CURRÍCULUM OCULTO: UNA VISIÓN GENERAL.

por el Dr.  José Inés Lozano Andrade, 1997.


"Hoy apreciamos el valor del curriculum como delator de una educación encubierta, en reacción a la visión de la escuela como una institución generosa, igualadora y propagadora del saber y de las capacidades Para participar en la vida social y económica. Gimeno Sacristán.

INTRODUCCION 

El análisis del curriculum oculto es uno de los más importantes que se deben realizar, si es que se quiere tomar conciencia acerca de lo que realmente estamos provocando en los alumnos cuando intercalamos con ellos como profesores dentro y fuera del aula; Esto, tanto si enseñamos, como si diseñamos, pues muchas veces de manera acrílica asumimos los roles que socialmente se nos han asignado y no nos percatamos de la intencionalidad ya no explícitas en los manuales, contratos, programas y documentos de carácter formal que nos proporcionan al ingresar al ejercicio docente; mucho menos podremos vislumbrar lo implícito que hay en el curriculum escolar y el papel que jugamos en su transmisión. 

Por ello mismo, en este breve análisis del currículum oculto, parto de la función social que la escuela tiene y de como la hegemonía de las clases dominantes se pretende perpetuar a través de ella como una de las instituciones m s importantes para lograrlo. Posteriormente paso a definir, en conjunción con los diversos autores manejados aquí, el concepto de currículum, que en este caso sería el formal u oficial. 

Mas adelante paso a desarrollar el concepto de currículum oculto y su caracterización básica; en función de ello, desgloso de éste, dos formas principales que asume en la escuela, a saber: como un conjunto de actitudes adecuadas al sistema, a la institución escolar y al espacio áulico, que se da como una forma de sobrevivencia y de lograr el ‚xito tanto en alumnos como en maestros; y en segundo lugar como una swrie de ideolog¡as derivadas de las clases dominantes que en la did ctica y en los contenidos se desarrollan de manera velada, pero efectiva; para ejemplificar ‚ste £ltimo aspecto, realizo un ligero an lisis de contenido de la manera como se trata la historia en el libro de texto obligatorio para el quinto grado de primaria de la SEP,, particularizando en la fase del Porfiriato y de la Revoluci¢n Mexicana. 

I. HEGEMONÍA Y ESCUELA. 

Todo curriculum se elabora en funci¢n de un contexto social que incluye dimensiones pol¡ticas y econ¢micas; se desarrolla en un contexto educativo escolarizado y se ejecuta b sicamente en el contexto a£lico. Evidentemente, al momento de dise¤ar, analizar, estructurar o poner en pr ctica cualquier curr¡culum, estos contextos ser n decisivos, condicionantes y hasta detrerminantes en todas estas tareas. 

En efecto, el curr¡culum no es ni puede ser neutral; tiene que ver definitivamente con el proyecto hegem¢nico de un sistema y de un grupo social en el poder, y desde ah¡ parte su condicionamiento. 

Toda sociedad actual se encuentra dividida en clases sociales, en donde de acuerdo a la tradici¢n marxista encontramos dos fundamentales: las dominantes y las subalternas. Ambas se encuentran en una lucha constante que se manifiesta en diversos espacios y formas, en esta lucha, las clases dominantes intentan imponerse y perpetuarse como tales ante las otras, que por su cuenta tratar n de escapar a esta suerte y de cuando menos salvaguardar su propia existencia en lo econ¢mico, pol¡tico, cultural, etc. y por supuesto, en determinados momentos, tratar tambi‚n de imponer sus intereses a la dominante. 

Sin embargo como ha dicho Marx en La ideolog¡a alemana (1984). 

"Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada ‚poca; o dicho en otros t‚rminos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedads es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposici¢n los medios para la producci¢n material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producci¢n espiritual, lo que hace que se sometan por t‚rmino medio, las ideas de quienes carecen los medios necesarios para producir espiritualmente, las ideas dominantes no son otra cosa que la expresi¢n ideal de las relaciones materiales dominantes" (p.45)  

En este sentido, las clases dominantes reproducen su hegemon¡a econ¢mica y pol¡tica al imponer una visi¢n a la clase dominada, donde se le inculca una percepci¢n apol¡tica, armoniosa, inm¢vil, justa y natural de las relaciones sociales y de todo lo que ellas implican. Y como se menciona en la cita anterior, la clase dominante posee los medios para la producci¢n material de su ideolog¡a, dichos medios incluyen al Estado y sus diversos mecanismos, entre ellos y lo que mas nos interesa ahora: la escuela. 

La escuela se ha convertido ya en una instituci¢n social que satisface necesidades sociales b sicas para la poblaci¢n, es en ese sentido que ya no se puede considerar una sociedad sin escuela, de ah¡ uno de los primeros elementos para la legitimaci¢n de su existencia; indudablemente que ‚sta legitimaci¢n tiene oculta su funci¢n reproductora de las aspiraciones econ¢micas, pol¡ticas y sociales de la clase dominante, pues las ideas transmitidas en la escuela juegan un doble rol reproductor:           

"...por una parte son usadas como modelos de objetivizaci¢n del mundo, sirviendo para hacer que los individuos acepten su realidad, y las relaciones de dependencia y dominaci¢n entre las clases, como resultado de una racionalidad natural de las relaciones entre los hombres; por otra parte, estas ideas son para la ‚lite en el poder la expresi¢n y la base de sus principios de justicia, igualdad y orden, y para los dominados la manifestaci¢n de un  "orden natural", principios morales y del "bien com£n" que inspira la sociedad". (Morales.1980.p.27). 

Dentro de esta misma concepci¢n de la teor¡a de la reproducci¢n manejada por los reconceptualistas del marxismo como Bourdieu, Baudelot, Althusser, Apple, Bowles y otros m s, se dice que la escuela es la encargada de legitimar el discurso meritocr tico de la clase dominante y de reproducir a la vez la estratificaci¢n social, legitimando las desigualdades existentes en la misma, haciendo a la vez pasar a estos fen¢menos como "naturales, invariables y sujetos a leyes universales", al estilo netamente positivista. Todo ello ha de lograrlo cre ndose una im gen de neutralidad cient¡fica y t‚cnica, que aparentemente est  desligada de lo que acontezca al exterior. 

"Ha de legitimar una perspectiva b sicamente t‚cnica, una tensi¢n de la conciencia que responda al mundo social e intelectual de una forma acr¡tica. Es decir la escuela necesita que todo esto parezca natural. Una sociedad basada en el capital cultural t‚cnico y en la acumulaci¢n individual de capital econ¢mico tiene que dar la impresi¢n de ser el £nico mundo posible" (Apple.1986.p.112). 

Pero adem s de reproducir la estratificaci¢n social, en la escuela se reproduce el capital cultural, los valores, el lenguaje y los modos de vida de la cultura dominante, todo ello a decir de Bourdieu, por medio de la "violencia simb¢lica", quer implica tambi‚n una imposici¢n arbitraria de la ideolog¡a dominante, aunque ‚ste proceso de arbitrariedad cultural se realice de una manera sutil a trav‚s del curr¡culum. 

Asi pues el curr¡culum es el instrumento donde el proyecto hegem¢nico de las clases dominantes se instala y desde donde intenta imponer ideas, valores y destrezas necesarias para reproducir material y espiritualmente al sistema; sin embargo esto es relativo pues como dice Contreras (1990): 

"...todas esas teor¡as se han caracterizado por haber limitado la mediaci¢n humana en la pr ctica social a una respuesta totalmente determinada por las imposiciones ideol¢gicas y culturales de las clases dominantes. El sujeto humano con capacidad de autocreaci¢n, mediaci¢n y resistencia, "desaparece" y la historia parece hacerse a "espaldas" de los miembros de la sociedad" (p.34) 

La escuela es pues un espacio donde tambi‚n se ventilan las luchas de clases en diferentes  mbitos y niveles: por un lado los maestros tienen un origen social y una ideolog¡a particular que se denotar  en su pr ctica; a la vez los alumnos y los directivos tendr n la suya propia. En la instituci¢n escolar, las luchas se ventilar n como discusiones, actitudes de negaci¢n, alianzas, etc. tanto al momento de dise¤ar, como de ejecutar el mismo curr¡culum. 

El curr¡culum es pues el instrumento donde las clases dominantes tratar n de imponer su visi¢n del mundo y de satisfacer sus necesidades hegem¢nicas en lo material y espiritual, todo ello de una manera sutil y aparentemente democr tica, pero ah¡ es tambi‚n donde la lucha de clases le da otro matiz diferente a esas intencionalidades.   

II. CONCEPCIàN DE CURRÖCULUM 

Existe a£n hoy una indefinici¢n en torno a ‚ste asunto, los diversos autores no han logrado ponerse de acuerdo sobre como definir al curr¡culum; en este dsentido Contreras (1990), ha distinguido cuatro formas b sicas de conceptualizaci¢n al repecto, a saber: 

a) ¨Debe el curr¡culum definirse por lo que los alumnos deben aprender, o lo que se les debe ense¤ar?

b) ¨Es lo que a los alumnos se debe ense¤ar y lo que debe aprender, o lo que realmente se debe ense¤ar y aprender?

c) Es lo que se debe aprender y ense¤ar, o incluye tambi‚n las estrategias, m‚todos y procesos de ense¤anza?

d) ¨Es algo especificado, delimitado y acabado que despu‚s se aplica o bien es abierto y se delimita en la aplicaci¢n? 

De acuerdo a todas estas alternativas, pareciera que el curr¡culum es una instrumento t‚cnico que sirve para organizar los procesos de ense¤anza-aprendizaje que se dan en las escuelas y las aulas, pero en realidad es un instrumento social con intencionalidades espec¡ficas que son legitimadas como v lidas y que deja de lado otras intencionalidades, ya que al seleccionar contenidos, estrategias, evaluaciones, etc. se est n marginando deliberadamente otros elementos similares, que evidentemente son considerados como menos importantes o no leg¡timos de acuerdo a los dise¤adores del curr¡culum. 

Ya aclarado este punto se hace conveniente mencionar algunas de las definiciones m s conocidas y convincentes de curr¡culum. Para Eggleston (1980) es: 

"La presentaci¢n de las experiencias de conocimiento y aprendizaje en la escuela..."(p.27) 

Dicha definici¢n parece m s bien escueta y deja mucho en la ambigedad de la imaginaci¢n; quiz  m s compleja y completa sea la de Stenhouse que dice: 

"Un curr¡culum es una tentativa para comunicar los principios y rasgos esenciales de una prop¢sito educativo, de forma tal que permanecer  abierto a discusi¢n cr¡tica  y pueda ser trasladado efectivamente a la pr ctica" (Mencionado en: Contreras.1990.p180) 

Sin embargo es poco preciso en torno a los elementos que debe de contener dicho curr¡culum, aunque hay que admitir que es m s audaz al proponer  que debe ser abierto a la discusi¢n. Otra definici¢n, ‚sta de Gimeno Sacrist n (1989), dice que el curr¡culum: 

"...se ve como un conjunto de cursos y experiencias planificadas que un estudiante tiene bajo la orientaci¢n de un centro escolar. Se engloban las intenciones, los cursos o actividades dise¤ads con fines pedadg¢gicos, etc." (p.49) 

En s¡, como se mencion¢ al inicio de ‚ste cap¡tulo, ninguna definici¢n satisface completamente las caracter¡sticas que en la pr ctica cotidiana ha adquirido el curr¡culum, entre las que podemos mencionar: 

- La organizaci¢n de cursos, seminarios, etc.

- La selecci¢n de contenidos, que seg£n Wheeler (1976):

"Tiende a ser la principal preocupaci¢n de los programadores de los curr¡cula"(p.43)

-Las estrategias de ense¤anza.

- Los recursos materiales y humanos necesarios.

- Los mecanismos de evaluaci¢n.

- Las normatividades necesarias para todo ello.

Pero detr s de todo lo formal, se esconde otro curr¡culum: el oculto, del cual hablaremos a continuaci¢n. 

III.  CURRÖCULUM OCULTO. 

A) CONCEPTUALIZACIàN. 

Si el curr¡culum formal es aquel que se  defini¢ en la anterior secci¢n y en el cual se plasman por escrito una serie de elementos como los contenidos, estrategias, normas, evaluaciones, etc. Con la finalidad de lograr ciertas intencionalidades basicamente de aprendizaje en los estudiantes, lo que se ha llamado curr¡culum oculto, implicaria las intencionalidades realmente conseguidas en el proceso de aplicaci¢n del curr¡culum real, es decir, como dice Eggleston (1960). 

"La realidad siempre incluir  mucho m s de lo que se expresa en las declaraciones curr¡culares "oficiales" y la pr ctica en el aula, entre lo formal y lo informal del curr¡culum" (p.27) 

Este curr¡culo oculto, no es menos importante que el oficial pues como dice Sancrist n (1969). 

"... la acepci¢n del curr¡culum como conjunto de experiencias planificadas resulta muy insuficiente, pues tan reales y efectivos por sus consecuencias son los efectos provocados en los alumnos por un tratamiento pedag¢gico o curr¡culum planificado, como puede ser los efectos provenientes de las experiencias vividas en la realidad del centro escolar sin haberlas planificado, ni a veces ser concientes de su existencia siquiera. es lo que se conoce como curr¡culum oculto". (p 51) 

El curr¡culum oculto pues, expresa las intencionalidades y pr cticas informales en los procesos de ense¤anza - apremdizaje que se dan b sicamente en las aulas, aunque es de desde¤ar el resto del contexto escolar. 

Existen dos formas pricipales de entender el curr¡culum oculto, por una parte  Jackson (citado por Eggleston), quien es considerado como el fundador de este tipo de estudios sobre dicho fen¢meno,  lo considera como en serie de actitudes que tanto los maestros como los alumnos deben aprender y dominar si aspiran a desenvolverse adecuadamente y con posibilidades de ‚xito en la escuela y en el aula en particular. Y por la otra, pero derivada de esta misma, como una serie de ideol¢gias  funcionales a la    dominante que se encuentran implicadas en el curr¡culum oficial, pero que no son f ciles de observar a simple vista. De cada una hablaremos por separado: 

B) CURRICULUM OCULTO COMO ACTITUDES. 

El aula implica una serie de relaciones sociales diversificadas entre alumno - alumno; maestros  - maestros y alumnos-maestros , las cuales son sometidas a una serie de pautas, roles y normas institucionalizadas, as¡ como a procesos de ense¤anza, evaluaci¢n y calificaci¢n. Estas relaciones, seg£n Jackson deben ser aprehendidas por los alumnos de acuerdo a sus necesidades y prioridades, esto ser¡a el curr¡culum oculto al que se refiere Jackson, el cual elabora una lista de algunos de sus componentes b sicos, que a continuaci¢n mencionaremos. 

1.- Aprender a vivir entre las multitudes, lo que implica aprender a posponer deseos personales  tanto en maestros como en alumnos, tales como hablar a solas, no hablar, a compartir herramientas, materiales o compa¤¡as incluso.

2.- El aprender a utilizar el tiempo,  a perderlo, tener paciencia.

3.- Aprender a aceptar las evaluaciones de los d‚mas, no solo de los maestros, sino de los mismos compa¤eros y hasta de directivos.

4.- Aprender a competir con los iguales (tanto para maestros como para alumnos) a fin de ganar elogios, recompensas y estima por medio de conductas adecuadas al maestro o escuela en general, esto implica tener capacidad para atraer la atenci¢n a dichos comportamientos.

5.- Aprendizaje para adaptarse a la vida socialmente jararquizada y a una escuela donde ese fen¢meno se presenta  notablemente y adem s de una manera en ocasiones cruda. La jerarquizaci¢n no solo es econ¢mico - social, sino tambi‚n  en cuanto a la posesion del capital cultural, ya que se da la cl sica lucha entre aquellos "aplicados" y los que son considerados como "perezosos".

6.- Aprender a controlar en el grupo, la velocidad de la ense¤anza de los contenidos por parte del profesor, para dar tiempo a los alumnos con menor progreso o capacidad de aprendizaje.

7.- Aprender los s¡mbolos no verbales o verbales particulares que son adecuados para una clase espec¡fica, de tal manera que esto le pemita comprender el curr¡culum oficial, tales como bromas, gestos, palabras espec¡ficas, etc. 

En este sentido, como dice Eggleston (1980): 

"El curr¡culum oculto no solamente facilita la producci¢n de estrategias mutuamente acordadas, sino que protege a maestros y alumnos contra las exigencias de los unos sobre los otros. En resumen, facilita y limita el curr¡culum oficial estableciendo la dial‚ctica del aula".(p.142) 

 C) CURRICULO OCULTO COMO IDEOLOGIAS 

Para Marx (1989) la ideolog¡a puede ser considerado en un doble sentido:

- Como una concepci¢n del mundo y/o ...

- Como una "falsa conciencia" 

Cuando se habla de ideolog¡a de las clases dominantes, las dos acepciones son v lidas, pues su ideolog¡a implica una forma de explicar las diversas realidades y en ‚ste sentido es una "cosmovisi¢n", pero tambi‚n es una falsa conciencia en tanto que ‚sta cosmovisi¢n es subjetiva y tiene una pretensi¢n sociopol¡tica clara; eternizar el sistema; en ‚ste sentido, la ideolog¡a es un conjunto de representaciones y valores que auto generan las sociedades en que hay relaciones de explotaci¢n con la finalidad de justificar idealmente su propia estructura material, reproduciendo en la mente de los hombres como un orden "natural" e inevitable de las cosas. 

El curriculum oculto se encarga tambi‚n de transmitir ‚sta ideolog¡a, solo que lo hace veladamente. 

- Lo que se ense¤a

- Lo que no se ense¤a

- Como se evalua

- Las normas intitucionales. 

Entre otros elementos, pueden tener muchos rasgos del curr¡culum oculto que como ya se dijo anteriormente, es funcionalmente necesario a la transmisi¢n de la ideolog¡a dominante.           

"La escuela llega a ser asi el medio por el cual la sociedad recrea al nivel de la sala de clases, las condiciones de competividad, comportamiento, logro y recompensa que norman la empresa dentro del sistema productivo" (Morales. 1960. p. 28). 

En tanto que el sistema de evaluaci¢n se refleja en una escala que es predominantemente num‚rica donde el 10 corresponde a la m xima calificaci¢n y en tanto que el maestro premia con elogios a las mejores calificaciones y desestimula las peores, est  creando un sistema competitivo a£lico que reproduce     al externo; tambi‚n en la medida en que el maestro es directivo, autoritario, y tiene todo el poder de decisi¢n, est  reproduciendo el papel de los jefes y las actitudes que se esperan de los subordinados en la empresa; la pasividad y la obediencia son virtudes ensalzadas, no as¡ la rebled¡a y la discrepancia. 

En las maneras de evaluaci¢n, es premiada usualmente la respuesta apegada al libro, a la clase, no la creativa, ni la cr¡tica, ‚stas dos ultimas formas son mas bien divergentes y son poco usuales y recompensadas, las pruebas son favorecedoras de la repetici¢n y la memorizaci¢n libresca, enciclopedista:                       

"Podemos deicr que la ense¤anza... Es te¢rica, menor¡stica y repetitiva, libresca cientifista y empupitradora" (Witker en : Guevara. 1981. p. 210). 

Todo ello para satisfacer los requerimientos de las clses dominantes para mantener su hegemon¡a. En la cita anterior ‚sta pretensi¢n se refiere a la did ctica basicamente, al ¨c¢mo se ense¤a? y en ‚ste sentido vale la pena recordar  a Contreras (1990), quien nos advierte que.... 

"El desarrollo cient¡fico de la did ctica se encuentra, en gran medida, ligado al ejercicio del control social, bajo la forma de control t‚cnico, y por tanto neutral, y a la justificaci¢n de la "desigualdad", mediante su sanci¢n como "natural" ... Controlar los procesos y resultados did cticos es controlar laos procesos y resultados de las que participan en ellos, sus relaciones, sus aprendizajes y sus conductas" (p. 40).

Ahora bien, en cuanto a los contenidos que se ense¤an y los que no se ense¤an, existe indudablemente una l¢gica de las clases dominantes en ello; si hacemos un peque¤o examen de alg£n libro de texto de nivel primaria en M‚xico, b sicamente el de historia de quinto grado y seleccionamos una etapa hist¢rica expec¡fica como la de el Porfiriato y la Revoluci¢n, veremos frases como la siguiente: 

"El pueblo mexicano estaba hastiado del desorden y la guerra, y D¡az se propuso imponer la paz a cualquier costo, M‚xico no ten¡a dinero ni se lo querian prestar en ning£n lado, porque no hab an pagado sus deudas con puntualidad. Hab¡a que atraer capital extranjero, pero nadie invertir¡a en M‚xico si no hab¡a estabilidad y paz .... Con el orden aumento el trabajo y se hizo posible el desarrollo econ¢mico, pues el pa¡s contaba con recursos y los empresarios pod¡an obtener buenas ganancias" (SEP. 1994. p. 56) 

En ‚sta podemos notar el car cter estabilizador, armonizante, positivista finalmente que se nota en oraciones como: "El pueblo mexicano estaba hastiado del del desorden y la guerra", donde se generaliza de manera absolutizante lo que el "pueblo" sent¡a y donde notamos que el conflicto es desastroso para el pa¡s, pues "Nadie invertir¡a en M‚xico sino hab¡a estabilidad y paz". Es como ha dicho Apple (1986) 

"En lugar de considerar al conflicto y la contradicci¢n como las "Fuerzas impulsoras" b sicas de lasociedad, parece una suposici¢n b sica la de que el conflicto entre los grupos de personas es fundamental e inherentemrnte  malo, y que deberiamos esforzarnos por eliminarlo dentro del marco institucional establecido: El curriculo oculto de la escuela sirve de refuerzo de las normas b sicas que rodean a la naturaleza del conflicto y sus usos. Postula una red de suposiciones que, una vez internalizadas por los estudiantes, establecen los l¡mites de la legitimidad" (p. 117) 

En efecto, la frase anteriormente citada del  libro de SEP, refuerza lo dicho por Apple. Suposiciones que refuerzan la idea nefasta del conflicto social, tales como "con el orden aumento el trabajo y se hizo posible el desarrollo econ¢mico", en la cual se evidencia el deseo capitalista por mantener el equilibrio social que de todas maneras es absurdo, ya que el cambio, la contradicci¢n, el caos es la verdadera constante en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento; sin embargo el objetivo de "obtener buenas ganancias" es determinante en la imposici¢n de ‚ste tipo de contenidos, que a£n cuando hacen referencia a otra etapa (porfiriato), pareciera que se adec£a a la actualidad y sobre todo al sexenio salinista. 

En otro parrafo del mismo texto se lee: 

"El presidente se reeligio varias veces, por largo tiempo esa f¢rmula funcion¢ porque el pa¡s anhelaba la paz y la prosperidad, y porque el gobierno de D¡az logr¢ un impresionante impulso econ¢mico" (SEP. 1994. p. 61). 

Nuevamente aqu¡ se evidencia el tratamiento aparentemente neutral del conflicto, pero lo que quiero destacar ante todo, son las palabras siguientes: "El pa¡s anhelaba la paz y la prosperidad", el pueblo, los humanos comunes y corrientes aqu¡ son pasivos, no contruyen sus valores, solo los reciben, al respecto tambi‚n Apple (1986) dijo que: 

"En la ense¤anza y en los materiales curriculares parecen predominar dos suposiciones t citas. La primera se centra en la posici¢n negativa acerca de la naturaleza y usos del conflicto. La segunda se refiere a los hombres y mujeres en cuanto que receptores de los valores e instituciones, no a los hombres y mujeres como creadores y recreadores de esos valores e instituciones. Estas suposiciones act£an como la directriz b sica que ordena la experiencia" (p. 116) 

Para ejemplificar m s esto £ltimo, podemos considerar nuevamente un p rrafo del libro de historia de M‚xico de SEP (1994): 

"Carranza triunf¢ sobre Villa y Zapata gracias a su propia capacidad como estratega y a la de Alvaro Obreg¢n. Pero tambi‚n porque sab¡a mejor que sus rivales lo que significaba la unidad nacional, por encima de los enfrentamientos entre caudillos. Ten¡a una clara ideo de lo que era una naci¢n. Insisti¢ en la legalidad de su movimiento y act£o conforme a la ley. Para Carranza, el nacionalismo y el apego a la ley eran los valores m s importantes" (p.74) 

En ‚ste texto podriamos deducir que Villa y Zapata no eran nacionalistas y que eran unos anarquistas que no respetaban ni quer¡an respetar a la ley y que por eso perdieron contra Carranza, es decir que los que son nacionalistas y apegados a la ley siempre triunfan; sin embargo esto es verdaderamente dif¡cil de comprobar, ¨c¢mo saber a ciencia cierta que Zapata y Villa no respetaban la ley y mucho menos que no eran nacionalistas? 

Estos son supuestos que nos llevan a pensar que dentro de esa frase lo que hay es una imposici¢n velada de valores e instituciones que son funcionales al sistema. 

IV. CONCLUSIONES 

El curr¡culum oculto es predominantemente uno de los mecanismos b sicos a trav‚s del cual, dentro de la escuela, las clases dominantes perpetuan o intentan reproducir son intereses econ¢micos, pol¡ticos y sociales, a trav‚s del uso velado de sus ideologias, valores y actitudes. 

Este fen¢meno est  mediado por la lucha de clases que se da al interior del aula y de la instituci¢n escolar, pero existe ineludiblemente tanto en lo que se ense¤a, como lo que no se ense¤a (el caso de los ni¤os h‚roes por ejemplo), el como se ense¤a y el como se evalua;  adem s de el tipo de normas y relaciones que el maestro establece con los alumnos en los procesos de ense¤anza-aprendizaje, donde las actitudes se orientan hacia la competividad, la individualidad, la acreatividad, el acriticismo y otras m s que son adecuadas al sistema; en cuanto  al manejo de valores e ideolog¡as, se propicia una visi¢n arm¢nica y "natural" de lo social, donde las posibilidades de cambio y de participaci¢n son casi inexistentes y antinaturales.  

V.  BIBLIOGRAFIA

1.- Apple, M.W. Ideolog¡a y curriculo. Madrid, Akal, 1986 

2.- Contreras, Jos‚ Domingo. Enseñanza, curriculum y profesorado . Madrid, Akal, 1990. 

3.- Eggleston, John. Sociolog¡a del curriculo escolar. Buenos Aires, troquel, 1980. 

4.- Guevara Niebla, Gilberto. La crisis de la educación superior en México . M‚xico, Nueva imagen, 1981 

5.- Marx, Karl. Obras escogidas T.I. M‚xico, Progreso, 1984. 

6.- Morales, Daniel. Educaci¢n y desarrollo dependiente en Am‚rica Latina . M‚xico, Gernika, 1980 

7.- Sacrist n, Gimeno. El curr¡culo: una reflexi¢n sobre la pr ctica . Madrid, Morata, 1989 

8.- SEP . Lecciones de historia de M‚xico. SEP. 1994.

9.- Wheeler, D.K. El desarrollo del curr¡culum. Madrid, Santillana, 1976.