Hola
yo soy una manta raya y les voy a contar mi historia. Yo era una manta
raya común y corriente. Un día iba paseando, vi una cueva con dos
luces amarillas muy brillantes y grandes, como soy tan curiosa me asomé
y cuál va siendo mi sorpresa que de repente salí por un agujero en
donde había muchos platos sucios y escuché dos voces que decían,
-algo se mueve ahí- - ¿Qué será?- yo salté y me encontré con dos
señoras.
A una se le salió el corazón al verme y a la otra al darse
cuenta de mi presencia, también se le salió el corazón, entonces los
corazones saltaron por todas partes y ellos me explicaron que sus dueñas
se asustaron mucho al verme, ya que no es normal que una manta raya
salga por el agujero de un fregadero y eso me hizo sentir sorprendida,
pero se me hizo chistoso el lugar por donde salí. Los corazones que ya
eran mis amigos, quisieron enseñarme las costumbres y comida típica de
su país, me dieron a probar comida que me gustó y otra que tenía un
sabor putrefacto como una que se llama chayote.
Me sacaron a la calle, y
a toda la gente que volteaba a verme, se le salía el corazón y así
todos los corazones me iban siguiendo e íbamos a todas partes, a las
maquinitas de juegos, a la feria, a las tiendas de ropa y a muchas
partes más. Luego me llevaron al acuario, ahí vi a muchos de mis
amigos que vivían en el mar conmigo y yo me puse sentimental. Después un
niño de cuatro años me dijo que Navidad se dice en Inglés Christmas
y aunque yo se que se dice Navidation le dije que sí. Yo
estaba muy feliz, me enseñaron sus tradiciones y tomé jugo y también
comí algodones y palomitas.
Yo no quería volver al mar pues estaba muy
a gusto en ese lugar, pero sabía que mi mamá y mis amigos me estaban
extrañando igual que yo a ellos y entonces de repente escuche una voz a
lo lejos que le llamaba a un niño llamado Pipis, era una señora
que le gritaba –Pipis, Pipis saca ya tus juguetes de la bañera y
ponte tu pijama, entonces sentí que me movían de un lado a otro y así
fue como desperté, pues sólo me estaba ilusionando que yo estaba viva,
pero sólo soy un juguete. Si les quedaron algunas dudas, escríbanme a
mi correo electrónico: mantaraya@azul.com.