México, D. F. Fonda del
Claustro, Montevideo. Enero 13 de 2007.
Don Ramón
Suárez Velásquez… nació en la hermosa ciudad de Atlixco… en el estado de
Puebla. La fecha fue… el 13 de enero de 1927, razón obvia, por la que el día
de hoy celebramos su 80 aniversario de vida.
Sus padres
fueron Don Vicente Suárez y Doña Catalina Velásquez, personas de trabajo y
de honor bien reconocidas en su comunidad.
Ramón
Suárez Velásquez es el tercero de una familia de cuatro hijos. Sus hermanos,
los famosos Suárez en la ciudad de Atlixco por razones sui generis
son: Evelia Suárez, Vicente Suárez, Ramón por supuesto y el Benjamín de la
familia… Jesús Suárez.
Los Suárez
vivieron su niñez y su juventud en la misma ciudad que los vio nacer. Todos
ellos se distinguieron por poseer un carácter fuerte y mucha animosidad por
vivir. Don Ramón fue un joven deportista, sano, fuerte e inteligente. Sus
estudios en contaduría le permitieron trabajar en el despacho del reconocido
contador atlixquense José Muñoz de Cote y atender en Atlixco a un ramillete
de empresas en labores contables y administrativas.
Ya se
vislumbraba en esos años una persona y un profesionista de alto nivel en Don
Ramón.
A los 30
años, decidió dirigir sus pasos hacia la ciudad de México. En esta ciudad
encontró y fundó trabajo, negocios y familia que hasta la fecha, le han
llevado a consolidar una historia de vida de grandes logros.
En 1960
contrae nupcias con una bella y dedicada mujer, Olga Zendejas Maldonado en
la ciudad de Puebla. De esta unión nacen tres hombres, la nueva prole
Suárez, que repitiendo la tradición por tercera generación se nombran,
Vicente, Ramón y Jesús Suárez Zendejas.
Don Ramón
trabajó como contador en empresas como Deportes de México S.A., la ANSCO,
Cadena distribuidora S.A. y también fue servidor público en la Secretaria de
Salubridad. Al poco tiempo, en las calles de Uruguay, abrió su despacho de
contadores con su esposa como socia. Atendían a numerosas empresas de todos
giros, en la calle de Articulo 123, en la Peralvillo, en Mixcoac, etcétera.
En 1964
ingresó nuevamente al servicio público en el Instituto Mexicano del
Seguro Social, en las instalaciones ubicadas en las calles de Reforma y
Toledo. Ocupó el puesto de jefe del Departamento de Control y Presupuesto
por ocho años.
Al mismo
tiempo, su espíritu emprendedor lo llevó a fundar algunos negocios, a saber:
una fábrica de conservas, una fabrica de muebles.
En esos
años sus hijos crecían, su patrimonio también y su esposa le apoyaba en lo
profesional y en lo personal, por supuesto, ella se hacia cargo de los
hijos.
Por el
bien conocido modus operandi de la continuidad laboral del partido
político de los 70 años, y que me parece que se sigue repitiendo con los
nuevos partidos en el poder, en el cambio de administración de 1972, Don
Ramón tuvo que renunciar a su puesto en el servicio público. Fueron meses
interesantes para la familia Suárez, Don Ramón por ejemplo, llevaba a sus
hijos al cine muchas tardes para juntos, pasar buenos ratos y mientras tanto,
cavilaba sobre su futuro.
Con base
en su experiencia y con el capital que había reunido, decidió nuevamente
incursionar en el negocio de los abarrotes y así nacieron “La Comercial” y
“La Norteña”. Por muchos años trabajó arduamente en sus negocios y el
resultado fue el crecimiento de los mismos.
La primera
tienda se convirtió en un depósito de cigarros y dulces para luego ser un
negocio de distribución de abarrotes al mayoreo. Se tuvieron innumerables
clientes, su zona de trabajo abarcaba desde la Peralvillo hasta el Circuito
Interior, desde Flores Magón hasta Río Consulado.
El
éxito de su disciplina, voluntad y rigurosidad fue patente.
Los hijos
de Don Ramón se convirtieron tarde o temprano en profesionistas: ingeniero
uno, licenciado en derecho el otro y contador público el segundo. Así, Ramón
y Jesús Suárez con el mismo espíritu del padre decidieron incursionar en los
negocios, compraron una humilde escuela de computación, Grupo CCEA, que en
menos de diez años llegó a ser una potencia en el mundo de la enseñanza -
aprendizaje de la informática, su estado actual es otra historia. En un
momento dado el resto de los Suárez se unieron a la nueva empresa. En 1990,
Don Ramón se convierte en el director del plantel Centro de Grupo CCEA y por
muchos años hace del mismo, un bastión de disciplina, trabajo, rigor, valor
y todo ello con resultados educativos y comerciales totalmente palpables.
Actualmente Don Ramón se ha retirado… y hoy llega a sus 80 años. Una vida
de logros es la suya.
Seguro
debo agregar que Don Ramón es un viajero. Conoce buena parte del planeta, lo
que le permite comparar y sintetizar culturas, esto es otra ventaja para la
vida. En otro nivel de análisis, también ha enfrentado duras enfermedades,
la meningitis por ejemplo, que fue un tiempo duro para la familia, y otras
que es innecesario mencionar. Sólo puedo decir que como Nietzche dijo…
lo que no te mata te hace más fuerte. Así es Don Ramón.
No puedo
seguir adelante sino soy sincero en un detalle que no es detalle, sino piedra
angular para Don Ramón… debo decir que Doña Olga Zendejas, su esposa,
nuestra madre, es virtualmente homenajeada al mismo tiempo, es indudable que
sin ella, Don Ramón no estaría aquí en estos momentos.... Les pido un
aplauso para Olguita.
Los
valores fundamentales que le caracterizan a esta pareja ya se adivinan en el
discurso de esta lectura.
Lo más
importante para esta celebración es hacer patente que su descendencia en
mayor o menor grado sigue su camino. Es decir, su inteligencia, su
experiencia y su valor continúan adelante en las nuevas generaciones…
Fernanda y los monchos.
Las
lecciones de vida que ha impartido Don Ramón, hablan de unión familiar, es
decir, los hijos ante todo. De coraje y valor, es decir, no importan los
fracasos, a seguir adelante. De respeto, es decir, toda situación tiene un
sesgo exacto para ser tratado.
Déjenme
terminar así… no he mencionado sus defectos, pero existen, vamos no nos
hagamos tarugos, todos los tenemos, pero al hacer justicia, el balance de
Don Ramón es a favor… muy a favor de todos aquellos que te rodeamos.
El
maestro José Vasconcelos dijo algunas vez… sólo existen dos tipos de
hombres… los que destruyen y los que construyen, haced de la educación una
cruzada… etc. La cruzada de Don Ramón en 80 años de vida, ha permitido
su autoconstrucción, la de su familia y la misma ha coadyuvado al
crecimiento de todo aquel que se le acerca y se deja tocar… por eso y mucho
más que ahora no se ha dicho…. 1000 000 de gracias Don Ramón…. MUCHAS
FELICIDADES.