Elaboración de Estudios de Caso.

Seminario de Posgrado. Universidad del Valle de México.


¿QUÉ ES UN CASO?

Un caso es una narración de una situación real de una empresa que se presenta en su contexto, y se analiza con objetivos didácticos para la formación de los participantes.

El Método del Caso sirve para llevar la realidad al aula. Ayuda a transmitir con facilidad conocimientos, es muy útil para desarrollar habilidades y hábitos de trabajo. Apoya la modificación de actitudes de los alumnos cuando se crea la dinámica de grupo adecuada.

USO DEL MÉTODO DE CASOS.

Básicamente el caso es un instrumento didáctico que se utiliza en tres etapas sucesivas:

En cada uno de estas tres etapas se utiliza el caso para:

El caso es un instrumento didáctico que permite presentar el contexto de una situación, tanto su entorno como sus detalles internos. 

El caso también es muy útil para mostrar la interrelación de los aspectos técnicos humanos de un asunto. 

COMO HACER UN CASO.

      Señalar claramente los objetivos didácticos del caso 

      Recopilar la información: 

      Procesar la información: 

      Redacción del caso: 

Se sugiere a continuación una estructura básica del contenido del caso, adaptable a criterio de los autores: 

     Estilo 

            Se recomienda: 

     Expediente del caso 

     Nota Pedagógica: 

Conjuntamente con el caso, debe entregarse una nota pedagógica que incluirá: 

EL PROCESO DE REDACTAR.

Una vez que los datos han sido recolectados, deben ser estructurados aceptablemente en forma de caso; esto implica tres consideraciones principales: ¿Cuál es el contenido que debe tener?, ¿En qué forma debe estar presentado? y ¿Qué características debe tener para estar completo? 

El contenido: 

¿Qué información debe contener el caso? ¿Cuánta debe ser incluida? ¿Cuál debe ser excluida? Y ¿En qué parte debe terminar el caso?. Lawrence dice que los escritores de casos, frecuentemente los terminan cuando han proporcionado los datos básicos, “esto no es lo más recomendable porque deben incluir la solución que se dio al caso. Así que el punto de corte debe hacerse tan pronto como se produce una situación que sea contextualmente la más apropiada; en consecuencia los estudiantes quedan ubicados en un punto que requiere acción inmediata”.[1] 

En ocasiones el escritor puede reabrir el caso al incorporar la decisión que toma la compañía para la solución del problema, aunque no hay consenso respecto a qué tan convenientemente es hacer esto. La mayor parte de los escritores cortan los casos separándolos de la solución y dejan la toma de decisión a los estudiantes. El actual comité de Harvard que investiga los tipos y usos del material de casos, ha tomado el acuerdo general de no incluir soluciones.[2]  

La inclusión de una guía de preguntas al principio o al fin de los casos es otra área de debate. A veces las preguntas están incluidas con el propósito de dirigir la discusión en clase, esto genera una mejor utilización del tiempo, pero también hace que se tienda a reducir visión de los alumnos. La realidad de la situación puede ser distorsionada por las preguntas, por lo tanto queda a la discreción del escritor incluir o no un cuestionario guía. Muchas personas consideran que esa decisión depende de la experiencia de quienes han de resolver los casos, en la actualidad los cuestionarios aparecen frecuentemente en los libros de texto sobre casos. 

También en algunas ocasiones se agregan “hojas perdidas” para el instructor en las que se señala una guía de preguntas y así cada instructor selecciona cuales son las preguntas que revisten especial interés para las necesidades de la clase. 

“¿Cuánto material debe tener un caso?. Esto es muy difícil de contestar, depende del tipo de caso de que se trate. Hay casos sencillos que tienen únicamente un planteamiento y pueden ser manejados en forma relativamente sencilla, sin mucha elaboración. En otras ocasiones los casos pueden ser complejos y los planteamientos serán numerosos y a veces no resultan evidentes a primera vista. El caso debe ser lo suficientemente amplio para que tenga la dificultad más adecuada para el lector, esto forza al estudiante a rastrear para averiguar qué información es relevante para la solución y cuál no. Un caso desarrollado para una dinámica de grupo será presentado de forma muy diferente que uno diseñado para que practiquen los estudiantes la selección de la información relevante a partir de una gran cantidad de datos. Por lo tanto, el caso será diseñado de acuerdo a los propósitos que deba cumplir. 

Los casos pueden ser preparados para un curso elemental; entonces deben ser más simples o para un curso avanzado y por lo tanto sus planteamientos serán más complejos. En este sentido no existe una regla sencilla al respecto, sino que el diseñador deberá usar su criterio”.[3] 

De 10 años para acá los casos se han venido ampliando, su contenido se ha hecho más complejo y las descripciones más elaboradas.[4] 

Los casos deben ser lo suficientemente largos para describir la situación en términos de la vida real. El escritor de casos debe ser selectivo, porque no todos los hechos observados pueden incluirse, también debe estar seguro que toda la información pertinente ha sido incluida. Paul Lawrence precisa algunas generalizaciones que serán de gran utilidad en el proceso de selección. 

La mayor parte de los casos describen uno o más eventos ocurridos en el presente. También contienen información que permite conocer algo de la historia de la gente, el problema y la empresa. Es frecuente incluir en el caso todos los datos de primera mano que estén disponibles y que sean importantes para los eventos narrados. Eso incluiría los registros disponibles, relativos a lo que la gente hizo, dijo y pensó; los datos históricos pueden ser usados con mayor brevedad que los hechos que describen la situación corriente. La principal utilidad que el material anecdótico proporciona a los estudiantes son algunas ideas acerca de lo que pensaban los participantes, así hay poca necesidad de agregar datos acerca de sus empleos anteriores, educación formal y otros antecedentes no vinculados directamente con la problemática. El diseñador de casos debe decidir que tanta información anecdótica es necesaria para situar en el contexto de los acontecimientos a los estudiantes a fin de que sientan involucrados en el ambiente en el que se tomó la decisión. 

PRESENTACIÓN: 

Otro aspecto a tratar es, la presentación de los datos; ¿qué lenguaje deberá ser usado?. Lenguaje académico, formal o un estilo coloquial; los cuadros, gráficas, parafrases, etc son muy útiles, pero ¡en qué orden deben ser presentados?. 

James W. Culliton explica su estilo de presentación de casos: “Escribir un caso no es muy diferente de escribir cualquier otra cosa. Los hechos que se deben reportar primordialmente, sugieren algunas técnicas y el orden de presentación. Un requisito esencial es que el caso debe estar escrito en buen lenguaje y sin errores de redacción o gramática. Este requisito es muy importante en vista de que en la actualidad los casos no pasan por un proceso de corrección de estilo. Por esa razón la mayor parte de los profesores piden disponer de una copia del caso, antes de su impresión y circulación, y se recomienda que la redacción sea hecha por alguna persona que tenga experiencia en ello”.[5] 

Se tiene que ser cuidadoso con las palabras empleadas, Hugh Nugart destaca algunos errores que son frecuentes: el siguiente párrafo es un buen ejemplo: “No obstante, se puede observar que es probable que la reorganización pudiera permitir una reducción significativa en los gastos totales involucrados”. Un análisis cuidadosos de este párrafo nos revela que contiene 5 evasivas.  

Si enunciamos directamente la proposición quedaría de la siguiente manera: “La reorganización ahorrará dinero”. Obsérvese que cuando se insertan evasivas se diluye el sentido de enunciado. 

Otra forma de destruir  el significado del texto es escribir verbos con significados pasivos en lugar de hacerlo con voces activas. Esto tiene el doble efecto de hacer que un texto se vuelva ágil y traslada la responsabilidad a un personaje activo en la oración”.[6] 

Se recomienda revisar el libro: “Los elementos del estilo,” escrito por William Stunk Jr. , para mayor información acerca del estilo.[7] Cullinton propone las siguientes normas: 

A.- El uso del tiempo pasado: normalmente los casos  escolares están escritos en tiempo pasado, al fin de proteger a la compañía que proporciona la información ya que limita cualquier implicación que haga suponer que los hechos volverán a ocurrir como acontecieron tiempo atrás. La experiencia en las escuelas indica que los casos escritos en tiempo pasado retienen su utilidad durante más tiempo que cuando se escriben en tiempo presente.  

Una pequeña práctica  nos permite desarrollar el tiempo pasado de tal modo que los hechos parezcan actuales. Si no se usa tiempo pasado  es necesario  indicar en que fecha se escribió el caso. 

B.- Tabulación; todos los datos deben ser presentados en forma de tablas.

C.- Cuadros y apéndices; las tablas, organigramas, estados contables, formatos y pianos deben ser incluidos como cuadros; tienen que estar numerados en orden consecutivo según aparecen en el caso y se debe especificar la referencia de las fuentes del material, al final de cada cuadro. El material que no forme parte integral del caso o que sea demasiado largo para incluirlo en el texto se debe anexar en forma de apéndice.

D.- Figuras: todas las figuras que se hayan tomado de alguna referencia bibliográfica deben incluir las citas relativas al origen de la figura.

E.- Hechos: todos los hechos relevantes que estén disponibles deben ser incluidos. Es preciso presentar la información que tenga importancia para la situación que se está estudiando. Cuando cierta información no esté disponible se debe indicar así. Una vez que se ha estructurado el caso, se debe estudiar cuidadosamente para estar seguro que los alumnos no tendrán dificultad para entender la información; en caso contrario se debe agregar la información faltante.

F.- Decisiones: La inclusión de las decisiones que se tomaron en realidad por los ejecutivos de la empresa añade interés al caso y permite clarificar las ideas de los estudiantes. Depende del tamaño del caso y de su uso el que se incluyan o no las soluciones dadas a la problemática en la realidad.

G.- Información publicada: Cuando un caso es escrito bajo el nombre real de una compañía y está apoyado en material impreso se debe anotar la referencia de dónde se obtuvo la información.

H.- Reproducción: Cuando las citas de otros autores son muy amplias es necesario obtener el permiso del autor original para reproducir el texto.

I.- El uso de las notas del instructor: La información adicional que no es esencial en el caso pero que el profesor tal vez querría ofrecer a los estudiantes como material de retroalimentación, deben ser escritas en forma de notas acompañando únicamente a la copia del caso para el profesor. Toda la información pertinente a la situación particular y todos los hechos que vayan a ser discutidos deberán incluirse en el caso de tal modo que los estudiantes no sientan que el profesor tiene una ventaja injusta sobre ellos por disponer de información adicional.

J.- Miscelánea: Es una buena práctica registrar el caso con un título que lo identifique, el nombre del diseñador y la fecha en que se escribió el caso, notas de pie de página y referencias bibliográficas.[8] 

Towl condensó una discusión que sostuvo con McNair y en ella se muestran las diferentes estructuras que coexisten en la presentación de un caso: “Yo pienso que un caso llega a ser reconocido por tener cierta estructura, una anatomía de si mismo pero de hecho yo debería decir que en realidad tiene una serie de estructuras”, como son:  

Estructura de tiempo: Un caso tiene lugar en el tiempo puesto que deriva de una situación de negocios que es real. El caso debe ser percibido por los estudiantes como una secuencia temporal en la que los eventos tienen un lugar. El escritor de casos debe organizar los eventos en atención a su temporalidad, por otra parte es necesario detener la secuencia en ciertos puntos a fin de incluir en el caso algunas consideraciones pertinentes. Desde luego es necesario dejar muy claro cuál es la secuencia de los eventos, es decir cuál es la estructura temporal del caso. 

Con el propósito de desarrollar el interés, en ocasiones se inicia la narración del caso en un punto culminante de la situación, sin embargo es necesario construir un flujo de acontecimientos que permita tener una visión cronológica del desarrollo de los hechos, de tal modo que se muestren los orígenes de la situación. Esto debe ser realizado procurando la claridad de la narración del caso. 

Estructura narrativa: La secuencia de eventos y las circunstancias en que ocurren deben ser narrados en un patrón que sea inteligible, es decir que debe existir el flujo de una narración. 

Estructura dramática: Es necesario que el caso sea interesante, para que constituya una experiencia vital en los alumnos y lleguen a olvidar que se trata de una situación artificial. Es decir que debe integrarse a un argumento dramático y de suspenso que tenga un planteamiento en el que se pregunte qué hizo alguien o que debió haber hecho alguien para resolver una problemática determinada”. 

Para crear interés es necesario formular preguntas acerca de; qué hacer, qué se debió haber hecho, quién es el responsable de la situación, cuál es la mejor solución a la problemática, bajo las circunstancias por las que atraviesa una empresa. 

Un caso no es únicamente una narración ligera en donde no haya preguntas o argumento. Un caso implica un problema de cierto tipo y lo único que se inventa es la forma de interesar a los lectores a través de una dramatización, a fin de establecer un conflicto de ideas o tal vez un conflicto de personas que mejoren la oportunidad de que un grupo de estudiantes se reúnan y formen una breve discusión en el salón de clases. 

Por lo tanto yo pienso que los casos tienen una serie de estructuras que son; la estructura temporal, la estructura narrativa, la estructura de exposición y la estructura dramática. Y frecuentemente es necesario entretejer tales estructuras, a fin de obtener los mejores resultados. Se puede empezar con algún incidente que indique el inicio de alguna situación problemática, que la precipitará o que hiciera que un ejecutivo pusiera atención en ella. A partir de ese punto, que de algún modo es culminante, es preciso retroceder a fin de reportar lo que ocurrió desde el principio o aún más, iniciar el relato desde la descripción de la empresa. Esas variables estructuradas deben ser entretejidas, esto hace que el desarrollo de un caso represente un serio problema de composición literaria. Desafortunadamente no hay muchos libros de texto escritos en ese estilo. 

Escribir un caso es un problema de habilidad literaria. Los casos según lo he mencionado en un par de ocasiones, no son una “rebanada fotográfica de la vida”, sino que son “selecciones de situaciones”; representan la selección que hace el escritor de casos, a partir de la cual plantea un problema que el escritor relatará, según la versión de los ejecutivos de la organización, procurando contar con la mayor cantidad de opiniones, para no encasillarse en un solo punto de vista. Por lo tanto no puede dejar de pensar – Yo soy el escritor de caos que está tratando de hacer una selección de hechos respecto de esta situación con el propósito de construir una compleja composición literaria llamada caso, tengo que ser cuidadoso para evitar incluir mis sentimientos y juicios personales en ella-. 

Algunas personas con el propósito de evadir esta particular dificultad, han usado el artificio que probablemente ha usted visto y que consiste en convertir al escritor en protagonista; personalmente yo nunca haría tal cosa, porque creo que ese recurso hace que los estudiantes dejen de considerar que se trata de un caso real; pues tan pronto como aparece el escritor en el caso, se considera que él mismo es artificial, se pierde el sentido de que la situación fue o es real. Es verdad que el escritor juega un papel muy importante, porque es su relación la que incluye los fenómenos en el caso, pero no es recomendable que se incluya en éste. A veces es importante plantearse la cuestión acerca de qué tanta licencia literaria debe usar el escritor para intensificar el interés en el caso, ¿qué tan lejos puede llegar? Yo pienso que se está dentro de lo permisible, cuando un consultor o amigo aparece en el cuadro; esto no destruye la ilusión y más aún, indica que alguien plantea soluciones que no son las dadas por ejecutivos de la compañía.[9] 

Culberton señala que es importante escribir los casos de la manera más objetiva que sea posible, a fin de garantizar la autenticidad. Se mencionan algunas técnicas para preservar la objetividad y clarificar la situación. Las más ampliamente usadas son: 

  1. Usar citas directas de documentos o entrevistas.

  2. Identificar a las gentes que proporcionaron los datos.

  3. Estar alerta contra cualquier sesgo o simpatía.

  4. Usar un lenguaje técnico en el cual se hagan los reportes técnicos y otro que incite grandes emociones y que sea coloquial, para describir las situaciones de contexto humano.

  5. Usar toda la información factible que sea posible.

  6. Reportar el caso en el orden cronológico en que ocurrieron los hechos.

  7. Además de incluir los acontecimientos, explicar cómo era percibido por las personas involucradas.

  8. A veces se incluye un comentario del escritor; al principio o al final del caso que se emplea para puntualizar algunos tópicos que son básicos para el análisis que harán los demás.  

El formato estándar de un caso, tiene las siguientes partes: 

EL APOYO A LA ENSEÑANZA.

La presentación de un caso debe ser preparada substancialmente con el uso eficaz de apoyos didácticos. El caso por si mismo, las citas de los protagonistas, los cuadros e ilustraciones pueden incluir o añadir realismo y vida a la situación. 

Se pueden agregar algunos recursos, que no sean impresos pero que se empleen junto con el material impreso o como subtítulo. Las películas y cintas de video se han utilizado con éxito, aunque no sean perfectas desde el punto de vista técnico, también las películas de 8 mm. son de gran utilidad. 

Otros recursos que pueden emplearse son muestras de los productos o líneas de productos de las empresas.            

Si se emplean en clase estos estímulos, el interés aumenta notablemente. Una breve cinta de video o de audio que produzca la toma de decisión del directivo o que contenga una conversación entre los directivos facilita mucho la descripción situacional e implican un mínimo costo en su obtención, en la etapa de recolección de datos. 

Si es posible realizar una visita o recorrido a la compañía relativa al caso, esto sería ideal. (A veces se puede hacer en otra empresa similar, si el principal interés se encuentra en el proceso industrial), también se puede invitar a la clase a un ejecutivo.

El interés de los estudiantes se puede estimular de muchas maneras, el escritor de casos que está atento a las oportunidades y necesidades de incorporar a la clase: experiencias estimulantes no tendrá dificultados para encontrar alternativas y medios para cumplir con su trabajo de la mejor manera. 

EL PROCESO

El proceso de escribir casos varía considerablemente de persona a persona. Si un instructor va a escribir su propio caso, desarrollará su propio proceso. Un instructor describirá su “modus operandi” de la siguiente manera:

No tiene caso jugar con los estudiantes, su tiempo es limitado y además pienso que en el mundo real los datos están muy dispersos, los ejecutivos tienen su propia forma de organizar el entorno que han construido y los estudiantes no, por lo que darles una regular sacudida y una clara “toma de decisiones”, implica una estructura previa. Es preciso evitar los números mágicos en los pies de página, etc que no contribuyen a la claridad, desde el punto de vista didáctico. Un caso muy complicado no les aporta mucho a los alumnos. Si no se puede describir un caso en 10 ó 15 páginas, “no se podrá nunca”.

Los escritores de casos profesionales actuarán de otro modo. Culliton empieza con una lista de útiles sugerencias:

  1. Organice su material. Si no ha explorado antes el campo de trabajo, registre toda la información posible. Prepare un guión y apéguese a él.

  2. Sugerencias para escribir.

Enuncie el argumento.

Es muy útil empezar el caso con el enunciado de un argumento. Por muchos años, esta práctica fue aceptada en las escuelas. Si se usa el “diagnóstico” de caso, que es una técnica muy difundida, es más difícil empezar el caso con un argumento claramente definido. Sin embargo, será de gran utilidad que el primer párrafo plantee un esbozo del tema que tratará un argumento (real o nominal) o cualquier otra “excusa” para escribir el caso y que establezca un punto de referencia para cotejar el resto del material. Por ejemplo, muchos casos incluyen un relato acerca de la fundación y desarrollo de la empresa. Tal información no tiene el propósito de aportar datos históricos nada más, sino que se proporciona para permitir que los alumnos tengan una idea de los antecedentes de la empresa, y puedan hacer un análisis de la situación actual. Si el primer párrafo proporciona indicios de la solución a partir de las referencias histórica, el caso es muy efectivo y se vuelve muy interesante para los lectores. Independientemente del tipo de guión que se use, debemos recordar que los casos, para ser útiles en la enseñanza, deben referirse a una situación administrativa y no ser meramente un memorándum que relata un conjunto de hechos interesantes. 

Dictado.

La mayor parte de las veces el caso puede ser escrito rápidamente en el primer borrador que es desarrollado a grandes rasgos. La práctica en dictado es también un buen entrenamiento. Lo más efectivo es encontrar la combinación ente el dictado y el borrador de grandes rasgos. 

Oraciones que contengan tópicos.

El desarrollo de oraciones que contengan tópicos pueden ser también un proceso rápido en el dictado y mecanografiado y al mismo tiempo asegura un caso bien planeado. Si un guión adopta el tamaño de cada tópico enunciado, será posible dictar el caso directamente sin hacer un borrador.[11] 

 

H. J. Tichy.- Explica su técnica de cuatro pasos: La técnica de cuatro pasos para escribir. 

El escribir implica las siguientes cuatro etapas que facilitarán muchísimo el trabajo, se propone que esas etapas sean las siguientes: 

Primera etapa.-

Planeación; no importa si uno ha de escribir una pequeña carta o un gran libro la planeación es el primer paso. 

Un buen trabajo requiere que el escritor seleccione el mejor plan de acuerdo a su material, la utilización del mismo y el tipo de lectores, pero no puede hacer una buena selección si le faltan conocimientos acerca de una adecuada organización, que depende en mucho del tamaño del trabajo. 

Una vez que se ha seleccionado la estructura del escrito, se debe probar el diseño del guión. Ese diseño facilita mucho el trabajo a aquellas personas que no saben escribir argumentos, es decir a aquellos que piensan que pueden escribir según las ideas se les van ocurriendo y a aquellos que no les gusta usar un guión. 

Cuando yo era novato pensaba que no era necesario decir a los escritores que planearan antes de escribir en vez de hacerlo después, de hecho yo usaba la técnica de planear primero para darles ejemplos a mis alumnos acerca de lo que son repeticiones inútiles. Pero ahora he cambiado de opinión después de observar que muchos escritores dictan un trabajo, luchan por revisarlo y finalmente desesperados lo planean y lo vuelven a escribir. 

Organizar los pensamientos antes de escribir es más placentero y productivo, en cambio organizarlos después de haber escrito; provoca que se eche a perder mucho trabajo, que haya irritación e ineficiencia. Planear no es el segundo, tercero o cuarto paso; debe ser el primero. 

Segunda etapa.

Escribir; una vez que el escritor ha estructurado el trabajo es fácil escribir. Para obtener los mejores resultados deber escribir un borrador no muy bien acabado; esto evitará que se esté interrumpiendo así mismo para reescribir o revisar, pues escribir y revisar son actividades distintas. 

Si una persona escribe sin detenerse a pulir una oración sin seleccionar las palabras, sin hacer pausas para consultar a sus compañeros, escribe más rápido, goza escribiendo su primer borrador y produce mejores resultados. Mucho del cansancio asociado con la escritura se debe a que el proceso de escribir se alarga mucho de lograr lo imposible, es decir, obtener un pulcro trabajo final es el primer borrador. 

Cuando el primer borrador debe ser el último borrador los resultados son pobres, porque un buen trabajo requiere de cuidadosa revisiones. Después de revisar muchos escritos he encontrado que los primeros borradores pueden tener una alta calidad, sin embargo mejoran notablemente cuando el autor ha tenido tiempo de revisarlos con cuidado (toda vez que la etapa de escritura es la que se considera la más difícil para muchas personas, es útil observar como se empieza este proceso. Tichy dice que para ella no hay reglas, cada quien debe descubrir su propio método. Para casi todo el mundo es difícil seleccionar una entrada y esa es la razón por la que surgen los problemas antes de empezar realmente, esto provoca frustración en los primeros pasos del proceso, tan es así que el trabajo incipiente se retrasa o se abandona totalmente debido a esta dificultad. No es obligatorio formular el caso cronológicamente. Se puede empezar por la parte más interesante y después cubrir el resto, lo cual torna más fácil la tarea, este modo de inicio es común). 

Tercera Etapa.

Maduración; después de haber preparado el borrador, un escritor siente como si manejase una masa “caliente y pegajosa” de contenido y debe descansar ya que es tan reciente su trabajo que toda revisión  o crítica resulta inútil por carecer de objetividad. Todo está tan confuso en su mente como lo está en el papel, no es fácil percibir la falta de palabras o de líneas completas, no se captan los errores y los pasajes más confusos le parecen claros. 

Es preciso esperar a que se “enfríe” el material y se pueda analizar con objetividad, esta etapa tiene una duración muy variable y depende del individuo, los revisores profesionales y los editores, pueden empezar a corregir el original tan pronto como esta mecanografiado, pero la mayoría de los escritores requieren de más tiempo para colocarse en un plano objetivo; lo común es dejar pasar de 4 a 8 hrs. 

Los escritores deben dejar pasar suficiente tiempo, para que al volver a leer su trabajo lo perciba como si fuera el trabajo de otro. Cada escritor experimenta  más tarde o más temprano un frío impacto cuando relee su trabajo; y se pregunta ¿Cómo fue que escribí esta cosa? , ¿ Qué significa esto? Finalmente concluye: ¡Que bueno que no he mandado este material!, en este momento que reconoce  la verdad esta listo para la etapa número 4, la revisión. 

Etapa Cuatro.

La revisión; aquí empieza  verdaderamente el trabajo de escribir, los escritores de bajo nivel desdeñan la tarea de revisión y consideran que los buenos escritores  no necesitan revisar sus manuscritos.  

Creen que sus artículos, historias y poemas deben surgir a la primera vez en su forma final; cuando salen de ese error es factible que acepten cambiar las peores frases o palabras de su trabajo. 

Los buenos escritores  no solo revisan, sino que lo hacen continua e interminablemente, esto les proporciona sus propias observaciones; los comentarios de las personas involucradas o mencionadas en los escritos y la corrección de los mecanografiados, galeras y pruebas de imprenta. Comúnmente el  trabajo de más fácil lectura   y comprensión  es el que se revisó más veces, los escritores novatos se resisten a creer esto debido al mito de que un escrito fácil de leer, es un escrito “natural” que su mente ha captado. 

Es normal que los escritores se muestren interesados  por conocer que tanto revisan su trabajo otros escritores, y cada uno de ellos se asombra que tenga que revisar tanto su trabajo. Somerset Maugham describe su sentir al respecto en “El alto costo de lo antinatural”. 

“Pienso que nadie escribe como Francia, como lo hace Colette, es tan fluida su expresión que no es posible pensar que le haya costado algún trabajo. Es como los pianistas que tienen una técnica “natural” que solo se logra a base de infinitas prácticas, lo mismo ocurre con los escritores, incluyendo a Colette; cuando le he preguntado, el me responde que escribe y reescribe muchas veces un trabajo. Me dice que aveces ocupa toda una mañana en corregir una sola página, pero no importa que tanto trabajo haya costado, y los trabajos se aprecian al revisar el material pues se percibe una fácil y amena lectura”. 

“Por mi parte, si logro un trabajo de fácil lectura, es a costa de un tremendo esfuerzo, la “naturaleza” rara vez me proporciona la palabra, el giro o la frase apropiada sin que caiga en lo incoherente o en los lugares comunes”.[12] 

Los redactores de prosa funcional que consideran que deben escribir claramente, trabajos de fácil y rápida lectura en el primer intento, se asombran de que los escritores que ellos admiran, no son capaces de hacer eso, sino que por el contrario, deben revisar muchas veces su trabajo; no he conocido un escritor de prosa informal que escriba con claridad y buena redacción en su primer borrador, pero si me he encontrado con algunos escritores que protestan y no disponen de tiempo para revisar sus escritos y otros muchos que no saben cómo hacerlo. 

La revisión tiene sentido práctico en la medida de que mejora un trabajo que se ha madurado y se analiza objetivamente, de este modo genera un ahorro de esfuerzo, El verdadero desperdicio de tiempo se produce cuando se interrumpe continuamente la redacción de un primer borrador, para cambiar, corregir o revisar lo escrito. La revisión posterior es más efectiva: 

Primera Revisión: durante la primera lectura de un trabajo el escritor debe de tener en mente dos cosas: 

1.- ¿Contiene todo el material que necesitan mis lecturas?

2.- ¿Cuánto de ese material puedo eliminar sin alterar el sentido de mi información? 

Un buen escritor considera esas cuestiones primero mientras planea su escrito, nuevamente al preparar el guión y por último el revisar su primer borrador. 

Un escritor debe pensarse a sí mismo también como un lector de su propio trabajo, debe incluir material que impacte al lector, empleando para ello sus habilidades, conocimientos y diligencia de escritor. Pudo haber escrito un documento que no es necesario o que ya se escribió otra publicación; descartar su propio trabajo como lo haría un lector, requiere de gran madurez, y por supuesto que puede ser una medida sensata. 

Segunda Revisión: La segunda revisión tiene por objeto luchar por alcanzar la claridad. La palabra “luchar” es usada en este texto en forma de advertencia, pues la claridad no es fácil de alcanzar. Si un escritor no es claro en otros trabajos, debería revisar su trabajo cotidiano a fin de encontrar las fallas que empañan el significado de esos papeles. Es preciso que reestructure cualquier expresión ambigua y así mismo también tiene que retirar cualquier expresión ambigua de las frases y usar palabras que entiendan los lectores. 

No se debe dar la oportunidad a los lectores para que piensen: “Bueno, yo sé lo quieres decir, por que se lo que deberías estar diciendo, aunque no lo digas: “Si el lector tiene que sustituir al escritor respecto a lo que éste intenta expresar, eso significa que el escritor ha fallado. 

Un escritor debe saber cuál es la mejor palabra para que su significado haga las oraciones claras y así poder construir párrafos que desarrollen su sentido en forma fácil y clara. 

Tercera Revisión: La tercera lectura, y el resto de las lecturas que sea necesario hacer, tiene como propósito corregir la corrección del uso del lenguaje. 

Cuarta Revisión: Esta revisión debe constituir un gran esfuerzo por reducir el número de palabras usadas en el escrito. Después de que el escritor ha estudiado el modo de eliminar el exceso de palabras, encontrará muy útil la eliminación de palabras. Los principiantes logran reducir sus escritos hasta una cuarta parte de su tamaño. Suprimiendo palabras innecesarias, es muy común que se lleguen a suprimir frases enteras y de este modo los escritores se vuelven más agudos y vivos. 

Después de que un escritor ha revisado varios documentos a fin de hacerlos breves, encuentra unas cuantas palabras superfluas en su primer borrador. Lograr la brevedad es un gran paso inicial que más tarde será cada vez más rápido y fácil, pero como la supresión de palabras es una enfermedad contagiosa y peligrosa, un escritor debe estar alerta.

Quinta Revisión: La quinta revisión y última, es un intento de mejorar el estilo, es un trabajo avanzado, unos cuantos escritores se satisfacen con la claridad, y la brevedad y no usan más de ella.

Otros no tienen tiempo de aplicar los principios de un estilo eficaz en todos sus escritos, pero si desearían hacerlo en sus trabajos más importantes y muchos otros guiados por la soberbia consideran que revisar todos sus trabajos pueden afectar su reputación.[13]


[1] Paul Lawrence en Andrews p. p. 222-23
[2] The case Method of instruction in the harvard Business School A 779, P. 3
[3] Ibid., p.20
[4] Véase capítulo 12 de Case Research The Case Writing Process, Michiele Leenders and other.
[5] MacNair, p. 265
[6] Atlantic, marzo 1967
[7] William Strunk, Los elementos del estilo, New York; the Macmillan Company, 1959
[8] McNair p.p. 266-268
[9] Towl, p.p. 265-66
[10] Jack Culberton, Paul Jacobson y Theodore Roller, “Administrative Relationships (Englewood Cliffs; Prentice Hall, Inc. 1960), pp. 66-67.
[11] McNair, pp 265-266
[12] H. H. Tichy, “Effective Writing” (New York: John Wiley & Son´s 1960) pp. 8-14
[13] “The Summing Up”, Mr. Maugham himself (Double day and Co, Garden City, N.Y., 1945) pp. 558