Educación y Desarrollo.

Dr. Vicente Suárez Zendejas.

Conferencia Magistral presentada en el 7o Foro Institucional de Investigación UVM - SEIEM, Abril de 2003.

 

Nuestra nave espacial[1] está en crisis.

El descubrimiento de que el mundo se volvió mundo, de que el globo ya no es sólo una figura astronómica, de que la Tierra es el territorio en el que todos nos encontramos relacionados y remolcados, diferenciados y antagónicos, ese descubrimiento sorprende, encanta y atemoriza. Se trata de una ruptura drástica en los modos de ser, sentir, actuar, pensar y fabular. Un evento heurístico de amplias proporciones, que estremece no sólo convicciones sino también visiones del mundo. Iani (1998). 

Hemos comenzado a recorrer el nuevo siglo y el nuevo milenio. Poco a poco queda atrás la celebración del año 2000 y con ella el famoso bug del Y2K. Seguro que podríamos hacer una lista de fenómenos, situaciones, promesas, problemas que nacen de la década de los 00, pero seguro también que podemos hacer otra lista con los mismos rubros que caminan a nuestro lado con tres pies. 

Referirse a nuestro planeta, a nuestro entorno, a nuestra madre como una “nave espacial” es hacer uso de una metáfora, una metáfora para describir las transformaciones del final y principio de dos siglos.[2] 

Esta metáfora sugiere un viaje, una travesía, también sugiere el lugar y la duración, lo conocido y lo incógnito, lo destinado y lo descarriado, la aventura y la desventura. La magia de la nave espacial conlleva un destino desconocido. 

La metáfora de la nave espacial puede considerarse como un emblema del desarrollo de la modernidad del siglo XX, y en los labores del siglo XXI. Lleva consigo la dimensión pesimista, introducida en la utopía – nostalgia escondida en la modernidad. Por lo tanto, puede ser el producto más acabado de la razón iluminista. Después de sus desarrollos más notables, a través de los siglos XIX y XX, la razón iluminista parece haber alcanzado su momento negativo extremo: se niega de modo radical, nihilista; anula toda y cualquier utopía-nostalgia. Y esto alcanza el paroxismo en la disolución del individuo como sujeto de la razón y de la historia.

Analicemos estas ideas a mayor profundidad y hagamos uso de algunos indicadores. 

Una de las metas de todo país es el crecimiento económico del mismo. Este crecimiento se denomina “desarrollo económico” también y en ocasiones nos referimos al mismo simplemente como “el desarrollo” nacional. Es obvio que tal concepto se relaciona con muchos otros conceptos y aspectos de la vida de un país. 

Entonces, podemos definir “Desarrollo” desde distintas aristas o paradigmas. Una definición bien conocida es la siguiente: “es el crecimiento de la producción o del ingreso per capita de un país”.[3]  La producción es usualmente medida por medio del Producto Nacional Bruto, PNB.[4] Así, podemos vincular al desarrollo con cambios en la salida de la distribución y la estructura económica. Estos cambios podrían incluir: 

Con estas ideas nos preguntamos: 

¿Cuál es el destino del “desarrollo” de nuestra nave espacial?,

¿Hacia dónde no estamos dirigiendo?,

¿Qué pasa con los países subdesarrollados?,

¿Qué pasa en el caso de nuestra sección de la nave: México?. 

Desde el punto de vista de algunos investigadores y divulgadores de la disciplina de la Economía  el futuro de México es halagüeño, es prometedor. Debemos agregar que incluso la denominación que se usa para describir a México como país subdesarrollado o de “tercer mundo” está agonizando o incluso ha quedado obsoleta. Ahora a México se le identifica como “un país recientemente industrializado”. Sirva esta afirmación como puente con nuestro siguiente tema.

México y su desarrollo: una dualidad incongruente.

¡Pobre México! Tan lejos de Dios; y tan cerca de los Estados Unidos. Gral. Porfirio Díaz. 

El modelo más conocido para clasificar países por su etapa de desarrollo económico es el Modelo de las Etapas del Crecimiento de Rostow (1971). Este modelo se divide en cinco etapas, cada una de las cuales es una función de: 

1.      El costo del trabajo,

2.      la capacidad técnica de los compradores,

3.      la escala de las operaciones,

4.      las tasas de interés y

5.      el nivel de sofisticación de productos.  

El desarrollo o crecimiento es la mudanza de una etapa a otra y los países que se encuentran en las primeras tres etapas se consideran como económicamente subdesarrollados. Brevemente mostramos estas etapas: 

Etapa 1. La sociedad tradicional. Los países en esta etapa no tienen la capacidad de incrementar significativamente el nivel de productividad. Existe una marcada ausencia de la aplicación sistemática de métodos modernos científicos y tecnológicos. El nivel educativo es bajo como lo son otros factores sociales. 

Etapa 2. Las precondición para el despegue. En esta etapa se incluyen aquellas sociedades en proceso de transición. Durante este periodo, los avances científicos se comienzan a aplicar en la agricultura y en la producción. El desarrollo del transporte, de las comunicaciones, de la energía, de la educación, de la salud y otras empresas públicas ha iniciado. 

Etapa 3. El despegue. En esta etapa, los países han alcanzado un patrón de crecimiento  que se considera parte “normal” del modelo económico. Los recursos humanos y el gasto social alcanzan un nivel sostenido de desarrollo y la agricultura junto con la modernización industrial se dirigen a una rápida expansión. 

Etapa 4. El camino a la madurez. Después del despegue, se debe mantener un progreso sostenido y la economía debe buscar la extensión de la tecnología a todas las actividades económicas. La economía se desenvuelve a nivel internacional. En otras palabras, un país demuestra que tiene las habilidades tecnológicas y empresariales para producir no cualquier cosa, sino las cosas que se desean producir.

Etapa 5. La etapa del consumo en masa. Esta etapa conlleva cambios en los sectores económicos líderes hacia servicios y bienes duraderos para el consumidor. El ingreso per capita realmente aumenta hasta el punto donde un gran número de personas recibe cantidades significativas como ingreso discrecional. 

Con estas bases teóricas, tan criticadas por su linealidad, pero aceptadas en cualquier curso de Macroeconomía o similares por su atino, analicemos la siguiente tabla. 

País

Población

millones

PNB

per capita

Autos

000

TVs

000

PCs

000

Japón

126.6

$ 33,277

395

407

237

EUA

267.9

30,276

478

847

459

Alemania

82.0

25,840

508

580

305

Francia

58.0

24,338

456

601

208

Inglaterra

59.0

22,229

375

645

263

Canadá

30.8

21,000

441

715

530

Italia

57.5

20,200

543

486

173

España

39.2

13,541

396

506

145

Brasil

1586.0

5,070

82

316

30

México

93.7

4,284

97

261

47

Sud África

41.4

3,570

85

125

47

Polonia

38.7

3,500

230

413

44

Indonesia

211.0

1,076

13

136

8

China

1205.0

476

3

272

9

India

1002.8

458

4

69

3

Tabla 1. Indicadores de mercado de países seleccionados. Fuente: OCDE (2000).  

Haciendo un ejercicio de reflexión presentamos varios problemas que surgen de la información dada. 

¿Qué le dice la información de la tabla?

Con estos números ¿dónde estamos posicionados en la clasificación de Rostow?

¿Existen otras formas de medir el desarrollo de un país?

Nuevas clasificaciones para medir el desarrollo de los países rondan por los libros de texto avanzados de las materias relacionadas con el tema. Estas clasificaciones nos sacan del rubro de país subdesarrollado y nos cuelgan  títulos como “economía emergente” o “país recientemente industrializado”. A saber, según Cateora y Graham (2002) tenemos: 

1.      Países Industrializados. Aquellos países industrializados que tiene altos ingresos per capita, como Canadá, Inglaterra, Francia, Alemania, Japón y los EUA. 

2.      Economías emergentes. Países industrializados cuyas economías estaban encerradas dentro de bloques económicos específicos y que han comenzado su globalización económica. Por ejemplo Rusia, China y varios países en Europa del Este. 

3.      Países recientemente industrializados. Países cuyo grado de industrialización empieza a aumentar, pero su ingreso per capita continúa relativamente bajo. Países como los latinoamericanos, algunos asiáticos y otros en Europa del Este. 

4.      Países menos desarrollados. Economías industrialmente subdesarrolladas, agrícolas con poblaciones extensas rurales y con ingresos per capita extremadamente bajos y con poco intercambio comercial como el área central de África y algunas partes de Asia. 

Por supuesto existen otras formas o modelos para determinar el desarrollo económico de una sociedad o nación. Por ejemplo: 

Algunas de las variables de estos índices son: Mortandad infantil. Expectativa de vida. Tasa de alfabetividad. Suplemento de calorías. Abastecimiento de agua potable. Habitabilidad por familia. 

Supongamos por un momento que las primeras clasificaciones han dado en el punto exacto. México se ha convertido, a pesar de luchar contra corrientes de todo tipo, en un país que aspira a la riqueza del bien logrado desarrollo económico. ¿Cuáles serían los factores o características que nos describen mejor?, y por supuesto ¿Cuáles serían los valores de estos factores? 

Tomemos como muestra el botón de la tecnología... el botón de la computación y expresemos algunos hechos: 

Estos postulados parafraseados o textuales tienen su origen en diversos encabezados de periódicos nacionales o bien fueron conclusiones en foros relacionados con estos saberes. Su contenido nos habla de que la etiqueta dada por expertos en Comercio, Marketing, Administración Internacionales es realmente un reflejo de la realidad que vivimos. 

Pero, los mismo medios nos dan, de vez en vez, la otra cara de la moneda: 

No les gustaría saber que respondería un experto extranjero antes estas afirmaciones. Esta es la dualidad que se vive día a día en todos los sectores, en todos los quehaceres de la vida de las mexicanas y de los mexicanos. 

De vuelta en la línea anterior... La educación es, a la vez, un derecho humano y un factor clave para el desarrollo. Como lo dice, con toda claridad, el Proyecto de Estrategia a Plazo Medio, (1996-2001) de la UNESCO, la educación “es un instrumento vital para lograr la plena realización del potencial de cada individuo y para combatir el problema del subdesarrollo en su fuente”.

 

Los grandes ausentes: ejemplares.

Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo. Gabriel García Márquez. 

La consideración anterior, la debemos tener presente siempre que analicemos la relación entre educación y desarrollo, a fin de no perder de vista su naturaleza esencial de derecho humano fundamental. 

El Director del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, Jacques Hallak, cree que se deben superar las visiones economicistas y psicométricas de la educación y tener presente por delante, sus dimensiones éticas y humanas:  

Por encima de todo, la educación es un derecho humano y como tal debería recibir prioridad en la asignación de recursos nacionales.  Resulta muy limitado confinar la educación al papel de proveedora de mano de obra calificada, o juzgar su éxito por el número de niños o de adultos que han consumido eficientemente un determinado paquete educativo.  Si la educación se considera un derecho humano es porque conduce a la creatividad individual, a una mayor participación en los roles económicos, sociales y culturales en la sociedad y, por consiguiente, a realizar una contribución más efectiva al desarrollo humano. [5]

Ahora, como lo apunta este trabajo, la educación es también un factor decisivo del desarrollo.  Las investigaciones de los últimos treinta años permiten afirmar que la educación desempeña un papel central en los esfuerzos destinados a promover el desarrollo económico y social.  

La experiencia histórica demuestra que ninguno de los países desarrollados logró un crecimiento económico significativo antes de alcanzar la universalización de la educación primaria.[6]   

Hoy día existe suficiente evidencia sobre el poder de la educación para contribuir al desarrollo de las sociedades al permitir que las nuevas generaciones reciban más conocimientos y destrezas que las precedentes.  Por ejemplo, trabajos sobre el efecto de la educación en la productividad agrícola de los campesinos demuestran que cuatro años de educación primaria proporcionan las destrezas de alfabetización mínima que facilitan la adopción de nuevas tecnologías de producción y aumentan la productividad de los agricultores un 9% en promedio.  Una investigación de las tasas de retorno de la educación en Venezuela, demostró que en 1984 el salario promedio de una persona con educación primaria era 75% más alto que el de una persona sin educación formal; el de una persona con educación secundaria un 45% más alto que el de una con educación primaria y de alguien con educación superior, un 90% más alto que el de una persona con educación secundaria”...  “Estos estudios indican que la educación  -en la medida en que aumenta el potencial humano-  es una fuente generadora de riqueza que se traduce en aumentos del ingreso para la persona que la adquiere y de la economía en la que dicho individuo produce”. 

Indudablemente somos concientes de estas premisas, nuestros gobernantes también lo están y sobre todo los organismos rectores internacionales no dejan que quede soslayado. Desde décadas atrás han existido innumerables momentos y espacios creados para planear el futuro desde el ámbito macrospectivo.[7] 

Recupero un momento de estos. En 1979 y bajo los auspicios de la UNESCO, la Conferencia de Ministros de Educación y de Planeamiento Económico, que adoptó la Declaración de México”, dio origen al Segundo Proyecto Principal de Educación. 

En tal declaración se habla del papel decisivo que corresponde a la educación dentro de “un nuevo estilo del desarrollo” es decir, “un desarrollo equilibrado que contribuya a reorientar las actividades económicas hacia una mayor homogeneidad social y hacia la producción de bienes y servicios que sean realmente necesarios para la sociedad y para las naciones”. 

Y agrega:  “Compete así a la educación humanizar el desarrollo, al reconocer en ella la potencialidad básica para contribuir a forjar n futuro culturalmente más independiente, que revista condiciones sociales y económicas más armónicas y justas y que alcance aquéllos valores propios de la dignidad humana que la totalidad de las poblaciones de la región merece y requiere”. 

Bueno, esta vez agregaremos otro momento – espacio: La UVM en 2003. 

Este inciso representa brevemente algunas de las carencias de currícula de todo tipo y a todo nivel. [8] 

Al revisar la memoria de esta ponencia descubrí con beneplácito que algunas empatan con las Competencias Laborales para el siglo XXI difundidas por la Comunidad Económica Europea,[9] de ese modo, empato las posibles parejas.

 

1. Competencia Ética - Ética, Responsabilidad social y Transparencia.

Uno de los grandes males de la sociedad mexicana es la corrupción. Mientras en México no se controle drásticamente la corrupción y no haya una voluntad política clara de combatirla, la distancia entre los corruptos que se enriquecen y los honrados que se empobrecen será más grande, poniendo en grave peligro el desarrollo del país. 

Una reciente encuesta realizada por la UNAM más del 80 por ciento de la población percibió actos de corrupción en el gobierno, diputados, políticos e incluso en la empresa privada. La corrupción tiene consecuencias serias para la vida moral de los pueblos, la democracia, la política y la economía. Desde el punto de vista económico, la corrupción genera perturbadoras distorsiones, en especial los pesados costos adicionales que le impone a las economías nacionales.  

Otro reporte, de la Secretaría de Educación Pública, establece que los agentes que más influyen el aprendizaje de actitudes anticorrupción son: 

Familia

8.3

Maestros

7.1

Ejercito

7.1

Iglesia

6.8

Medios

6.7

Distintos organismos han propuesto vías para mejorar este mal de la sociedad, a saber:

1.      Crear procesos educativos formales e informales sobre la transparencia y la anticorrupción. 

2.      La transparencia y responsabilidad requiere de una voluntad política clara. 

3.      El fomento de la transparencia requiere del concurso de los medios de comunicación, porque son elemento clave para desarrollar campañas sistemáticas de fomento a la transparencia. 

Las preguntas son obvias:

 

¿Estoy, como docente, consciente de este problema?

Entonces y en consecuencia ¿Qué hago de manera concreta, desde mi asignatura, para combatirla?

¿Puede un individuo hacer la diferencia? 

2. Competencia en Investigación -  Investigación y Filosofía de la Ciencia.

Actualmente, el desarrollo supone la posibilidad de hacer ciencia y generar tecnología.  El sociólogo español Manuel Castells sostiene que “el futuro de la economía mundial se juega en la capacidad de las sociedades y de las instituciones para inventar la ciencia, desarrollarla en tecnologías y aplicar innovaciones en usos comerciales rentables, socialmente útiles y ecológicamente equilibrados”. De lo anterior se desprende la importancia de la Investigación. como insumo básico del desarrollo. 

La pregunta es ahora ¿Qué sucede con la Investigación Mexicana? 

No hablaremos a profanidad del asunto, eso requiere de otra ponencia de igual orden. Revisemos solamente la punta del iceberg, con base en Tunnermann (2000) tenemos: 

En el mundo actual la ciencia y el conocimiento avanzado, lejos de ser un lujo, es un elemento indispensable para el adelanto de las naciones y para su misma sobrevivencia, dado el alto grado de competitividad que impone el patrón tecnológico que caracteriza la economía mundial.

 

3. Competencia Crítica – El compromiso del DOCENTE.[11]

Por desarrollar en la conferencia.

 

Conclusiones: La revolución de la conciencia.

El compromiso del docente no estriba en la enseñanza, inicia en la búsqueda de la autoconciencia en sus estudiantes y continúa en la consecución de las acciones. 

Para cerrar este espacio permítanme reflexionar desde el análisis crítico de la Filosofía de la Educación.

Desde Platón y Aristóteles; pasando por Comte y Marx; y llegando hasta el Círculo de Viena y la Escuela de Varsovia, nuestras organizaciones educativas se han visto caracterizadas por una conciencia del dualista: ying yag de premisas, sube y baja de posturas, conciencias de derecha - izquierda.

En la Era de la Información, en un extremo, los paradigmas se tornan productivistas,  racionalistas y de calidad; en el otro, los modelos son humanistas, integrales y constructivistas. Lo que es innegable es que de una manera u otra, ambos extremos permiten el avance material de los individuos y por supuesto de las sociedades.

Desgraciadamente, en uno de esos extremos, por momentos, podemos manifestar que las ideas preconcebidas sobre el desarrollo social comtianas se han alcanzado e incluso superado. Hoy como ayer, los problemas que acompaña a la parcialización de la visión humana son la alienación, la deshumanización y la cosificación del ser humano.

Indudablemente a través de la ciencia y la tecnología o en una palabra, del conocimiento, hemos logrado avances en la nanotecnología, en las telecomunicaciones, en los modelos organizacionales, en la medicina, pero desde el análisis crítico sabemos que no se ha logrado un avance similar en la inteligencia y sentimientos de la sociedad, incluso nos atrevemos a decir que hemos retrocedido. Como se plantea en tantos y tantos foros, estamos viviendo una cultura de la información y del conocimiento, pero, ahora agregamos de falta de sabiduría y reflexión también.

Desde el Renacimiento, nos hemos quedado con el conocimiento y los avances que este engendra, pero perdemos sabiduría. Esto ha llevado al conflicto con la persona, con la naturaleza y con todo lo que nos rodea.

Sí, los avances del conocimiento son herramientas de alta eficiencia, pero, ¿cómo las usamos en nuestras sociedades? Parafraseando la pregunta de Ray Bradbury preguntamos una vez más ¿qué hacemos con el conocimiento?.[12] La educación máquinizada, reducida, tecnologízada, ¿cibertizada?  y los procedimientos a su alrededor parecen generar un avance del ser humano que da confort, que facilita las tareas, que ahorra tiempo y con estos sueños artificiales parece que olvidamos con mucha rapidez o facilidad de dónde venimos, a dónde vamos y cuál debería ser nuestra misión. Perdemos nuestra conciencia.

Es claro que un nuevo orden se está gestando. Los modelos educativos de vanguardia, de calidad, de certificación, globalizados ofrecen muchas ventajas en el manejo de recursos y en la producción de egresados. Pero, debemos equilibrar la fe en los marcos educativos y sus metodologías y la fe en nosotros mismos. La mayoría de las veces, la sabiduría no viene de la existencia de la eficiencia,  de la optimización, de la calidad total, sino de la aplicación de principios básicos de trato humano, de la reflexión personal. La excelencia educativa humanista es la herramienta que permite formar al ser humano de la era del conocimiento como tal y el conocimiento y su era están a su servicio.

Extrapolando del libro Filosofías de la Educación, la disertación que Fullat hace de las ideas de Marx y su relación con la ideología, tenemos una guía a nuestras ideas del último párrafo. El educador como eje creador de nuevas generaciones debe ser un ser utópico hasta cierto grado, buscar el establecimiento de nuevos órdenes para las sociedades y los individuos.

Sí, debemos preservar lo adecuado de la ideología, que soporta ciertos valores  políticos o sociales que no deben desaparecer al paso del tiempo y que de hecho, no han desaparecido en 4000 años, pero, además, debemos de buscar ”una nueva sociedad en la que ya no haya dominio del hombre sobre el hombre”. (Fullat, 1991). Esta es la base primera o última de una labor más crítica.

Ahora, debemos agregar los conceptos de utopía e ideología desde la perspectiva de Fullat;

Ideología y utopía coinciden en no ser discursos científicos; ni una ni otra pueden probar sus aciertos. También ambas tienen que ver con la práctica social de los hombres; ahora bien, la ideología es un producto de la imaginación cuyo papel consiste en conservar, justificándola racionalmente, la situación social y política vigente. La utopía, en cambio, posee un papel creador de nuevas situaciones, para lo cual niega previamente la actualidad... es la constante negación del orden dado.

El resultado es sinérgico, es el indicador de que las instituciones educativas pueden transfigurarse de ambientes reproduccionistas en ambientes liberadores. Ojalá que esto no suene fantasioso ni estúpido, sólo debe sonar utópico en el sentido presentado.

De este modo nuestra misión como docentes, como educadores es más grande de lo que se espera, de los que se ve, es nuevamente la punta de un iceberg. Como dice Albert Camus:

Cada generación se cree dedicada a rehacer el mundo. Sin embargo, la mía sabe que no lo rehará, pero acaso su misión sea más grande, consiste en impedir que el mundo se deshaga.

Por consiguiente, el desafío del futuro desde la educación contemporánea es más que conquistar la naturaleza física y el conocimiento, es la conquista de la conciencia humana, es la era de la revolución de la conciencia.

AMDG. fe

Referencias. 

CATEORA, Philip & Graham, John. (2002). “International Marketing”. USA: McGraw Hill.

COMUNIDAD Económica Europea. (1995). “Libro Blanco Educación y Formación: Enseñar y Aprender. Hacia la Sociedad Cognitiva”. Bruselas: CEU.

DRUCKER, René. “Y cómo es su Ciencia”. En Proceso No. 1232, 2000.

FULLAT, Ocatvi. (1999). “Filosofías de la Educación” Barcelona: Narcea.

IANNI, Octavio. (1998). “Teorías de la globalización”. México: Siglo XXI Editores.

NAFZIGER, E. Wayne. (1997). “The economics of developing countries”. New Jersey: Prentice Hall.

OCDE. “Indicators of Market Size”. En Business Latin America, Enero 31, 2000.

ONU. (1991). “Reporte del Programa de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas”. New Cork: Oxford University Press.

ROSTOW, Walt. (1971). “The stages of economic growth”. London: Cambridge University Press.

SUÁREZ, Vicente. (2001). “Desarrollo de Sistemas”. México: CCEA.

TÜNNERMANN, Carlos. (2000). “Educación y desarrollo futuro de América Latina”. En el  IV Encuentro Latinoamericano de Prospectiva. Bogota: Universidad Externado de Colombia.

HALLAK, Jacques. (1991). “Invertir en el futuro.  Definir las prioridades educacionales en el mundo en desarrollo”.  Madrid: TECNOS-UNESCO.


[1] Metáfora de la globalización.

[2] Otras metáforas son:  “Primera revolución mundial” de Alexander King, “La tercera ola” de Alvin Toffler, “La 'Sociedad informática” de Adam Schaff, “La sociedad amébica” de Kenichi Ohmae, y por supuesto la bien conocida “Aldea global”  de Marshall McLuhan.

[3] Nafziger, W. (1997), pp. 9 – 10.

[4] Otra definición interesante es “El producto nacional bruto es el valor total del ingreso que perciben los residentes nacionales en un período determinado de tiempo”. Además agregamos que el Producto Interno Bruto es “el valor total de la producción corriente de bienes y servicios finales dentro del territorio nacional durante un período de tiempo”. Fuente:  http://www.gestiopolis.com. En una economía cerrada, el PIB y el PNB deberían ser iguales.

[5]  Hallak. (1991, pp. 55 – 56).

[6]   Ibídem, p. 57.

[7] Algunos espacios y momentos son: La Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, en Tailandia, en 1990, la Declaración de Quito, de 1991 y la Declaración de Santiago, 1993.

[8] Indudablemente existen esfuerzos por doquier, pero estos no son sistemáticos ni generales tan sólo son un ejemplo de lo que Kant llamaría “el deber ser”.

[10] Con base en el Dr. René Drucker (2000).

[11] Con base en el Dr. Apple.

[12] Ray Bradbury, escritor de ciencia-ficción, pregunta originalmente: ¿Qué hacemos con las máquinas?