- ¡Ah si pudiera
pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en una balanza
juntos! Pesarían más que la arena de los mares, por eso mis razones
se desmandan, pues las flechas de Sadday están en mi. Mi espíritu
bebe su veneno, y contra mi se alinean los terrores de Dios.
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- ¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al
forraje? ¿Se come acaso lo insípido sin sal? En la clara del huevo
¿hay algún gusto? Lo que aún tocar me repugnaba, eso es ahora mi
comida de enfermo.
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- ¡Ojala se realizara lo que pido, que Dios cumpliera mi esperanza!
Que Él consintiera en aplastarme. Que soltara Su mano y me segara!
Tendría siquiera este consuelo. Exultaría de gozo en mis tormentos
crueles por no haber eludido los decretos del Santo. ¿Cuál es mi
fuerza para que aguante mi alma? ¿Es mi fuerza la fuerza de la roca?
¿Es mi carne de bronce? ¿no está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha
ido toda ayuda?
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- Libro
de Job.
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