¡Ah si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en una balanza juntos! Pesarían más que la arena de los mares, por eso mis razones se desmandan, pues las flechas de Sadday están en mi. Mi espíritu bebe su veneno, y contra mi se alinean los terrores de Dios.
 
¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al forraje? ¿Se come acaso lo insípido sin sal? En la clara del huevo ¿hay algún gusto? Lo que aún tocar me repugnaba, eso es ahora mi comida de enfermo.
 
¡Ojala se realizara lo que pido, que Dios cumpliera mi esperanza! Que Él consintiera en aplastarme. Que soltara Su mano y me segara! Tendría siquiera este consuelo. Exultaría de gozo en mis tormentos crueles por no haber eludido los decretos del Santo. ¿Cuál es mi fuerza para que aguante mi alma? ¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿Es mi carne de bronce? ¿no está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido toda ayuda?
 
Libro de Job.

Sharbat Gula, 1984