Una vez, conté a tus sentidos la historia de un momento plasmado hoy en una fotografía, a tus sentidos, porque estabas ahí, todo tu. Escuchaste, imaginaste y sentiste cada parte de ese espacio en el tiempo… las voces, las personas, el contexto y la música.

Más que las travesuras de los ángeles o del destino, coincidimos porque así debía ser, algún cometido tenemos en el universo. ¿Cómo explicar esa esfera de energía generada por la admiración a tu voz y la conciencia que surge después de escucharte?

Sólo podría saberlo quien conozca los límites de la astronomía.

Rocío.

Travesuras del amor, Ocaranza (1871)