiado, y que se encuentre en el proceso de cambiar aún más.
Se está dando el golpe de gracia a los enfoques tradicionales de la estrategia. "Lo más humano que es posible hacer con la mayor parte de los procesos de planeación estratégica es liquidarlos", concluye un informe de los consultores estratégicos OC&C.
La investigación del Foro Estadounidense de Planeación descubrió que sólo un 25% de las empresas considera eficaces los procesos de planeación. Del mismo modo, Henry Mintzberg ataca con todo la ortodoxia de la plantación convencional. "Encontramos demasiado análisis en el camino. El fracaso de la planeación estratégica es el de la formalización", dice Mintzberg, al identificar a ésta como la falla fatal de la administración moderna.
Mintzberg defiende lo que llama programación estratégica. La visión es que, durante mucho tiempo, la estrategia se alojó en torres de marfil construidas con datos y análisis corporativos. Se alejó demasiado de la realidad, cuando tener cualquier estrategia de vida comercial necesita enfrascarse en la realidad. "Las estrategias aparecen en épocas determinadas, surgiendo cuando se espera, desarrolladas del todo y concebidas de manera inmaculada".
Las organizaciones están cada vez más conscientes de que, al moverse hacia adelante, no lo harán en una línea recta sin desviaciones, Ahora la capacidad importante es ser capaz de mantener una dirección general en vez de seguir una trayectoria determinada con anticipación en forma esclavizante. Tal flexibilidad exige una perspectiva más amplia de las actividades y dirección de la organización.
A su vez, esto requiere una mayor conciencia de los enlaces entre estrategia, cambio, trabajo en equipo y aprendizaje. El nuevo énfasis radica en el proceso de la estrategia tanto como en los resultados de la misma. Hoy en día, la estrategia es tan vital como siempre lo fue. Pero, del mismo modo, comprender su plena riqueza y complejidad sigue siendo una tarea formidable.
Los supuestos básicos tratados en la segunda sección tienen
validez para todo sistema de planeación. Éstos son independientes de las
condiciones particulares de una empresa (grande o pequeña, privada o pública,
lucrativa o sin fin de lucro). Igualmente son independientes de las condiciones
del país en el que se encuentre la empresa (país industrializado o en vías de
desarrollo, competencia de mercado, etc.). Sin embargo, si se desea desarrollar
un modelo de planeación que tome en cuenta las circunstancias particulares de
los países en vías de desarrollo y de sus organizaciones públicas, se tendrán
que introducir a las bases anteriormente mencionadas algunas exigencias
complementarias.
Comentario.
A continuación se explican los requisitos desde la perspectiva del Dr. Sachse. Sin embargo, agregamos el primer requisito desde nuestra perspectiva. La estrategia misma y sus requisitos para que funcione correctamente.
Existe una confusión entre lo que una organización hace en realidad, lo que dice qué hace y lo que debería estar haciendo. En la práctica, la estrategia tiende a abarcar los tres puntos. En The Fínancial Times Guide to Management and Strategy, Richard Koch da dos sentidos a la estrategia:
1. Una buena estrategia es la lógica comercial de la empresa, lo que define por qué una firma tiene una ventaja competitiva y un lugar bajo el sol. Para ser completa. la estrategia deberá incluir una definición del dominio en el que compite: las líneas de operación, los tipos de alcancé desde los puntos de vista geográfico y de clientes. Asimismo; debe incluir la definición de las competencias distintivas de la firma y de la ventaja competitiva que le da un aspecto especial en cierto campo comercial.
2. La estrategia también significa lo que hace una empresa, cómo se posiciona en realidad desde el punto de vista competitivo y cómo realiza la batalla competitiva. Siempre es posible intentar describir la estrategia de un competidor, se piense o no que es buena. En este sentido, una estrategia es lo que hace la firma, no lo que dice que hace, o lo que proponen los documentos de su estrategia.
En el mundo de modas del pensamiento gerencial, ningún tema ha generado por sí solo tantas ideas brillantes. desde la intención estratégica hasta las competencias centrales
Existe cierta confusión con los procesos reales del desarrollo y la posterior instrumentación de la estrategia. El proceso permanece oculto por la palabrería. ¿Estudia una organización el mercado y el entorno competitivo y luego cambia para cumplir las oportunidades percibidas?
Ciertamente, Michael Porter, de Harvard, define la estrategia como el posicionamiento de la empresa en relación con el entorno de la industria, ¿La estrategia comienza con la organización, examinando en lo que sobresale y después proponiéndose aprovechar al máximo tales activos en el entorno actual?
En el entorno empresarial actual, en el que las transformación son constantes, se cuestionan cada vez más los métodos tradicionales de formular una estrategia. El enfoque convencional toma como principio de guía el acrónimo
MOST, Mission, Objectives, Strategy, Tactics. Esto ofrece una progresión ordenada de la creación de una misión a hacer que ocurra la estrategia.
La vida ya no es tan sencilla. "En la práctica, el proceso verdadero del desarrollo de estrategia y el establecimiento de dirección es mucho más confuso, experimental, incierto, iterativo e impulsado de abajo hacia arriba", dice Andrew Campbell. "Existen cinco razones para rechazar el marco MOST...
· Primero, el sistema económico competitivo, en el que las escrituras constitutivas de las empresas les imponen limitantes que muchas veces se perciben como objetivos.
· Segundo, la estrategia y los objetivos se entremezclan, no son lineales.
· Tercero, no tiene caso desarrollar una separación entre estrategia, práctica y operaciones: las percepciones sobre la creación de valores llegan con la misma frecuencia de los detalles de la operación como de los conceptos estratégicos más amplios.
· Cuarto la visión de los académicos difiere de la de los consultores respecto a la mejor manera de desarrollar y captar mejor las percepciones.
· Quinto existen asimismo diferencias sobre la mejor forma de instrumentar la estrategia en un mundo incierto".
Con base en esto, parecería que los días de la creación de una estrategia altamente analítica y racional ya pasaron. Pero la estrategia no puede ser sólo racional ni únicamente intuitiva En verdad, una de las habilidades fundamentales de los gerentes consiste en saber cuándo utilizar el criterio intuitivo de una situación especifica
La confusión es endémica, pero, como afirma Costas Markides, de la Escuela de Administración de Londres no necesita serlo. La confusión que rodea a la estrategia se manifiesta de diversas formas Pero en realidad, la confusión es desafortunada e injustificada.
La estrategia es algo muy sencillo: en su forma más simple se trata de cinco o seis ideas creativas que dicen cómo habrá de pelear la empresa la batalla competitiva de la industria. No es un plan; no es un informe de cien páginas; no es un presupuesto; no es una meta. Son sólo cinco o seis ideas creativas. Si la empresa es incapaz dé expresar su estrategia en una sola hoja de papel, entonces no tiene una estrategia.
Para el análisis del medio ambiente son necesarios datos externos,
los cuales no se pueden obtener a través de las fuentes internas de la empresa.
A estos datos se les llama información secundaria y primaria. La información
secundaria es aquella que ha sido elaborada por terceros para otros fines, pero
que de alguna manera está a disposición de la organización. Generalmente se
trata de datos del banco central, centros de estadística, datos de censo,
anuarios etc. En este caso, únicamente hay que buscar y agrupar los datos
existentes.
En cambio, la información primaria no existe en forma previa y
consecuentemente tiene que obtenerse por el interesado, por ejemplo en una
investigación de mercado. En muchos países existen bancos de datos externos,
los que permiten al planificador concentrarse exclusivamente en el
aprovechamiento del material secundario. En países menos desarrollados, sin
embargo, el material debe investigarse a través de métodos primarios con
bastante tiempo de anticipación.
A lo anterior debe agregársele la confiabilidad limitada de los
datos secundarios. ¿Quién se atreve a hacer estimaciones aproximadas sobre la
tasa de inflación para un horizonte de planeación de dos o tres años? ¿Con qué
tipo de cambio aproximado puede contarse en 24 meses? ¿Cómo se va a desarrollar
la situación laboral? Estas preguntas y otras similares se pueden contestar
sólo en forma aproximada, ya que el grado de incertidumbre es bastante elevado.
El planificador en un país en vías de desarrollo está obligado a dedicar mucho
más tiempo a la recopilación e interpretación de los datos externos que el
planeador en otros países.
Esto significa que un sistema de planeación para organizaciones en
países en vías de desarrollo está forzado a dar mayor énfasis al análisis de
los factores del medio ambiente. Esta situación lleva a un alargamiento del
ciclo de planeación. Debido a la extensa fase de investigación de los datos externos,
hay que definir con bastante anticipación qué datos se van a requerir. Por lo
mismo, el ciclo va a resultar más largo de lo que la bibliografía normalmente
propone.
Los datos faltantes o impredecibles obligan a las organizaciones
públicas a poner un mayor peso de la planeación de opciones. Dado que el
objetivo de la empresa debe considerarse como fijo e invariable, el contenido
de la planeación tiene que prever desde un principio caminos opcionales y
completamente estructurados, precisamente para asegurar el logro del objetivo
principal.
Un sistema de planeación para este tipo de organizaciones debe
disponer, hasta en su forma más sencilla, de una planeación básica para su
desarrollo bajo las circunstancias más probables y de un espectro de planes
contingentes para su desarrollo bajo circunstancias posibles, es decir
contingentes. Aquel que, en empresas públicas de países en vías de desarrollo,
quiera alcanzar el objetivo principal mediante una planeación básica exclusivamente,
no tiene objetivos ambiciosos o arriesga en forma innecesaria el futuro de su
área de responsabilidad.
Naturalmente, lo anterior se permite sólo en aquellos casos en
donde el sistema de planeación dispone de la flexibilidad para un proceso de
adaptación dinámico. La mayoría de los modelos desarrollados en el extranjero
se fundamentan en las condiciones particulares de esos países.
Consecuentemente, les falta adecuarse a países con características distintas. Un
ejemplo importante es el siguiente: los sistemas de planeación estadounidenses
y europeos son muchas veces tremendamente rígidos. Una vez establecidos los
planes básicos y las alternativas correspondientes, se llevan a cabo
invariablemente.
Esto corresponde a la cultura de planeación de estos países y por
ello es aceptable. En países en vías de desarrollo, en cambio, un procedimiento
de esta índole contradice a su cultura organizacional y puede así poner en
peligro la realización de los planes establecidos. Cualquier sistema de
planeación en empresas públicas de países en vías de desarrollo debe incluir,
aparte de la planeación básica y de opciones, cierto grado de improvisación.
Ello no limita el alcance de los objetivos en ninguna forma, sino al contrario,
los complementa.
En la búsqueda de un modelo adecuado, el planificador puede elegir
entre enfoques extremadamente sencillos y sistemas complejos, por no decir
complicados. Los últimos no se deberían tomar en consideración, sobre todo
cuando apenas se está introduciendo una planeación sistemática, ya que muchas
veces faltan las condiciones básicas en la organización. Hay que rechazar
también los enfoques demasiado sencillos, ya que la mayoría de las veces son
incompletos, es decir, carecen de carácter sistemático (por ejemplo:
planteamientos puramente estratégicos u operativos, planeaciones parciales para
secciones particulares en la empresa, etc.) la persona que por primera vez
intenta trabajar con planeación, deberá escoger un sistema que cumpla con los
dos ciclos de planeación.
El modelo debe estar estructurado de la manera más sencilla pero,
a la vez, tiene que ser completo para que merezca el nombre de sistema. Por
ello, debe comprender las tres fases de la planeación: planeación, ejecución y
control, así como la retroalimentación y la planeación de contingencia.
El modelo debe disponer de una profundidad mínima de planeación
como: planeación de la misión, planeación estratégica, planeación táctica y
operativa. Fácilmente se pueden imaginar más pasos, pero no menos. La
vinculación de estos pasos en sí misma forma el ciclo vertical.
Todos los participantes en la planeación tendrán que
acostumbrarse, paso a paso, a trabajar con un sistema estructurado. Esto es
válido sobre todo para organizaciones públicas en países menos desarrollados,
dada la poca experiencia en el manejo de la planeación. Cuando a mediados de
los setenta Ciba-Geigy implantó de golpe un sistema de planeación
estandarizado, seguramente resultó adecuado para las circunstancias de esta
organización privada en Suiza, sin embargo, en empresas públicas de países en
vías de desarrollo esta estrategia sería poco recomendable.
Las experiencias más exitosas en regiones menos avanzadas se
dieron mediante implantaciones que se iniciaban en los niveles más altos de la
organización, y que mediante adaptaciones graduales y con la experiencia
adquirida incluían cada año un nivel jerárquico más bajo.
Por lo regular, el encargado de la planeación ocupa en el
organigrama una posición de estar. En organizaciones y países con una larga
trayectoria en cuanto a la relación entre línea y estaf el planificador
normalmente no encuentra resistencia para realizar sus actividades. En países
en vías de desarrollo la relación entre línea y estaf se puede considerar, en
la mayoría de los casos menos madura.
También en los casos donde se logró una relación armónica entre
estaf y línea, no se han eliminado todavía todos los conflictos interpersonales
que trae consigo la planeación.
Se mencionó que la planeación significa orientación común y acción
solidaria hacia el logro de una misión determinada. Esto suena sencillo, pero
fracasa muchas veces por los conflictos de intereses de las personas
involucradas. Si, por ejemplo, el gerente de Mercadotecnia quiere incrementar
la participación del mercado por medio de precios de guerra y de campañas
masivas de publicidad, tal vez encuentre resistencia por parte del gerente de
Finanzas. Tal vez, este último, en ese momento esté pensando en una reducción
radical de costos, para así obtener un aumento de las utilidades y satisfacer a
los accionistas. Posiblemente también al gerente de Producción le gustaría
generar una mayor utilidad, pero no para los accionistas, sino para mejorar las
instalaciones. Al gerente de Personal podría no gustarle nada de esto, ya que
opina que los estándares de eficiencia tan elevados y los índices de accidentes
podrían provocar conflictos laborales y desea, aparte, formar un centro de
capacitación. El planificador se encuentra apartado totalmente ya que trata de
optimizar lo que los demás consideran como limitaciones impuestas. Los
conflictos de intereses de este tipo normalmente son sanos, pero la ignorancia
de los mecanismos de solución puede ocasionar trastornos en el manejo de una
empresa. Es factible establecer un sistema de planeación bajo estas
circunstancias, pero probablemente no sería seguida con plena convicción por
parte de los integrantes. Por ello conviene que antes de que se introduzca un
sistema de planeación, los futuros participantes estén familiarizados con las
reglas básicas de la dinámica de grupo, desarrollo organizacional y mecanismos
de solución de conflictos.
En la bibliografía sobre planeación hay fuertes discusiones sobre
si la planeación estratégica debe considerarse como una técnica o como una
filosofía. La planeación seguramente comprende una serie de técnicas administrativas,
cuyo conjunto da como resultado el sistema de planeación. La experiencia
muestra, sin embargo, que la comprensión técnica de la planeación está lejos de
garantizar el éxito de la misma.
Principalmente las organizaciones públicas de países en vías de
desarrollo tienden a percibir a la planeación como una técnica nueva y
adicional. Pero la planeación fructífera es mucho más que eso; es el arte o la
filosofía de administrar una empresa bajo un punto de vista de los posibles
acontecimientos futuros. De igual manera, la mercadotecnia no es una técnica,
sino una filosofía administrativa desde el punto de vista de los deseos del
consumidor. Quien conciba la planeación como técnica, la rechazará después de
la primera desilusión, porque le falta una comprensión más profunda de sus
propósitos. No es siempre fácil explicar a los directivos de empresas públicas
este carácter filosófico; mientras que este punto no sea asimilado, la
planeación no puede funcionar plenamente.
Se han mencionado hasta aquí una serie de elementos generales y
específicos. Con estos elementos en la mente, se podrá ahora diseñar un sistema
que cumpla con dichos requisitos. El modelo aquí descrito tiene las siguientes
características:
·
Se trata
de un concepto sencillo y completo.
·
Se
puede aplicar a todo tipo de organizaciones.
·
Puede
utilizarse en cualquier nivel jerárquico.
·
Brinda
bases para planeación de contingencias.
·
Vincula
automáticamente la planeación estratégica con la operativa.
·
Puede
utilizarse a corto o a largo plazo.
·
Se ha
aplicado con éxito en una serie de organizaciones mexicanas desde hace varios
años.
En la descripción del modelo se examinarán simultáneamente
conceptos y técnicas y se incluirán también varios formatos que han mostrado
ser particularmente prácticos.
Fijar la misión de la empresa es sin duda el capítulo más difícil
de la planeación. Para ello hay varias razones que se van a ver a continuación.
1.
Incluso
en la bibliografía avanzada se brindan, pocas indicaciones sobre el significado
de la razón de ser. En los Estados Unidos, país clásico de la planeación, sólo
el 30% de las empresas que trabajan con planeación establecen este punto en
forma explícita.
2.
La
razón de ser representa para la empresa el más alto o último objetivo, sobre el
cual se construye, en todos sus pasos, la planeación. Una fijación incorrecta
de este punto neurálgico, aunque sea sólo parcial, tiene forzosamente que
llevar a una planeación incorrecta en sus fases siguientes.
3.
Los
participantes de una unidad de planeación deben estar completamente de acuerdo
con la misión por ellos definida, para garantizar una total identificación con
la misma.
4.
Es
extremadamente importante entender que no se trata de una decisión futura, sino
de una decisión actual para el futuro.
Todos los participantes de una unidad de planeación reflexionan en
un tipo de sesión de “tormenta de ideas”, cuál será el objetivo más alto de la
empresa o de su unidad. La experiencia demuestra que estas sesiones, pueden
durar desde algunas horas hasta varios días, ya que cada participante tiene una
idea muy personal del propósito y de la finalidad de la empresa. Como en fases
posteriores, todos los participantes de una unidad deben tener los mismos
derechos de voz y voto al definir la misión. Esto es válido sobre todo para el
jefe jerárquico de la unidad, ya que la planeación no representa las ideas de
sus colaboradores, si el primero no permite un estricto trabajo en equipo.
Comentario.
Si bien la misión puede ayudar a condensar las metas de una organización, las declaraciones de misión no son estrategia. Podrían describirse con mayor precisión como el resultado final potencial de la estrategia, es decir, los objetivos de la organización.
Ciertamente, Henry Mintzberg define la estrategia como la materialización de las visiones de una empresa. Las declaraciones de misión deben ser metas difíciles, pero susceptibles de lograrse. Suena sencillo, pero los medios de identificar estos objetivos se nublan por la controversia.
El primer paso de la concreción de la misión es la formulación de
las estrategias. Los participantes de la unidad se preguntan: “¿Cómo podemos
alcanzar la misión?”. Las estrategias tienen el significado de “grandes
caminos” que en su conjunto y llevadas a cabo con éxito, permiten el
cumplimiento de la misión.
Las estrategias se pueden formular por medio de dos técnicas
diametralmente opuestas:
1.
Definición
a posteriori. Al usar esta técnica, la unidad analiza todos los posibles
factores de influencia externa e interna que eventualmente pueden repercutir en
la empresa. Sólo después se fijan las estrategias, o sea, una vez que se está
consciente de las posibles influencias. Esta técnica se puede definir como una
adaptación estratégica a los factores de influencia. El uso de esta técnica se
prefiere principalmente en organizaciones con deseos de estabilidad muy
marcados, así como en empresas conservadoras y en vías de consolidación. En la mayoría
de los casos, el contenido de esas estrategias no puede considerarse como
ambicioso.
2.
Definición
a priori. Al usar esta técnica se fijan las estrategias inmediatamente después
de haber formulado la misión, es decir, antes de tener una visión clara de los
factores de influencia. Las estrategias se determinan entonces en un ámbito de
“ignorancia”. La preferencia para esta técnica se encuentra en las empresas
públicas más jóvenes, agresivas y en vías de crecimiento. Se trata normalmente
de estrategias sumamente ambiciosas.
No es sorprendente que las empresas públicas determinen el
contenido de sus estrategias casi exclusivamente después de haber evaluado los
factores del medio ambiente y las capacidades internas. Al adoptar un
procedimiento a posteriori, los directivos revelan una de sus características
básicas en cuanto al manejo de las empresas públicas, que consiste en la
formulación de planes de acción extremadamente cautelosa. Esta cautela no
proviene, sin embargo, tanto del interés en objetivos de estabilidad sino más
bien de razones externas a la empresa. Si los directivos perciben su empresa
pública como un órgano ejecutivo dependiente de una voluntad política superior,
no se puede entonces contar con un alto grado de iniciativa propia. En estos
casos, los directivos se entienden como ejecutivos en el sentido más estricto
de la palabra, es decir, se limitan a la realización de órdenes externas.
Cuando los directivos perciben a una empresa pública como una unidad
temporalmente bajo su supervisión, es decir, como un paso más en su carrera
política, el enfoque a posteriori significa, sin duda, el procedimiento menos
comprometedor y menos peligroso.
Se muestra una falta de profesionalismo al escoger
arbitrariamente, ya sea la opción a posteriori o la a priori. El siguiente
cuadro indica que ambos enfoques dependen de las características de las
empresas públicas en particular, de un espíritu, cultura y del propósito de la
empresa descrito en la misión.
|
La EP se
caracteriza por ser: |
La
misión enfatiza |
Las
estrategias se formulan |
|
Conservadora
en vías de consolidación, madura, profesional, analítica,
vieja, reactiva, pasiva. |
Estabilidad |
A
posteriori |
|
Joven,
agresiva, ambiciosa, improvisada, desesperada, creativa, intuitiva, inmadura. |
Utilidad Crecimiento |
A priori |
Formulación de estrategias a priori y a posteriori.
Aquí cabe mencionar el argumento de que al optar por un enfoque a
priori la empresa pública corre riesgos innecesarios. Esto es un supuesto
equivocado ya que después de haber cuestionado la factibilidad de las
estrategias formuladas a priori a raíz del análisis del medio ambiente y de las
capacidades, existen mecanismos de corrección y de ajuste de las mismas.
La práctica muestra que los procesos a posteriori por la falta de
creatividad, generan resultados seguros pero no muy ambiciosos. En cambio, las
formulaciones a priori tienden a ser extremadamente creativas, pues los
directivos no han sido aún contaminados por las posibles limitaciones del
medio. Es también un hecho que el enfoque a priori no conduce a resultados
menos seguros; los resultados tienden a ser más bien superiores en el proceso a
priori, ya que existen un mayor grado de creatividad y de corrección.
Comentario.
Ya hemos profundizado sobre la estrategia desde distintas aristas, ahora, es momento de hablar de las falacias de la planeación, desde Mintzberg.
Afirmando que la "estrategia no es consecuencia de la planeación, sino lo contrario: su punto de partida", Mintzberg expone las falacias y fracasos de raíz de la planeación. Entre ellos se incluyen:
· Procesoss: una fascinación por los procesos elaborados crea burocracia y ahoga la innovación.
· Datos: Mintzberg afirma que los datos "sólidos", el fluido vital del estratega tradicional, es una fuente de información; sin embargo, los datos "suaves" son los que brindaban sapiencia. "La información sólida no puede ser mejor y muchas veces es mucho peor que la suave", escribe. En The Nature of Managerial Work, Mintzberg observó asimismo que los gerentes dependían de la "información suave", en vez de hacerlo en informes escritos en forma exhaustiva.
· Eliminación: Mintzberg refuta la noción de que los gerentes crean los planes estratégicos desde sus torres de marfil. "Los estrategas eficaces no son las personas que se abstraen del detalle cotidiano, sino más bien lo opuesto, son aquellos que se sumergen en ellos, mientras son capaces de extraer los mensajes estratégicos de ellos".
Hay que formular por lo menos dos estrategias, sin embargo, no hay
que formular más de cuatro estrategias para un lapso determinado de planeación,
Cuando se definen más de cuatro estrategias, en realidad no se tiene ninguna.
Una unidad de planeación simplemente no puede concentrarse en siete o doce
estrategias, pero sí en tres o cuatro.[4]
No importa cuántas estrategias se propongan tentativamente en la
fase de discusión; lo que sí es importante es priorizar para que se queden
únicamente las más importantes de un periodo de planeación y así respaldar la
misión correspondiente. Se exige la limitación del número de estrategias para
fomentar la concentración en lo esencial. Una vez terminado el periodo de
planeación se pueden incluir nuevas estrategias o eliminar y modificar las ya
existentes.
Las estrategias tienen tamaños diferentes, es decir, no son de
igual importancia; cada una tiene su peso específico. Para el logro del
objetivo se requieren, sin embargo, del cumplimiento de todas las estrategias,
debido a que existe una interdependencia entre todas las estrategias y que la
suma de las mismas es igual a la misión.
Acabamos de definir las estrategias como “grandes caminos” para
concretar la razón de ser. De la misma manera, podemos definir las tácticas
como “pequeños caminos” para concretar las estrategias; cada estrategia se
tiene que dividir en una serie de tácticas. La táctica contesta a la pregunta.
“¿Cómo se puede respaldar a la estrategia correspondiente?”. Como con las
estrategias, es indispensable cuantificar las tácticas. La suma de un paquete
de tácticas debe ser igual a la estrategia correspondiente y la suma de todas
las tácticas debe ser igual a la suma de todas las estrategias plasmadas en la
planeación.
Ahora se pregunta de qué manera se pueden definir las tácticas.
Para ello se requiere del análisis de los factores de influencia.
1.
Análisis
del medio ambiente. Con
base en las estrategias ya determinadas, la unidad analiza los factores
externos que tienden a obstaculizar o ayudar al buen logro de las estrategias.
Se recomienda empezar con la estructuración de un marco de conceptos del medio
ambiente, como el siguiente, por ejemplo:
·
Mercado actual y situación
competitiva
·
Mercado complementario y de
sustitución
·
Mercado de abastecimiento
·
Factores económicos
·
Factores laborales
·
Factores ecológicos
·
Factores políticos
·
Factores sociales
·
Factores financieros y fiscales
·
Factores tecnológicos
Se entiende que los conceptos de una lista como la anterior, dependen de las particularidades específicas de cada organización. Todos los factores tienen dos características en común:
a)
Los
factores del medio ambiente influyen en la empresa sin que la empresa pueda
influir en los factores del medio. Es decir, los factores no son controlables
por parte de la organización, ésta puede únicamente reaccionar.
b)
Los
factores pueden tener una influencia positiva o negativa. Cuando se espera un
impacto positivo, se habla de oportunidades; cuando se espera un impacto
negativo, se habla de problemas.
Después de haber detectado todos los factores de influencia para
un periodo determinado de planeación, hay que cuantificar los mismos para poder
juzgar su efecto objetivamente. Esto lleva a una depuración de la lista, puesto
que se deberían contemplar únicamente los factores realmente importantes por
razones de simplificación y concentración.
Los factores de influencia y sus efectos se pasan a las listas de problemas y oportunidades. Ahora se puede pasar a formular las tácticas correspondientes, teniendo en mente otra vez las estrategias. Si se trata de un problema, la táctica contesta a la pregunta: “¿Cómo podemos disminuir o eliminar el efecto del problema?”. Si se trata de una oportunidad, la táctica contesta a la pregunta: “¿Cómo podemos aprovechar el efecto de la oportunidad?”.
2.
Análisis
de capacidades. En
cierta medida, las capacidades representan lo opuesto a los factores del medio
ambiente, puesto que son factores internos de la empresa y como consecuencia
están bajo el control de la misma. Las capacidades pueden tener una influencia
positiva en cuanto al logro de las estrategias (fuerzas) o una influencia
negativa (debilidades). En primer lugar hay que elaborar nuevamente una lista
tanto de las debilidades como de las fuerzas, con el fin de llegar a la
definición de las tácticas. Las tácticas contestan ahora a la pregunta:
“¿Cómo podemos mantener o incrementar una fuerza y cómo podemos disminuir o eliminar una debilidad?”.
Esto se hace nuevamente pensando en lo que exige el contenido de as estrategias. Cada factor -problema, oportunidad, debilidad o fuerza- genera por lo menos una táctica pero generalmente más.
|
Información de planeación Plan 1990-1991 |
Planta : Aguascalientes Gerencia: General Área: Departamento: |
Factores del medio ambiente |
|||
|
|
|||||
|
Características y supuestas del factor |
Influencia |
Afecta Estrategia |
Efectos |
Problema Oportunidad |
|
|
Pos. |
Neg. |
||||
|
Los competidores X e Y introducirán en
15 meses un producto nuevo que tiende a sustituir nuestro producto A |
|
|
|
El producto de los competidores puede
llegar a disminuir la participación de nuestro producto A en un 5% en los
primeros 12 meses después de su introducción |
P23 |
|
|
X |
B |
|||
|
|
|
|
|||
|
Información de planeación Plan 1990-1991 |
Planta : Aguascalientes Gerencia: General Área: Departamento: |
Análisis de capacidades Problemas |
|||
|
|
|||||
|
Prioridad |
Problema |
Afecta Estrategia |
Táctica para Disminuirlo /eliminarlo |
Núm. Proyecto |
|
|
|
P23 El nuevo producto de sustitución de los
competidores X e Y puede llegar a disminuir la participación de nuestro producto A en un 5% en los primeros 12 meses después de su introducción. P24 |
B |
Lanzar en 12 meses el producto C al mercado. |
4,10,26 |
|
Formatos de medio ambiente y problemas.
El formato para las oportunidades es idéntico al de los problemas,
mostrado en esta figura.
|
Información de planeación Plan 1990-1991 |
Planta : Aguascalientes Gerencia: General Área: Departamento: |
Análisis de capacidades 1. Debilidades |
|||
|
|
|||||
|
Prioridad |
Debilidad |
Afecta Estrategia |
Táctica para Disminuirla /eliminarla |
Núm. Proyecto |
|
|
|
En los últimos 4 meses registro un disminución
del 12% de la eficiencia de la planta por fallos mecánicos |
B, C |
Por ejemplo, implantar un sistema de mantenimiento preventivo
hasta finales de octubre de 19__. |
11 |
|
Formato de capacidades. El formato para las fuerzas es idéntico al
de las debilidades.
Las tácticas sirven, a su vez, como nexo con los proyectos, lo que
significa que los proyectos son una etapa más en la labor de concreción de la
razón de ser. Por consecuencia la pregunta es ahora:
“¿Cómo podemos hacer que sean operativas las tácticas?” y la
respuesta son los contenidos de los proyectos. De esta manera, se logra una
armonización entre proyectos y estrategias (y la misión) mediante las tácticas,
es decir, se combina la planeación estratégica con la planeación operativa.
|
Información de planeación Plan 1990-1991 |
Planta : Aguascalientes Gerencia: General Área: Departamento: |
Proyectos |
||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
Descripción y pasos del proyecto |
Respon-sable |
Inversión / Gasto |
Fechas de Inicio o término |
Grado de avance trimestral % |
||||||||||||
|
Presupuesto/ Real |
||||||||||||||||
|
Inver o gasto |
Ahorro |
Inver. o gasto |
Ahorro |
1 |
2 |
3 |
4 |
|||||||||
|
Presu |
Real |
PR |
R |
PR |
R |
PR |
R |
PR |
R |
|||||||
|
22 Investigar la aceptación del producto
C por parte de los consumidores en un mercado piloto |
J.R.L. |
2,000 |
- |
2,452 |
- |
1/1/90 31/12/90 |
1/2/90 31/12/90 |
30 |
25 |
60 |
70 |
80 |
100 |
100 |
100 |
|
|
1 Determinar el mercado piloto 2 Determinar la publicidad para el
mercado piloto 3 |
A.F.N. H.B.L. |
243 |
- |
212 |
- |
1/1/90 15/01/90 15/1/90 15/2/90 |
1/1/90 15/1/90 |
100 100 |
100 100 |
|
|
|
|
|
|
|
Formato de proyectos y pasos.
Cada táctica requiere de por lo menos un proyecto, pero
generalmente más. La cuantificación de las mismas tiene nuevamente como
propósito el poder sumarlas; la suma aritmética de los proyectos debe ser igual
a la suma de las tácticas.
En primera instancia, se determinan los nombres de los proyectos
que respaldan las tácticas y después cada responsable de un proyecto desglosa
los pasos del mismo. Aquí termina la fase de determinación de la planeación.
Todos los tipos de análisis mencionados hasta ahora -capacidades, ambiente,
tácticas y proyectos- tienen un solo propósito: traducir la planeación
estratégica en pasos operativos.
La noción “planeación estratégica” se presta a la confusión de que
la empresa trabaje sobre estrategias; esto es una idea tanto equivocada como
peligrosa. Nunca se trabaja sobre estrategias sino exclusivamente sobre los
pasos. Las estrategias son modelos abstractos, y por tanto, no se pueden ejecutar
directamente sino por medio de la ejecución de los pasos.
a)
Con
la terminación de un paso se realiza una parte de un proyecto.
b)
Como
consecuencia esta parte cumple indirectamente con algunas de las exigencias de
la táctica correspondiente.
c)
El
logro parcial de una táctica contribuye a su vez al cumplimiento limitado de
una estrategia.
d)
Al
llevar a cabo parcialmente una estrategia, se cumple con la fracción de las
exigencias plasmadas en la razón de ser. Esto último destaca nuevamente la
vinculación entre la planeación estratégica y la operativa que brinda este
sistema.
Por otra parte, dicha vinculación hace resaltar que cualquier
falta de cumplimiento u omisión de un paso, o de un proyecto o táctica
resultaran inevitablemente como una falta de cumplimiento de la razón de ser.
También aquí se mencionan las dos fallas principales de la planeación. Se trata
de la sub y la sobreplaneación, ambas tienen que detectarse y corregirse en la
fase de la determinación de los contenidos de la planeación.
Toda la planeación está basada en supuestos cuya realización se
espera que ocurra en el futuro. En última instancia, se puede ver a la misión
como un supuesto acontecimiento futuro y esto significa que el logro de
cualquier objetivo está sujeto a un cierto grado de incertidumbre. Sin este
fenómeno no se necesitaría de la ayuda de la planeación, puesto que se podría
alcanzar cualquier objetivo. En la realidad, la incertidumbre no se puede
eliminar totalmente, sin embargo, hay dos técnicas que permiten reducirla:
1.
En la
medida en que se esté mejorando el levantamiento de información y la
interpretación de ésta, se puede bajar el grado de incertidumbre.
2.
Se
puede lograr el objetivo con mayor probabilidad siempre y cuando se prevean en
la planeación, antes de la implantación, una serie de caminos alternos.
En primera instancia, se elabora una planeación básica (tronco
básico). Se habla de planeación básica puesto que el panorama fundamental
representa lo más probable para el lapso de tiempo planeado. Los caminos
opcionales (por ej.: A, B, o C , etc.) no se deben considerar como otras
planeaciones completas; se distinguen del tronco básico exclusivamente por la
posibilidad de variaciones en los parámetros y caminos incluidos en la
planeación básica. Se llegó, por ejemplo, a la conclusión de que con la
planeación básica se podría vender un 17% más del producto B, siempre y cuando
el PIB creciera un 2.5% en los próximos 12 meses.
Por un lado, la unidad de planeación está consciente de que el crecimiento de 2.5% no se debe considerar como algo totalmente seguro; por el otro, la unidad insiste en la misión ya determinada. Se preguntan entonces, todavía durante la elaboración de la planeación, cómo impactaría un crecimiento del PIB de 2% (o de 3% o de 1.5%) en cuanto a la venta del producto B. También se preguntan sobre los caminos opcionales que se deberán tomar en consideración.
En la mayoría de los casos, dichas opciones no son más que una
modificación o agregación de tácticas y proyectos; se recurre a ellos conforme
a los datos reales obtenidos durante el ejercicio planeado, o sea, cuando la
empresa esté confrontada con una realidad distinta a la planeada en el tronco
básico. Los elementos de la planeación opcional se pueden definir como auxiliares
de la planeación, que se necesitan cuando el logro del objetivo esté en peligro
por situaciones ignoradas en la planeación básica.[5]
Como se mencionó anteriormente, el ciclo de planeación termina con
el control. Muchos sistemas de planeación fracasan por malinterpretar
totalmente la función del control, no se trata de contabilizar y registrar
datos reales del pasado. El control es el primer paso para la nueva planeación
o, por lo menos, el medio de la corrección de lo planeado a través de la retroalimentación.
En lugar de sobreevaluar, la pregunta: “¿qué paso?” se debería peguntar: “¿qué
vamos a hacer ahora?”.
No importa si los conceptos mencionados en el renglón “índice” se
refieren a estrategias, tácticas o proyectos, pero sí se recomienda analizar
cada concepto cuantificado periódicamente (aquí, según este formato,
trimestralmente). No hay que olvidar que la determinación de los incentivos se
desprende también de la hoja de control. Otra función de control -ciertamente
no la menos importante- es marcar la pauta en cuanto a las decisiones de cambio
a favor de alguno de los caminos previstos en la planeación de opciones.
|
Información de planeación Plan 1990-1991 |
Planta : Aguascalientes Gerencia: General Área: Departamento: |
Revisión trimestral (1er trimestre) |
|
Índice |
|
Observaciones |
||||
|
Anual |
Acumulada al 1er trimestre |
Acumulada al trimestre |
Variación |
|||
|
Absoluta |
% |
|||||
|
Venta producto B (unidades) |
540 000 |
110 000 |
182 340 |
72 340 |
65.7 |
La huelga durante enero del competidor X
nos permitió captar temporalmente parte de su mercado tradicional |
Formato de control.
Comentario.
Hemos hecho distintas reflexiones con base en
Mintzberg, ahora es el turno de reflexionar con base en Michael Porter y su
filosofía de la estrategia y la ventaja competitiva
Tal vez Michael Porter, de la Escuela de Administración de Harvard, sea el académico de mayor éxito en el mundo. Mientras otros pensadores en el tema gerencial comprometieron su enfoque en busca de atracción popular, el trabajo de Porter es descaradamente académico en su tono y contenido. La seriedad y la racionalidad son penetrantes.
"Su trabajo es académico casi hasta el error", observó The Economist, "Es tan probable que Mr. Porter produzca un éxito de librería pleno de anécdotas y de frases llamativas como que pronunciara una conferencia vestido con sostén y medias de nylon".
Su enfoque se basa en la precisión quirúrgica, la disección de los órganos vitales de las empresas y las naciones industriales. No es sorprendente que los libros de Porter hayan sido escasos en cantidad, pero grandes en aspiraciones e influencia. "El pensamiento empresa ocurre rara vez de manera espontánea. Sin lineamientos, pocos gerentes saben lo que constituye el pensamiento estratégico"," se lamentó en un artículo de 1987. Su trabajo se propuso desarrollar los lineamientos. Esto lo llevó a un conflicto con varios otros importantes pensadores. Henry Mintzberg, el campeón de la espontaneidad y la intuición, criticó el entusiasmo de Porter por las estrategias genéricas y las listas de verificación de todo tipo".
El primer libro de Porter fue Competitive Strategy (1980), que en lugar de andar de puntillas en torno a las reglas de la teoría ejecutiva, fue derecho al corazón de la estrategia. Porter atacó en apariencia imponderable la pregunta de la forma en que las organizaciones pueden lograr ventaja competitiva a largo plazo. Buscó un terreno intermedio entre los dos enfoques polarizados que se aceptaban entonces: por una parte, las organizaciones que la adaptan a sus circunstancias particulares logran la ventaja competitiva; y por la otra, que la ventaja se basaba en el sencillo principio de que mientras más a tono y consciente del mercado se encuentre una empresa, más competitiva podrá ser.
Porter se las arregló para absorber ambos conceptos. A partir del análisis de varias empresas, desarrolló las estrategias genéricas. Esta no era una plantilla instantánea para la ventaja competitiva: Porter insistía que, si bien existían las "estrategias genéricas", era decisión de cada organización seleccionar en forma cuidadosa la más apropiada para ellos y el momento específico en que lo fueran. Las cuatro "estrategias genéricas" se respaldan por cinco fuerzas competitivas que entonces se aplican a cinco "tipos diferentes de industrias" (fragmentada, en surgimiento, madura, en decadencia y global).
La lógica fundamental del marco de las cinco fuerzas de Porter.
1. SI los clientes tienen poder de negociación sobre un proveedor (sin importar la razón de ello), ejercerán dicho poder y reducirán los márgenes de utilidad del proveedor.
2. Si los proveedores de una organización tienen poder de negociación, lo ejercerán y venderán sus productos a un precio más elevado.
3. Si existen sustitutos para el producto o servicio de una organización, limitarán el precio que podrá cobrar ésta y, una vez más, limitarán las ganancias.
4. Si existe una rivalidad intensa en la industria, obligará a las organizaciones a participar en guerras de precios, de investigación y desarrollo, y de publicidad, todas las cuales es muy probable que reduzcan las utilidades.
5. Por último, si nuevos participantes entran a una industria, llevarán consigo recursos y el deseo de robar porciones del mercado a las empresas ya existentes. La rivalidad se acelera y las utilidades se reducen.
"Dada la lógica de estas cinco fuerzas, un estratega necesita decidir qué hará con ellas", dice Costas Markides, de la Escuela de Administración de Londres. En forma tradicional, la mayoría de las personas suponía que la forma de seguir adelante era suponer implícitas estas cinco fuerzas y después tratar de probar y posicionar la firma frente a tales fuerzas. Esto es erróneo desde un principio y tal vez sea el error de concepción más serio respecto a la estrategia que se haya desarrollado en los quince años que transcurrieron desde el desarrollo de las cinco fuerzas.
En vez de eso, lo que el estratega debería hacer es quebrar con creatividad las reglas establecidas al modificar de manera activa estas cinco reglas en favor de la empresa. En otras palabras, la esencia de la formulación de estrategia es desarrollar ideas creativas en respuesta a las siguientes cinco preguntas:
· ¿Cómo es posible reducir el poder de negociación de los clientes?
· ¿Cómo es posible reducir el poder de negociación de los proveedores?
· ¿Cómo es posible reducir los sustitutos del producto o servicio?
· ¿Cómo es posible limitar la rivalidad en la industria?
·
¿Cómo es posible impedir que los
nuevos participantes entren a la industria?
Aún así, el marco de las "estrategias genéricas" de Porter es persuasivo y muy atractivo para los gerentes. Es claro y su lógica es irrefutable. El problema es que, si bien Porter sugiere que el modelo debería usarse sólo para estimular el pensamiento, muchas veces las organizaciones lo consideran una ruta directa a la ventaja competitiva.
Existe una cantidad considerable de ironía en las empresas que utilizan el mismo modelo para diferenciarse de las demás. Para examinar la competitividad interna de una organización, Porter defiende el uso de la cadena de valor: el análisis de los procesos internos y de las interacciones entre los distintos elementos de la organización para determinar cómo y dónde se agrega valor. Ver todo lo que una empresa hace en términos de la competitividad global, afirma Porter, es un paso crucial para ser más competitivo.
"En un volumen de más de 500 páginas, es fácil pasar por alto la única referencia que hace Porter a la administración de recursos humanos. Ocupa sólo dos párrafos", observa de Competitive Advantage el escritor y pensador británico sobre temas ejecutivos, Philip Sadler. No es frecuente encontrar el, elemento humano en el trabajo de Porter. En Competitive Advantage (1985), Porter defiende que existen tres formas por las que una empresa puede obtener una ventaja competitiva:
1. Al convertirse en el productor con los costos más bajos en un mercado determinado.
2. Al ser un productor diferenciado (es decir, ofrecer algo adicional o especial por lo que sea posible cobrar un precio más elevado).
3. bien, al ser un productor orientado (lograr el predominio en un nicho de mercado).
Hay que hacer hincapié en una serie de elementos que, según la
experiencia, se recomienda tomar en consideración al implantar un sistema de
planeación en empresas públicas de países en vías de desarrollo.
1.
No
hay que sobreevaluar la bibliografía. Sin duda, vale la pena estudiar
profundamente la bibliografía especializada, sin embargo, no hay que copiar
necesariamente los sistemas sugeridos en estas publicaciones. La bibliografía y
los sistemas han sido elaborados en países industrializados y difícilmente son
adaptables a las circunstancias particulares de países en vías de desarrollo.
2.
Al
principio hay que escoger un modelo extremadamente sencillo. La práctica
muestra que las empresas empezaron a modificar y agregar elementos desde el
segundo o tercer periodo, después de haberse familiarizado con el modelo
básico.
3.
No se
debe depender de un consultor. Se recomienda no sobreevaluar el papel del
asesor externo. Éste puede, sin duda, resolver al principio una serie de
dificultades, pero su ayuda se tiene que limitar para la fase inicial. Si el
consultor permanece demasiado tiempo, la empresa corre el riesgo de obtener una
planeación con el sello del consultor y no con el sello de la empresa.
4.
No
hay que esperar demasiado. Los asesores tienden a prometer demasiado, lo que
lleva tarde o temprano a decepciones y a costos inesperados. Lo mejor es cuando
la organización no espera de la planeación nada en absoluto. Los primeros dos
años se debe jugar, experimentar y observar los resultados de un sistema.
Después de esta etapa se dispone del criterio para una decisión definitiva en
cuanto a una implantación obligatoria.
5.
Hay
que experimentar una sección. La etapa de experimentación se debe llevar a cabo
sólo en una parte de la empresa. Se recomienda que sea, una dirección, un
departamento o, en el mejor de los casos, una división.
6.
Hay
que formalizar un departamento de planeación. El departamento de planeación
debe depender directamente del jefe más alto de la organización para, así,
garantizar la neutralidad de la planeación. Si el coordinador de planeación
informa, por ejemplo, al jefe administrativo, se va a planear, en la mayoría de
los casos, el área de administración con sumo esmero, pero no necesariamente
las demás áreas de la empresa.
7.
El
coordinador tiene que ser generalista. No es suficiente que el coordinador sea
únicamente un buen técnico de planeación, es indispensable que conozca la
organización en todos sus detalles y problemas para poder enriquecer, de forma
independiente, los contenidos de la planeación.
8.
No
hay que perder tiempo. Frecuentemente se mal entiende la planeación como un
esfuerzo administrativo adicional. Aunque al principio la planeación requiere
de una dedicación de tiempo adicional, a mediano plazo tiende a ahorrar tiempo,
puesto que el panorama que se tiene del futuro se presenta más claro. La
planeación tiene que ser generadora de tiempo y no costar tiempo.
9.
Hay
que empezar a planear en épocas buenas. No se debe percibir a la planeación
como “salvavidas” en las épocas difíciles. Aquél que se acuerda de la
planeación únicamente en tiempos de crisis, no puede esperar que lo salve. Es
un hecho que muchas empresas públicas de países en vías de desarrollo que
implantaron sistemas eficaces de planeación en épocas buenas sobrevivieron la
crisis con mayor agilidad que aquellos que carecieron de tal ayuda.[6]
10. No hay que sobreevaluar la
planeación. No se debe malinterpretar a la planeación como garantía para el
éxito. La planeación no es la llave de la felicidad, sino una herramienta
adicional, que al igual que otras técnicas administrativas tiene como finalidad
un manejo más profesional de las organizaciones.
[1] Habrá que enfatizar que hasta una empresa pública totalmente orientada hacia la producción de servicios sociales esta obligada a formular objetivos claros de utilidad, con la finalidad de hacer eficiente el uso de sus recursos, tal como se explica en los capítulos 3 y 5.
[2] Véase Hill, Wilheim, Unternehmungs
planung, Sammlung Poeschel, Struttgart, 1971.
[3] Véase el tema “Unidades de planeación” en el capítulo 10.
[4] Esto coincide plenamente con las sugerencias de Peter Drucker en su libro “Management”.
[5] Todo esto suena muy atractivo. Sin embargo, las empresas públicas con poca experiencia en materia de planeación estratégica no deberían perder tiempo con la elaboración de caminos alternativos, hasta que dominaran las técnicas de la planeación básica. En lugar de complicar inútilmente los primeros intentos de planeación con un sistema contingente, se les recomienda concentrarse en un plan básico con un amplio margen para la improvisación.
[6] Sachse, Matthías “Planeación en épocas de incertidumbre”, Expansión, México, 1984.