Plataforma de la evaluación educativa

V. Suárez (1998)

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Introducción.

En el diseño curricular y el proceso de Enseñanza/Aprendizaje, uno de los elementos que interviene es el de la evaluación, este tiene injerencia desde la planeación, realización y terminación del proceso, por lo que es necesario hacer una revisión de los sistemas utilizados con el fin de conocer los problemas y consecuencias que la evaluación trae consigo. Por tradición, el objeto ha sido el aprendizaje del alumno. Sin embargo, en las últimas décadas se han introducido nuevos sesgos en el objeto de evaluación.

En un sentido amplio, la evaluación tiene tres momentos: recopilación de información sobre componentes y actividades, interpretación de la información con base en una teoría o esquema y toma de decisiones. Pero, estas ideas no son rectoras, autores como Cronbach (1980) creen que la evaluación no tiene que ver con el enjuiciamiento o interpretación de la información. El evaluador sólo se centra en la recopilación fidedigna. Otra tendencia (Rosales, 1990) es opuesta y marca exactamente la unión de estas funciones. Por lo cual, tenemos por su origen una evaluación informativa y una evaluación enjuiciadora. Este origen enmarca la amplitud del ámbito abarcado.

Conceptos básicos.

En la década de los 60, la evaluación se relaciona con un paradigma positivista, por lo tanto, es de corte cuantitativo. En la siguiente década, se orienta al movimiento de responsabilidad social, sin embargo, en la misma década, la pluralidad de paradigmas enriquece conceptual y metodológicamente a la evaluación. Existen algunos autores clásicos en el modelaje de la evaluación.

Tyler Evaluación por objetivos: comparación de los resultados del aprendizaje con los objetivos determinados, puede extenderse al currículum. Muy utilizado actualmente.
Scriven Evaluación formativa: es mejor evaluar procesos que resultados facilitando así la toma de decisiones. Los resultados secundarios pudieran ser incluso más significativos que los primarios.
Cronbach Evaluación como acopio de información: la información debe ser clara o comprensible, oportuna, exacta para percibir la misma realidad, válida o correspondientes a la realidad, amplia o que deje paso a diferentes alternativas.
Macdonald Evaluación holística: considera procesos, resultados, contexto (peculiaridades). Debe considerar la ecología del sistema, la comunicación de información y la toma de decisiones.
Stufflebeam Evaluación del proceso: se evalúa el proceso para perfeccionar la enseñanza e incluso se llega a la metaevaluación con fines de ayudar a la toma de decisiones.
Eisner Evaluación artística: identifica la descripción de las actividades a evaluar en las dimensiones fáctica y artística. También existe la interpretación o vinculación de la teoría y la práctica, la primera explica la segunda y la segunda retroalimenta a la primera. Valoración o juicios de valor sobre normas o criterios peculiares.
Kemmis Evaluación total: todo se toma en cuenta, profesores, currículum, administradores, programas, etc. El resultado sirve al desarrollo de la enseñanza.
House Evaluación metafórica: comprensión de lo abstracto para facilitar la asimilación.
Fernández Evaluación de valor: la evaluación se da cuando se valora la información no cuando se recoge. Esta debe ser por asociaciones y comparaciones y sirve a la toma de decisiones.

Juicios de valor.

Existe una serie de ideas alrededor del concepto de juicio de valor.

Por otra parte no hay que olvidar que los aspectos o lineamientos que sigamos para la evaluación se encuentran limitados por una Institución, por lo que tenemos que hacer uso de alternativas pedagógicas que conlleven al mismo resultado; ya que el fin de la evaluación pedagógica es lograr la retroalimentación y la toma de decisiones.

Fase

Caracterización

Medición.

Requiere de un instrumento adecuado.

Comparación con norma.

Objetivos de aprendizaje.

Juicio de valor.

Puede expresarse en una calificación.

Retroalimentación.

Toma de decisiones.

Al pensar en la palabra evaluación, tradicionalmente se hace una relación con el concepto de medición (evaluación por norma), que no significa otra cosa que el comparar y clasificar a un alumno en bueno o malo, en reprobado o aprobado; cuando en educación se busca que el alumno aprenda a razonar, abstraer, diseñar, crear; entonces, la evaluación toma otro papel: formar una persona y retroalimentarla en el proceso E/A (evaluación por criterio).

Este cambio en la concepción de la evaluación se debe a su reconocimiento como uno de los componentes más complejos y relevantes del proceso E/A y del diseño curricular, además, del cambio de visión sobre el alumno como objeto o sujeto pasivo en sujeto o sujeto activo, así como la adición del resto de los agentes del sistema escolar al proceso E/A. Dado que los juicios de valor son característicos de la evaluación es necesario definir los criterios para realizarlos. Por otro lado, la palabra norma es de carácter general mientras que los criterios son más específicos y constatan el cumplimiento de la norma. Los criterios dependen de la institución y de la autonomía del maestro.

El docente formula sus criterios con base en teorías, conceptos y creencias conscientes e inconscientes alrededor de la enseñanza. La teoría que del profesor se desprenda es totalmente dinámica. Existen algunos puntos de referencia:

Existen tres tipos de criterios generales: criterios normativos, científicos, y personales. Los primeros dos se usan con mayor frecuencia. Se hace una comparación personal contra el estándar establecido, es la búsqueda de la "normalidad". Los criterios personales se centran en cada alumno y toman en cuenta los progresos de otros cursos o momentos del mismo curso. Se evita el carácter de competitividad.

La evaluación cualitativa puede considerarse en ambos tipos, por la existencia de procesos diferentes de pensamiento y aprendizaje en el ámbito individual y grupal. Dada la imposibilidad de aplicación de procedimientos externamente elaborados y de carácter general, es necesario reconocer que sólo el profesor que interactúa de forma próxima y continua con el alumno, está en condiciones de conocer las características de su proceso y aprendizaje y de aplicar las actuaciones que resulten oportunas.

Algunos modelos de evaluación.

A continuación se resumen algunos modelos bien conocidos en la comunidad mexicana educativa o de autores reconocidos en el ámbito educativo.

Díaz Barriga.

Existe una tendencia lineal en la manera de abordar el tema de la evaluación en muchos autores (Díaz Barriga, 1989, pp. 99). Por ejemplo Gronlund, Thorndike, Fernando Carreño y Fernando García. En el fondo, la evaluación no puede ser vista de otra manera mientras los marcos epistemológicos no cambien. Por lo tanto, la solución al problema es la ruptura epistemológica y la creación de nuevos marcos teóricos-epistemológicos.

El objeto de estudio debe ser abordado de acuerdo a su problemática, él debe dictar el camino de la investigación que resulte en nuevos marcos. En primer lugar, la evaluación debe ser tratada desde las ciencias sociales y determinada por la sociedad por estar inserta en la sociedad misma.

La tecnología educativa fundada en el conductismo científico, debe abandonar la postura. El conductismo en su búsqueda de lo científico redujo al hombre a una cosa, perdió conceptualización y se basó en lo observable, en el método científico, privilegiando así más que nada, a las ciencias exactas. Sin embargo, el hombre no es lo que se pensaba, el método científico no debe entrar en las ciencias del hombre (Bleger, 19??, citado por Díaz Barriga, pp. 105). La evaluación como objeto de estudio debe considerar un método de acercamiento más adecuado que considere al alumno como una totalidad, que considere el proceso E/A como una unidad y que reconozca todas las dificultades de la complejidad del fenómeno evaluativo.

El fenómeno de la evaluación debe ser estudiado como hecho natural reconociendo su dimensión social y su lugar dentro de las ciencias sociales. Por lo tanto, la evaluación se debe llevar a cabo en dos niveles:

Scriven.

Por el ámbito, (M. Scriven, 1967) existen tres funciones de la evaluación: la evaluación diagnóstica (puntual), la evaluación formativa (preactiva) y la evaluación sumativa (retroactiva). Estas tipologías se unen de cierta manera en el siguiente diagrama.

Cesar Coll.

Coll resume las funciones y momentos de la siguiente manera:

Evaluación Inicial Evaluación Formativa Evaluación Sumativa
¿Qué evaluar?
Los esquemas de conocimientos pertinentes para el nuevo material o situación de aprendizaje. Los progresos, dificultades, bloqueos, etc., que dificultan el proceso de aprendizaje. Los tipos y grados de aprendizaje que estipulan los objetivos (terminales, de nivel o didácticos) a propósito de los contenidos seleccionados.
¿Cuándo evaluar?
Al comienzo de una nueva fase de aprendizaje. Durante el proceso de aprendizaje. Al término de una fase de aprendizaje.
¿Cómo evaluar?
Consulta e interpretación de la historia escolar del alumno. Registro e interpretación de las respuestas y comportamientos de los alumnos ante preguntas y situaciones relativas al nuevo material de aprendizaje. Observación sistemática y pautada del proceso de aprendizaje.

Registro de las observaciones en hojas de seguimiento. Interpretación de las observaciones.

Observación, registro e interpretación de las respuestas y comportamientos humanos de los alumnos a preguntas y situaciones que exigen la utilización de los contenidos aprendidos.

Propuesta de la Universidad Iberoamericana. (Piastro, 1985).

Para la obtención de una evaluación, se revisó que esta no se englobe en un número o una letra, sino que se vaya más allá, por lo que para su conformación es necesario considerar otros aspectos como: la asistencia, las actividades extraclase, las tareas, prácticas y la autoevaluación. Al conformar diferentes aspectos, se pueden considerar como parte de la evaluación formativa, por ello no se debe otorgar calificación, pues esto propiciará el ambiente para el desarrollo integral del alumno. Los aspectos evaluables se ubican en distintas áreas las cuales son:

Aprovechamiento:
  • Destrezas en el manejo de la escritura, ortografía, lectura y resolución de problemas. Dominio y manejo del lenguaje oral y escrito. Trabajos prácticos realizados. Elaboración de carteles, periódicos murales, etc.
Características personales
  • Puntualidad en la asistencia a clases. Aprovechamiento del horario. Entrega y presentación de trabajos.
  • Uso adecuado del vocabulario. Iniciativas. Responsabilidad. Cooperación.
  • Facilidad de expresión. Capacidad de razonamiento. Imaginación.
  • Creatividad e iniciativa
    • Deseo de aprender. Originalidad. Ingenio. Imaginación activa. Espontaneidad.
    • Inquietud por la búsqueda de nuevas formas.
    Ajuste social
  • Participación en la vida del grupo. Satisfacción por su actuación en el grupo.
  • Aceptación de las críticas. Capacidad de ayuda hacia los demás.
  • Confianza en sí mismo
  • Autodominio. Equilibrio emocional. Aceptación de responsabilidades. Firmeza en lo que expone.
  • Grado de optimismo y perseverancia. Franqueza de conducta.