Adiós...
Decir adiós no es fácil,
por ello a Dios le encargo nuestro futuro.
Me despido cargado de vivencias
y de recuerdos inolvidables
que guardo en el corazón.
 
Reciban mi profundo agradecimiento
y un ramo de “nomeolvides” para todos
y cada uno de ustedes.
 
Me voy con la alegría de saber
con certeza, que lo mejor
ya se ha dado entre nosotros.
¡El habernos conocido!
 
Anónimo.