En este momento necesitas consuelo que ilumine tu vida, y ha llegado en forma de amistad. Sólo eleva tu mirada y siente su calida presencia. Entrégale tus lágrimas, ella las transformará en perlas. Regálale tu silencio, con él hará bellas melodías. Ella te hará un regalo, un beso y una caricia, su alegría y su comprensión.

No estás solo porque estoy contigo. En tu felicidad, yo reiré contigo y en tu desolación yo te daré abrigo. Si un día quieres llorar... llámame, no prometo hacerte reír, mas puedo llorar contigo. Si un día resuelves huir, no prometo pedir que te detengas, mas puedo huir contigo. Si un día te dan ganas de callar, prometo quedarme junto a ti, en silencio, pero… si un día llamas y no respondo, ven corriendo a mi encuentro, tal vez ahora yo necesite de ti.

Los amigos son ángeles que nos llevan en sus alas cuando no podemos volar, que nos alivian el alma, que nos toman la mano para brindarnos sosiego, que iluminan nuestro día. Descansa en la serenidad de espíritu que te brinda su presencia y disfruta de tu vuelo, sólo tienes que creer en ti, y en su fuerza, en su ternura y en su amistad.