He sentido la proyección de tu silencio, tan amplia y profunda, tan clara y obscura como un abismo en el mar. He percibido la facilidad que tienes para abstraer tu mente y fugarte de la realidad. He visto por instantes un cuerpo vacío, cuya mente se diluye en el todo.
 
Parece necesario cerrar los sentidos, o tal vez sólo se tenga que dar acceso a la nada, para poder ver con claridad tu silencio. No lo se...
 
He visto otros silencios, pero veo lo que dicen y se de dónde vienen o hacia dónde van, pero esta vez... No percibo el origen o el destino de tu proyección... Parece que no va a ningún lado.... sólo se percibe esa dominante nada... 
 
Xavier.

Santiago el Grande, Dalí (1957)