Educación, Tecnología y Desarrollo.

Mtro. Vicente Suárez Zendejas. 
En representación del Senador y Presidente del INAP.
Dr. José Natividad González Parás.
Febrero 9 de 2001.

Vínculos entre educación, tecnología y desarrollo.

Interesante y fundamental para cualquier audiencia interesada en el futuro de nuestro país, el trinomio que se ha formado para ser discutido en este foro. Cada uno de los elementos por su parte es ya por mucho una disciplina, o un cuerpo de conocimientos cuyas implicaciones se entrelazan en la red societaria de una nación. Empecemos pues, por el principio, hablando de la Educación , de la Tecnología y del Desarrollo y a tender los primeros trazos de las relaciones de estos elementos.

La Educación., indudablemente y como lo han marcado ya tantos autores: Platón, Aristóteles, Marx, Comte, Durkhaim, Weber es la tarea más humana y que el ser humano ha desempeñado desde el principio de su tiempo. He aquí el primer vínculo, dado que también desde el principio el hombre ha sido un ser tecnológico o al menos técnico. De hecho todos sabemos que sólo existen dos tipos de aproximación por parte del ser humano a la realidad, a los hechos. La aproximación natural y la aproximación técnica. Por siglos y siglos el hombre ha preferido la primera sobre la segunda, de hecho, es suficiente observar el espacio y el concepto de una sociedad moderna para ver la tangibilidad y dependencia del ser humano a la tecnología. La educación y la tecnología son  hechos, fenómenos y objetos de estudio únicos para el ser humano. Pertenecen a nuestra historia, a nuestro presente y a nuestro futuro. Debo advertir que estas afirmaciones son una introducción primaria al tema y no deben tomarse como afirmaciones rotundas y concluyentes, ya que no nos guiamos por un determinismo tecnológico. 

Retomando la primera sentencia, la educación ahora más que nunca debe ser comprendida desde sus raíces y hasta sus frutos. Las raíces tienen que ver con la posesión de una postura ante el desarrollo del ser humano. En la línea idealista podemos buscar la reproducción de los patrones de la sociedad y en la línea materialista encontraríamos el perfeccionamiento de las potencias del hombre como diría el Dr. Basabe Fernández del Río. Ambas posturas son contrarias y en su debate ahora se suma un nuevo encuentro, el encuentro con las nuevas tecnologías. Antes de profundizar en esta relación, debemos tomar en cuenta otro vínculo entre este trinomio. 

La educación tiene como funciones sustantivas, la docencia, la extensión y la investigación. Es en esta tercera, donde el vínculo se da. La investigación es definida como la creación de conocimiento. Es decir, la investigación hace ciencia, es ciencia. La investigación debe ser hecha dentro de distintos espacios, a saber: la industria, las organizaciones, las instituciones educativas y órganos específicos de gobierno. Estos lugares deberían de representar las opciones naturales para el desarrollo del conocimiento. Ahora, este conocimiento generado con base en el método científico puede servir a distintas intenciones, tenemos desde el conocimiento o investigación puros hasta el conocimiento o investigación aplicados. Obviamente si queremos vincular las ideas con el desarrollo de una sociedad, hablaremos de investigación aplicada y ciencia aplicada. ¿pero qué es la ciencia  aplicada sino tecnología? 

Finalmente, el desarrollo de un país depende de una serie de factores de toda índole: culturales, económicos, sociales, políticos y otros más. Uno de los que encabeza la lista es la generación de tecnologías propias, autóctonas como diría el Dr. Arellano Gault. Sabemos que la industria mexicana, que las organizaciones mexicanas que desarrollan servicios, y en general que el comportamiento de la empresa mexicana ante el uso de tecnologías blandas y duras se da como importación de las mismas de países extranjero. Es decir, poco se investiga en México. El Dr. René Drucker , conocido investigador de la UNAM, el año pasado presentó algunos resultados de sus investigaciones, de las que sabemos que alrededor del 70% de la investigación mexicana se hace en la UNAM, un poco menos del 30% se desarrolla en el IPN, dejando alrededor del 1% para el resto de las organizaciones educativas, gubernamentales y privadas. Sin embargo, el principal indicador radica en cuánto investigamos al compararnos con los países de nuestro bloque comercial. Toda la investigación mexicana es menor al 1% de la desarrollada en los EUA. Por otro lado, un país desarrollado dedica alrededor del 8% de su PIB a esta tarea, en cuanto que México invierte sólo el 1%, además de que los PIBs no son comparables. 

En este recorrido ahora debemos asentar que el segundo elemento, la tecnología, se ha convertido en causa y efecto de los cambios en nuestras sociedades, de este modo el impacto que ésta tiene en la educación y en el desarrollo ha aumentado considerablemente. Profundicemos en ese aspecto.

La era de la información.

La civilización ha evolucionado en al menos cuatro etapas. (Lewis, 1995, pág. 6). Estas se caracterizan por traslaparse y dominar de algún modo las actividades del ser humano: la era nómada, la agraria, la industrial y la postindustrial. Sin embargo, los cambios (ya esbozados anteriormente) en los sistemas sociales, culturales y por ende en los individuos, nos llevan a la plena aceptación de estar viviendo el inicio de una nueva. Para identificar estos períodos, hemos relacionado las tecnologías de transporte y comunicación. En la tabla se muestra la información en términos de 3 y 5, con fines de entendimiento gráfico. La tercera columna muestra la velocidad que alcanza la transmisión de información y la cuarta el tiempo que le toma a la información circunnavegar nuestro planeta. 

Era

Duración

(años)

Transmisión

(mph)

Circunnavegación

Agraria

3000-5000

3-5

3-5 años

Industrial

300-500

30-50

0.3-0.5 meses

Postindustrial

30-50

300-500

0.03-0.05 días

Información

3-5

3000-5000

0.003-0.005 hrs.

Los modelos que formaron la sociedad postindustrial ya no funcionan de la misma manera en la actualidad. Los valores, los procedimientos y los paradigmas anteriores vienen a ser sustituidos de acuerdo a las premisas presentadas. Es necesario profundizar, por medio de algunos indicadores básicos: símbolos de poder, medios de producción y distribución, valores; en las diferentes posiciones que el ser humano ha tomado en las últimas eras.

Hablando del poder.

En 1776, en Adam Smith encontramos una idea clara del símbolo de poder de la era industrial. En La Riqueza de las Naciones expuso: "que si cada comprador conociera el precio de cada vendedor y cada vendedor conociera lo que cada comprador estaba dispuesto a pagar, todos los que actúan en el mercado podrían tomar decisiones plenamente informadas y los recursos de la sociedad se distribuirían de manera eficaz". Este pudiera ser el sueño de Comte, lograr una sociedad eficiente donde el orden fuera el valor imperante. Pero no fue así. En las fábricas, puntas de lanza de esta era, se dio una nueva forma de organización muy diferente al taller artesanal de la era agraria. Los espacios albergaban cientos y hasta miles de trabajadores, donde nadie era dueño ni de sus herramientas ni mucho menos del producto de su labor. El empleador tenía poder total de contratar o despedir por cualquier razón. Se trabajaba más de 12 horas por día con grandes riesgos de trabajo. Marx y Engels definirían como símbolo de poder de esta era a las posesiones materiales. (Thiagarajan, 1997). 

A fines de los 70 y durante los 80, en una era mucho más pequeña que las anteriores, el poder se enraizó en las habilidades organizacionales y administrativas, porque sin ellas una organización jerárquica de cierta envergadura no podía funcionar con eficiencia y producir productos y servicios a la velocidad requerida. Las ideas postindustriales de administración de calidad total, reingeniería reflejan el pensamiento clásico de esta etapa. Estos métodos fueron diseñados para hacer que las burocracias trabajaran con mayor eficiencia y velocidad, de este modo, los países desarrollados lograron afianzar su industrialización, al producir una sociedad consumista, acumuladora de bienes y fraccionadora del ser humano, pero no pueden arreglárselas con la creatividad, la moda, y la personalización que caracterizará la edad de la información. Este punto es esencial; de ahora en adelante, se debe hablar de una calidad y excelencia para la era de la información. (Oakley, 1997, pág. 3).

Valores y tecnologías básicas.

La Revolución Industrial se basó en un paradigma en el que la materia prima era transformada secuencialmente por una serie de pasos en un producto final. Cada paso del proceso requería total terminación antes de continuar al siguiente. Todo lo contrario a la nueva filosofía toriaezu que significa correcto por el momento, donde los procesos aceptan temporalmente pasos incompletos que permitan el diseño concurrente. Debido a que la maquinaría y la energía son costosas, las compañías de la era industrial se enfocaron en una producción adecuada seguida por una producción en masa. De hecho esta tendencia también la siguieron las compañías de la era postindustrial, trataron de incrementar la uniformidad de sus bienes por medio de eficientar y especializar los procesos.

Es obvio que se requirió de gran investigación y aplicación del método científico para lograr resultados adecuados a las necesidades mencionadas. Las herramientas de la sociedad postindustrial llegaron a desfasarse totalmente de las necesidades de la sociedad de la información. Por ejemplo, en administración, los directivos que aún no se acoplan al cambio, se ahogan en un mar de datos, pero mueren por falta de conocimiento. Carecen de competencias de análisis y síntesis, manejo de códigos y probablemente tecnología que maneje información en tiempo real. Este problema fue enmarcado desde hace un lustro por lo menos: "La administración sufre del complejo de ‘Alicia en el país de las maravillas’, donde la gente corre más rápido que nunca, pero, permanecen en el mismo lugar. Se requieren nuevas metodologías para la administración. Las fábricas producen cantidad de productos con eficiencia y precisión mecánica. Pero, esto ya no es suficiente para producir autos, teléfonos, televisores, etc., de alta calidad y a costos razonables. El empresario pierde mercado porque el poder adquisitivo de los compradores no puede pagar el precio de los productos". (Lewis, 1995, pág. 8).  

La base de la continuidad en la era que empezamos a vivir, pone énfasis en la eficiencia, en la velocidad (ideas un tanto positivistas) y en la satisfacción del cliente (idea un tanto humanista). A esto se le denomina economía inversa: costos de venta y de mantenimiento reducidos y alta velocidad de producción. 

Las tecnologías básicas de la era de la información son: la búsqueda computarizada, la inferencia y la creatividad. La competencia de manejo de códigos se vuelve indeleble en este sentido. Un individuo puede sentarse en casa y por medio de su computadora entrará a la World Wide Web para crear un nuevo producto, con base a información fácilmente accesible a cualquiera. (Gates, 1995, págs. 133 a 153). El producto resultante puede ser distribuido a través de la misma red. Cuando los bienes y servicios se venden a velocidades electrónicas, la obsolescencia se convierte en el reto a vencer.

La sociedad cognitiva.

En otro nivel de análisis de la era de la información, encontramos un vínculo entre la tecnología, la educación y el campo laboral y su situación actual. 

En México, convive una integración incipiente a un mercado globalizado con la problemática tecnológica-educativa. El mercado global está dominado por países industrializados como Estados Unidos y Japón, quienes han desarrollado nuevas técnicas de producción, relaciones comerciales globalizadas y cuyos problemas de gobernabilidad fueron resueltos hace décadas. El mercado globalizado es tangible debido a la transformación de su contexto y el manejo de su entorno a través del uso que le han dado al conocimiento y la información.

“El conocimiento generado por la ciencia, la tecnología y la alta gerencia es la fuerza y el medio de producción determinante o el recurso económico básico. Por conocimiento se entiende la información que cambia a algo o a alguien para la acción o para una acción diferente y más efectiva; o también, la información eficaz en la acción y enfocada en la obtención de resultados”. (Drucker, 1996, pág. 50). 

El conocimiento aplicado a los procesos de producción se convierte en: 

§         Eje motor de la creación de valor, del aumento de la productividad, del consumo y la distribución. De ese modo, la producción industrial, en donde predominan el capital y el trabajo, está empezando a perder peso. La industria de la era de la información tiene en el conocimiento el timón que redirecciona al capital y al trabajo. 

§         Las actividades económicas tienen como elemento organizador el procesamiento de información. La información es el nuevo activo para diseñar, producir y comercializar nuevos productos. Así, por ejemplo, una parte de la fuerza de trabajo empleada tiene como requerimiento el manejo de compleja y abundante información. La nueva economía se basa en el conocimiento o en el trabajo del conocimiento y en la información. 

La economía está fundada en la innovación tecnológica, en los resultados de la investigación aplicada, en el desarrollo de las empresas y universidades, en la integración de las nuevas tecnologías, de las cuales la computación es líder, las que aceleran y bajan el costo del procesamiento de la información. 

La sociedad que sigue esta economía, basada en el conocimiento se le denomina la sociedad de la información  porque es la que está creando las condiciones para que predomine la acción de conocer, la ciencia y la tecnología, y no la de mover cosas, como hace el trabajo físico. Nuestras sociedades van más allá del conocimiento tradicional para privilegiar el conocimiento especializado que se adquiere en los estudios de posgrado y en los laboratorios de las compañías. Nuestras sociedades comienzan a aplicar el conocimiento para transformar al mundo de una nueva forma. Esa aplicación genera al menos dos productos: 

1.      La mejora continua de procesos, productos y servicios.

2.      La explotación del conocimiento para crear nuevos productos, procesos y servicios.

Por lo tanto, la aplicación del conocimiento al estudio y al análisis del trabajo resulta en la elevación de la productividad. En otras palabras, la productividad aumenta si se aplica conocimiento al trabajo. En consecuencia, quienes primero incrementen su productividad son los trabajadores no manuales, llamados trabajadores del conocimiento.[1] 

Precisamente, la nueva organización de la producción y de las relaciones económicas exige una nueva fuerza de trabajo calificada, cuyos integrantes deben poseer capacidades y habilidades específicas, además de espíritu empresarial y orientación al mercado. (Comisión de las Comunidades Europeas, 1995, págs. 11 y 12).

Problemática.

Podemos enfocar estos fenómenos de diversas maneras. En primer término, debemos ir a las causas últimas y relacionarlas con la educación. Desde la filosofía de la educación sabemos que la cultura marca al hombre, lo marca de manera indeleble en sus modos, en sus ideas, en sus hábitos, en su desarrollo de valores. La cultura nos pertenece y nosotros pertenecemos a ella. (Fullat, 1998, pág. 50). Además al hombre le caracterizan otros hechos: el desarrollo del lenguaje más complejo de este mundo, el vivir en sociedades, sociedades complejas y avanzadas, pero sobre todo, en este momento, el grado de complejidad de las herramientas que crea. La tecnología, a través de la computadora se ha convertido en la herramienta más increíble inventada por el hombre, ella está implantando una nueva manera de aproximarse a los hechos, de relacionarnos con ellos. Está formándose una nueva cultura; recuérdese cierta afirmación hecha por Marshall McLuhan[2] al final de los 60. 

“...pero, como ocurrió con la silla, la rueda da origen de inmediato a otra forma de tecnología: el camino, y así como la mesa alteró las pautas sociales, lo mismo pasó con el camino. La más mínima tecnología conforma un nuevo ambiente”.  

En educación este hecho es rector. Desde diversas posturas sociológicas, se tiene la proposición de crear un hombre por medio de la formación escolar. El desarrollo que este alcance deberá estar inserto en una sociedad y cultura, actualizado al espacio y tiempo que ellas representan. En la era de la información, la universidad enfrenta nuevos retos e implementa estrategias que permitan la incorporación adecuada del egresado a la cultura que emerge. La educación ha avanzado en ramas como la educación a distancia, la educación continua, la educación virtual. Las demandas de la sociedad hacia la educación son más complejas que nunca. Son actores principales de este proceso: el desarrollo mismo de la educación en todo el mundo y los panoramas social, político y económico relacionados con la ciencia, la tecnología y el conocimiento, objetos propios de la educación. Un ejemplo de la crisis resultante se encuentra en la relación educación - sector laboral. 

“En América Latina, cuando el estudiante egresa se encuentra con graves problemas en la colocación de su conocimiento y habilidades. Esto se debe a que durante muchos años se concibió una educación técnica no adecuada a la sociedad, por otro lado, el currículo se desarrolló sin ninguna congruencia con el sector laboral, e incluso se inventaron carreras”. (Ibarrola, 1995, pág. 45). 

Profundicemos aún más en este diagnóstico. México es un país urbano actualmente, aunque en el exterior se cree, en muchas ocasiones, que vivimos en un mundo tercermundista salvaje o indígena. Es verdad que existen muchas áreas de nuestra enorme geografía, donde la civilización contemporánea no existe con sus ventajas y obvias desventajas, sin embargo, los valores y medios (como por ejemplo, la infraestructura de medios de comunicación) muestran una cara de país cuasipreparado para no considerarse de tercer mundo, en el futuro a mediano plazo. Esta descripción parece prometedora, pero, para conocer la situación educativa del sistema superior, debemos tomar en cuenta los diagnósticos que sobre el tema han realizado el gobierno y distintos sectores educativos especializados como el Diagnóstico del Sistema de Educación Superior. (ANUIES, 1995).  

§         Aunque la historia de la universidad mexicana se remonta a la época virreinal y más recientemente a los planes de Justo Sierra, el Sistema de Educación Superior (SES) es joven.
§         El SES se encuentra altamente diferenciado. Esto desde ángulos regionales, estatales, nacionales y privados o gubernamentales.
§         El SES depende del financiamiento gubernamental y este demuestra un gran desinterés por parte de nuestros gobernantes.
§         El SES privado y el público están realmente desarticulados.
§         El SES siguió las tendencias mundiales de la posguerra. Dando cabida a una matrícula creciente pero con grave deterioro de su enseñanza por falta de recursos humanos y materiales. 
§         En México la investigación es ineficiente.
§         Los docentes del SES no son un grupo heterogéneo, desde sus vocaciones y motivaciones hasta los fines que persiguen a través del magisterio.
§         La desigualdad en el desarrollo tecnológico de las universidades y su enseñanza es marcada.  

De todos estos diagnósticos, es menester desarrollar una semblanza de los elementos que llevan a la educación a buscar la adaptación[3].

Problemas laborales y demográficos.

§         Las compañías de cierta envergadura contratan personal con dominio de la tecnología y la información.
§         La capacitación de personal requiere enfatizar competencias de acceso a la información, solución de problemas, análisis, evaluación y toma de decisiones.
§         La incertidumbre del cambio en los trabajos, lleva a las compañías a contratar personal que ya posea las competencias requeridas.
§         Los capacitados necesitan más a menudo períodos cortos de recapacitación al cambiar las habilidades requeridas.
§         El número en aumento de trabajadores de medio tiempo requiere acceso más flexible a la educación.
§         El crecimiento del conocimiento en cualquier campo sobrepasa la habilidad de los individuos para estar actualizados. Saber cómo tener acceso a la información se torna más importante que memorizar información.
§         El número de alumnos jóvenes se sostiene, pero el número de alumnos adultos aumenta.
§         Las obligaciones de los alumnos adultos les dan menos acceso a la educación y además, esta parece no cubrir sus expectativas
§         El número de estudiantes que deben trabajar medio tiempo aumenta y en muchos casos se abandonan los estudios para conseguir empleos de tiempo completo.

Problemas económicos y de competencia.

§         Cada año la matrícula y el costo de operación aumenta, mientras que los financiamientos no van acordes a las necesidades.
§         En la universidad pública, el espacio se ha utilizado totalmente y no alcanza a cubrir las necesidades de la matrícula. Además, hay poco dinero para la expansión.
§         Los cuerpos docentes han tenido que aumentar su ritmo de trabajo, lo que no es garantía de obtener mayor eficiencia.
§         En las escuelas particulares, existe un límite en el pago de colegiaturas que una vez rebasado las obliga a buscar opciones menos costosas.
§         Algunas compañías han previsto el potencial que ofrece un entrenamiento de bajo costo, corto y específico sobre un sector del mercado, pues parece que tal acción interesa al estudiante y resuelve problemas de la empresa. Este entrenamiento compite directamente con los programas tradicionales universitarios.
§         El acceso a la Educación a Distancia permite al estudiante tomar cursos virtualmente de cualquier tema, con los expertos reconocidos del área y desde cualquier lugar del mundo. Este es el poder de la globalización que ofrece la red mundial de computadoras, aunque el problema de la certificación no se ha resuelto.

Perspectivas.

Los comentarios que de estos diagnósticos generales surgen nos muestran las necesidades de un país dispuesto a cambiar, a pesar de la inercia en distintos sectores. Hemos entrado en un período de transformación, como ejemplo de excelencia obsérvese el proyecto que ha desarrollado el Instituto Politécnico Nacional a escala nacional en materia de educación continua y a distancia. 

Ibarrola como otros autores, ve que los cambios tienen como raíz a la naciente cultura tecnológica. Esta no es exclusiva, se da en todos los sectores y en todos lo niveles sociales, pero su distribución es inequitativa: tenemos productores, consumidores y meros espectadores. Para enfrentar al problema sugiere la consolidación de una identidad cultural, y el dominio del conocimiento y mecanismo de la tecnología. Es necesario vincular, en espacios educacionales, a las ciencias de la tecnología con los procesos de actualización, formación magisterial y el proceso enseñanza - aprendizaje. Además, no olvidemos que la investigación y la difusión también pueden ser beneficiadas por la tecnología de manera contundente. 

Dado que los puntales de la cultura se están mudando, la educación debe replantear el camino a seguir. El modelo que se ha planteado para resolver la situación en el ámbito sociopolítico es importado desde la visión de América Latina. Al caer el modelo del segundo mundo, y no prosperar las ideas del tercero. El neoliberalismo imperante en el primer mundo es ¿copiado? o instituido con todas sus penas y ¿glorias? Adelgazamiento del estado, privatización de todas las empresas, supresión de subsidios, congelamiento de los salarios. Errores que incluso los países en desarrollo ya están pagando. Las soluciones por lo tanto, se encuentran en otro nivel: 

1.      En primer lugar, conocer las características de la heterogeneidad de la matrícula en México, desde todas sus aristas y perspectivas.

2.      Enseguida, es necesario vincular a la educación media una educación adecuada de corte profesional tecnológico. En el nivel superior, cualquier estudiante debe manejar la tecnología con relación a su disciplina y aquellas paralelas a su práctica.

3.      En el nivel de la didáctica, la conjugación de la psicopedagogía con la psicosociología debe resultar en didácticas de tipo constructivista.

4.      En el nivel curricular, se deben seleccionar contenidos para obtener el conocimiento y habilidades que la sociedad de la información requiere. 

La pregunta surge ipsofacto. ¿Cuáles son las habilidades que se requieren en la sociedad de la información? La respuesta ha sido dada por diversos autores (Ibarra[4], 1995, págs. 85 y 86) y organismos internacionales: 

§         Competencias comunicacionales que permitan el manejo de distintos códigos.
§         Competencias sociohistóricas sumadas a una formación ética que permitan la comprensión multidimensional del tiempo.
§         Competencias matemáticas que dirijan al individuo hacia la racionalización, lógica y abstracción  del pensamiento.
§         Competencias científicas para conocer e interpretar la realidad.
§         Competencias tecnológicas que permitan el uso de la misma con fines de eficiencia productiva social y personal.
§         Competencias ecológicas que permita el desarrollo de una conciencia técnica que trabaje con la naturaleza de manera que esta no sufra menoscabo.
§         Competencias críticas que permitan el análisis y evaluación de problemas y de ese modo se llegue a una solución real de los mismos. 

Esta es una perspectiva desde uno delos vértices de los actores del trinomio que se ha formado en este espacio de difusión. En realidad, el tiempo es corto y el tema vasto, por lo que sólo me he permitido esbozar metodológicamente el problema que tenemos en el futuro cercano y parte de la contribución que desde el binomio tecnología-educación se puede hacer al desarrollo de nuestra nación.

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[1] Por trabajador del conocimiento se entiende a los profesionales altamente especializados, como los científicos, los tecnólogos especializados; y a los altos gerentes y administradores instruidos que saben aplicar sus conocimientos a usos productivos y de servicios. (Drucker, 1996, pág. 58).

[2] Psicólogo canadiense experto en administración y comunicación.

[3] Categorías establecidas del documento Changes in Education and Academic computing, de Jack Treuhaft, 1995, y diagnosticadas en la realidad nacional.

[4] Estas competencias son desarrolladas en el Diplomado Ejercicio de la docencia para el logro de competencias, creado por un grupo de expertos en la materia, en el CISE de la UNAM. El desarrollo se basa en distintos documentos de la Comisión de las Comunidades Europeas, OCDE, UNESCO, SEP y otras.