El secreto de la Organizaciones Inteligentes
León Paniagua. UNAM.

Organización inteligente.
 
Peter M. Senge ha formulado una interesante propuesta para crear organizaciones acordes con las exigencias del mundo económico y social de finales del siglo y del milenio. Sus concepciones están integradas en "La quinta disciplina" (Peter Senge, 1990) y constituyen una valiosa aportación al estudio de las organizaciones como sistemas sociales complejos.
 
El enfoque de la consideración de las organizaciones inteligentes es amplio, sistémico, interdisciplinario y abarca dimensiones psicosociales, estructurales y culturales de las organizaciones modernas.
 
Uno de los elementos centrales de las organizaciones inteligentes es su capacidad para aprender. Las organizaciones inteligentes son aquellas capaces de incrementar continuamente sus conocimientos y de aplicarlos de manera efectiva, para mejorar su desempeño.
 
Juegan un papel importante la innovación (creatividad) y el desempeño (habilidades efectivas). Así se concretan realidades como nuevas formas de pensar; nNuevas formas de actuar; fluidos mecanismos de asimilación y transmisión de información. Profundos insight.
 
En nuestro mundo cada vez más cambiante y competitivo, las organizaciones inteligentes son las que podrán sobrevivir, y las que no lo son tienen un destino incierto.
 
Para crear estas organizaciones inteligentes podemos mencionar algunas formas de actuación:
  • Se cuenta y usa cotidianamente un método o sistema de solución de problemas compartido por todos.
  • Existe una actitud y conductas experimentales.
  • Se aprende de la propia experiencia y de otras organizaciones.
  • La información y hasta los más mínimos conocimientos se transfieren rápidamente a lo ancho y a lo largo de toda la organización.
Este tipo de prácticas se reflejan en diversos elementos y dimensiones de la organización: Su estructura, sus procesos de liderazgo, sus sistemas de retroinformación, sus decisiones.
 
Un factor determinante es el estilo del líder, que anteriormente estaba más orientado hacia estilos efectivos para trabajos y a la situación, mientras que ahora lo que necesitamos son líderes que transformen, más que evolucionar las organizaciones. El estilo de liderazgo tiene que orientarse en la dirección de cambios profundos a la esencia del liderazgo y no sólo en sus formas.
 
Un liderazgo que genere la forma de ser líder y no el ajustarse a patrones establecidos previamente de cómo se tiene que hacer. Un liderazgo comprometido con el cambio, pero no con el cambio como producto, sino con el cambio como proceso de aprender a cambiar.
 
Los nuevos desarrollos que se están llevando a cabo bajo el enfoque de un liderazgo transformacional (autores como Bennis y Nanus, Schein, Tichy y Devanna, Kouzes y Posner, Kotter) nos dan la pista, en donde los líderes se convierten en expertos del manejo del cambio en la cultura organizacional.
 
Aprendizaje organizacional.
 
Edgar Schein complementa el cómo pueden aprender más rápido las organizaciones (Foro Económico Global en Davos, Suiza, en 1992, publicado en Perspectivas de Gestión y en Management Today, en junio de 1997) mencionando que hoy nos damos cuenta que el problema ya no es la gestión del cambio sino la gestión de "la sorpresa" refiriéndose a que lo que se pregunta ahora con mas frecuencia es la explicación no sólo de cómo las organizaciones pueden efectuar transformaciones importantes, sino cómo las pueden hacer más rápidamente.
 
También analiza el método de aprendizaje para mostrar cómo puede aprenderse a nivel organizativo de una manera más acelerada.
 
Uno de los problemas más difíciles de nuestra época es que los líderes no pueden admitir fácilmente que las situaciones están fuera de control y no se sabe qué hacer. Se tiene demasiada información y unas capacidades cognitivas limitadas para pensar de una minera sistemática, así como pocas ganas de romper las normas culturales donde parece que los líderes siempre tienen las soluciones para todos los problemas. Sabemos que debemos aprender cómo aprender, Pero se teme admitirlo.
 
Aprender ya no es una elección, sino una necesidad y la prioridad más urgente es aprender a aprender y aprender más rápido.  
 
Los tres tipo de aprender (Shein):
  • Adquisición de erudición e intuición.
  • Aprender costumbres y habilidades.
  • Condicionamiento emocional e inquietud aprendida.  
Adquisición de erudición e intuición.
 
La opinión más común sobre aprendizaje es la  adquisición de información para construir nuestra base de conocimientos.
 
La intuición nos da un nuevo nivel de comprensión y un nueva dirección. Es difícil conseguir intuición, y cuando no se puede resolver un problema porque es demasiado, complejo se siente frustración e inquietud, a esto es a lo que llama la: inquietud número 
 
Para evitar la inquietud (el sentimiento que acompaña una incapacidad o una desgana en aprender algo nuevo porque parece demasiado difícil) se niega el problema o se simplifica, aunque se deforme, o se proyecta en otras personas o se buscan otras formas de defenderse para no aprender.
 
A veces los líderes intentan superar esta inquietud acelerando el aprendizaje de la intuición, articulando y comunicando una viva y nueva  misión. Puede ser que consigan cambiar de dirección rápida y dramáticamente, aunque tienen riesgo de fracasar, porque ninguna cultura organizativa entiende cómo el resultado de un aprendizaje basado en un éxito previo y que limita e influye en nuestra manera de pensar, es suficiente para explicar totalmente la complejidad de lo que pasa.
 
El interés por el pensamiento sistémico no es más que un reconocimiento de que nuestra capacidad para comprender está limitada y que necesitamos nuevas técnicas analíticas que nos ayuden a descifrar la dinámica real del mundo.
 
La intuición no cambia automáticamente el comportamiento
 
La mayoría de las teorías del aprendizaje organizativo se enfocan hacia la adquisición de la erudición y la intuición, suponen que la esencia de aprender es la adquisición de información y la erudición mediante distintos tipos de actividades cognitivas. Este punto de vista no toma en cuenta dos hechos: primero, esto sólo puede ocurrir si el que aprende reconoce el problema y si tiene la suficiente motivación para superar la inquietud 1, y segundo, aunque sea con intuición, a menudo no puede producir constantemente el tipo de comportamiento o destreza correcto para resolver el problema.
 
La intuición no cambia automáticamente el comportamiento, y no sabernos si lo que estamos aprendiendo de una manera: cognitiva es válido o no, hasta que nuestro comportamiento haya cambiado y que hayamos observado nuevos resultados.
 
Aprender costumbres y habilidades.
 
Este tipo de aprendizaje está simbolizado por el uso de la zanahoria y no del palo, con la creación de incentivos para hacer lo que hay que hacer y la recompensa inmediata para el comportamiento correcto. Se asocia usualmente con el conductismo.
 
En este modelo los errores y comportamientos incorrectos no se castigan, sino que son ignorados para que exista mayor concentración y se afine el comportamiento correcto. Es lento porque requiere práctica y aceptar que temporalmente tendrá un grado de incompetencia.
 
Ser incompetente temporalmente es incómodo, de este de este modo sufrimos de la inquietud. Pero este tipo de aprendizaje es fiable si superamos nuestra incompetencia y comenzamos a demostrar un comportamiento correcto y recibimos recompensas por ello; al final desarrollaremos costumbres nuevas y estables.
 
El aspecto más difícil de este tipo de aprendizaje es superar las malas  costumbres y las normas culturales vigentes. Chris Argyris ha demostrado que las organizaciones serían más eficaces si la gente fuera más abierta cuándo resuelve problemas, pero es difícil debido a las normas culturales existentes sobre salvar las apariencias y protegerse.
 
Este problema es especialmente aplicable a los líderes porque aprender costumbres y habilidades requiere aceptar y tolerar errores como parte valiosa del proceso de aprendizaje.
 
Para que el aprendizaje de costumbres y habilidades sea eficaz necesitamos poder practicar o cometer errores; necesitamos recompensas constantes, no solamente para reacciones correctas, sino también para detectar errores.
 
Lo que da fuerza a la cultura son los éxitos anteriores y la necesidad de tener un entorno estable y previsible. La cultura es la acumulación de lo que se ha aprendido anteriormente y así refleja los éxitos anteriores, pero algunos supuestos culturales y conductas rituales pueden hacerse tan estables que es difícil desaprenderlos, aunque se hagan disfuncionales.
 
Condicionamiento emocional e inquietud aprendida.
 
El tipo de aprendizaje emocional es el más potente. Es el que hacía Pavlov con una descarga dolorosa al perro, después de oír un timbre en una sala verde, aprenderá rápidamente a evitar las salas verdes; y si oye un timbre, a huir o a encogerse con inquietud
 
Aunque se desconecten las descargas en la sala verde, el perro no entrará y no descubrirá que la descarga se ha desconectado. Si uno enseña a un perro a evitar una sala verde de esta manera y luego le permite pasar a una roja como forma de escape y le da luego descargas en la sala roja, el perro saldrá entre la sala verde y la sala roja hasta que esté completamente agotado, y este comportamiento continuará aunque se hayan desconectado las descargas eléctricas.
 
Esto es, en parte, la base de las fobias humanas. la inquietud es suficiente para impedirnos descubrir si el comportamiento o el lugar son peligrosos o no.
 
El comportamiento de evitación aprendido por castigos es más estable que el comportamiento aprendido por recompensas, pero no enseña al que aprende la reacción correcta y no estimula el aprendizaje por ensayo.
 
La gente que ha sido castigada en muchos comportamientos se limitará probablemente a los comportamientos mínimos y seguros, se paralizará por miedo a cometer errores.
 
Si las suposiciones culturales compartidas se basan sobre todo en errores anteriores, será mucho más difícil cambiarlas que si se basaran en éxitos anteriores. Hasta la idea de nuevos métodos y tipos de comportamiento pueden provocar la inquietud 1, lo que hará recurrir a sistemas de comportamiento que eran fiables antes, para evitar castigos.
 
Si nuestras teorías de gestión actuales enfatizan el palo más que la, zanahoria, estamos construyendo fuertes resistencias para aprender cosas nuevas.
 
Cuando llega un nuevo líder con una nueva visión, la cual puede representar una sala verde para muchos miembros, la visión les puede parecer bien, pero la perspectiva de cambiar el comportamiento produce bastante inquietud 1 y pavor para que no se escuche o pruebe algo nuevo.  
 
Bibliografía.
 
Shein, E., y colaboradores, Management Today.  Mexico.1997.
Castaño Asmitia, Darvelio A., Liderazgo transformador, Mexico. 1992
Bennis Warren y Nanus, Leaders, Harper & Row. Nueva York.
Shein, Edgar H., Organizational culture and leadership, Jossey-Bass, San Francisco.
Tichy, Noel M. y Devvanna, Mary Anne, The transformational leader, Wiley, Nueva York. Kouzes, James M., y Posner Barry S., The leadership Challenge, Jossey-Bass, San Francisco.
Hammer, Michael, y Champy, James, Reingeniería, Norma, 1994
Spendolini, Michael J., Benchmarking, Norma, 1994
Memorias. Encuentro Interdisciplinario, Calidad, Productividad y Desarrollo de Organizaciones, Huatulco, 1993-1995.
Manganelli, Raymond L., y Mark  M. Klein, Como hacer reingeniería, Norma, 1995.
Boxwell, Robert J., Benchmarking para competir con ventaja. McGraw Hill, 1994.
Senge, Peter M., La quinta disciplina Granica-Vergara, 1992.
Gigch, J. P. Teoría general de los sistemas, Harper & Row Publishers 1974.
Goldratt y Cox, La meta.
Shein, E. H., Psicología de la organización, Prentice Hall, 1982.
Drucker, Peter, Gerencia para el futuro, Norma, 1993
Foro mundial de actualización ISO 9000,ISO 14000. QS 9000 y IX
Paniagua Blanco, León. Reunión Anual Internacional, México, 1996.