Max Weber y la Teoría de la Burocracia

Lic. Claudia Ramírez (V, 01).


 


Introducción.

La idea que me gustaría retomar de Weber sobre la burocracia es aquella en donde la burocratización es el crecimiento del poder de los servicios administrativos. ¿Pero de qué forma esta idea se ha concebido como tal?, es verdad que la burocracia es poder, pero lo importante es definir ese poder, su imagen. Actualmente el gobierno ha visto aumentada su carga de trabajo, pero su imagen es más negativa ahora que en cualquier momento, esta mayor carga de trabajo recae sobre todo en la administración pública. 

Al crecer el gobierno, la burocracia pública se ha convertido en una institución más importante, ¿por qué?, la importancia de la burocracia radica en considerarla como un actor político, pero es aún más importante su relación con otros actores. 

Contrario a lo que se pensaría las burocracias ni están siempre viendo la forma de aumentar su tamaño ni están sólo preocupadas por el cumplimiento eficiente de sus objetivos, la burocracia se encuentra en una poderosa posición en relación con sus superiores políticos. Tienen el control de la información sobre los problemas públicos y alternativas políticas, y con frecuencia poseen toda una ideología ministerial sobre la forma en que deben de tratarse los problemas. 

De qué manera se da esto?, por ejemplo, las legislaturas sólo tiene la capacidad para considerar un puñado de asuntos por sesión, y además en forma general. Esto deja grandes huecos, que los administradores tienen que llenar, y al ser la burocracia la poseedora de la información será ella quien llene esos huecos, en cuanto al Ejecutivo, tendría varios problemas políticos para imponer su voluntad, como su frecuente falta de conocimiento y tiempo para entender y administrar las políticas, el reducido número de designados políticos en la cúspide de la organización en relación con el resto de los funcionarios de la burocracia y finalmente estaría la resistencia de muchos funcionarios a poner en marcha los programas. 

Pero entonces, ante la mala imagen del gobierno y sus prestadores de servicios, quién deberá cambiar, los administradores o los burócratas, la imagen del gobierno es la burocracia, es ella quien se encuentra detrás de una ventanilla o de un mostrador dando atención a los diferentes usuarios de los servicios públicos, son ellos quienes captan los problemas y las necesidades de la población, entonces será la burocracia la hacedora de políticas de desempeño dentro de las instituciones, todo ello dado por la estructura misma de la administración piramidal sin contacto y sin conocimiento de su importancia. 

La nueva administración pública deberá contar con nuevos enfoques que abarquen a toda la organización los paradigmas deberán ser otros, se debe buscar el contacto con toda la organización que retroalimente tanto de las necesidades de la sociedad así como de la manera en que las políticas que dirijan deban ser impuestas, las estructuras no pueden seguir siendo sin contacto con cada miembro de ella, el gobierno actual trae consigo el paradigma del cliente, pero creo que su batalla va mas allá de la acción, debe ir al pensamiento, las ideas de Weber así se verían ya como obsoletas, tratamos de traducir al panorama actual las ideas de Weber y compararlas con las de la actual administración: 

WEBER

FOX

Una dependencia burocrática se enfoca en sus propias necesidades y perspectivas

Una dependencia impulsada por el cliente se enfoca en las necesidades y las perspectivas de éste.

Una dependencia burocrática se enfoca en las funciones y responsabilidades de sus partes

Una dependencia impulsada por el cliente se enfoca en ayudar a que toda la organización funcione como equipo.

Una dependencia burocrática se define tanto por la cantidad de recursos que controla como por las tareas que desempeña.

Una dependencia impulsada por el cliente se define por los resultados que logra en beneficio de sus clientes.

Una dependencia burocrática controla los costos.

Una dependencia impulsada por el cliente crea un valor neto de costo

Una dependencia burocrática se aferra a la rutina.

Una dependencia impulsada por el cliente modifica sus operaciones como respuesta a las demandas cambiantes de sus servicios.

Una dependencia burocrática lucha por ganar terreno.

Una dependencia impulsada por el cliente compite por obtener más negocio.

Una dependencia burocrática insiste en seguir los procedimientos normales.

Una dependencia impulsada por el cliente introduce la opción en sus sistemas operativos, cuando al hacerlo cumple un propósito.

Una dependencia burocrática anuncia políticas y planes.

Una dependencia impulsada por el cliente emprende con sus clientes una comunicación en ambos sentidos, con objeto de evaluar y revisar su estrategia operativa.

Una dependencia burocrática se separa del trabajo de pensar del trabajo de hacer.

Una dependencia impulsada por el cliente otorga la autoridad a los empleados operativos de emitir juicios sobre el modo de mejora tanto el servicio al cliente como su valor.

 

 Los malentendidos sobre el concepto de burocracia afectan, quizá aún con mayor fuerza, a la comprensión de las ideas de Max Weber. Y lo paradójico es que al intentar Weber exponer sus ideas con la mayor claridad empleando distinciones tan detalladas para evitar esos malentendidos, quizá los haya provocado en quien no penetre en todo su sistema. Sobre todo, sus "tipos ideales" han sido sujetos a interpretaciones realmente erróneas.

Quizá por no haber intentado comprender esta obra en su marco epistemológico, sobre todo en lo referente a sus "tipos ideales" que estructuró en la línea de una filosofía neokantiana y hermenéutico-histórica de la que los intérpretes, por inconsciente o consciente huída de adentrarse en cuestiones filosóficas, prescinden casi totalmente.

Como formula Schuchter, la obra de Weber es más bien una gigante cantera de la que muchos toman materiales arbitrariamente para apoyar sus propias teorías. Sólo si nos adentramos en las ideas fundamentales de su pensamiento podremos utilizar su obra como algo más que estímulos externos a la propia fantasía teorizante.

Hay que tener en cuenta, que Weber vivió aquel medio siglo - desde 1870 a 1920 - de dominio final de una burguesía decimonónica que tan bien caracterizará luego Musil en su "hombre sin propiedades" (Der Mann ohne Eigenschaften). Sin entender ese contexto es muy difícil entender nada de su obra, y esa obra no sólo constituye el estudio más profundo realizado sobre la organización burocrática, sino es también básica para la comprensión de todo la dimensión social del organizar. Por esta razón, esta parte de la exposición se extiende más al describir la obra de un autor, de lo que se ha practicado en el resto de esta introducción a la teoría de la organización. 

Antes de describir las ideas de Weber nos gustaría apuntar ciertas conclusiones sobre sus ideas, pensamientos e ideas que de él no son claras o específicas, antes de describirlo queremos concluirlo, nos gustaría enfocarnos en las ideas que creemos son el antecedente que dio idea y orden a su teoría de la burocracia y que a nuestro parecer son orden social, las formas de acción y los tipos ideales de Weber, para de ahí pasar al análisis actual pero hablando del fenómeno de la burocracia en sí, cuál es su perspectiva y que idea se guarda de la burocracia: 

Weber ofrece muchas definiciones y descripciones. Quiso explicar cómo se llega a la difusión de las formas de organización burocrática y sus efectos. Pero Weber no formula sus explicaciones a partir de hipótesis explícitas (presuponiendo provisionalmente la existencia de "leyes") sino mediante un enfoque "interpretativo". Weber ha esbozado los rasgos iniciales de una "sociología que comprenda" lo que analiza. Sin embargo muchos lo han malinterpretado creyendo que sus afirmaciones son hipótesis científicas.

Weber es un precursor de la interpretación de acciones sobre objetivos de la acción. La presunción de racionalidad en la acción social es para él la clave para comprender el "sentido" de las acciones. Pero no ha llegado a formular tan exactamente su método comprensivo, sus interpretaciones son más bien esbozos de comprensión.

Por otra parte, más que la explicación de la acción individual por sus objetivos, le interesaba llegar a entender las "reglas generales del acontecer". Ahí ve planteado un problema sociológico. Por esta razón la presente exposición ha comenzado analizando las regularidades sobre la acción social. Al mismo tiempo, incluso al tratar fenómenos colectivos, Weber aboga en favor de un "individualismo metodológico", un enfoque reduccionista según el cual también los fenómenos colectivos se deberían a motivos individuales.

Por tanto, una entidad social no es tratada jamás como individuo al que pudieran atribuirse motivos u objetivos. Sus procesos se constituyen como resultados de actividades e interacciones individuales. Pero Weber admite la existencia de tales estructuras sociales y su importancia para el análisis sociológico.

"La interpretación de la acción debe tomar nota del decisivo hecho de que las estructuras colectivas pertenecientes al pensar cotidiano, al jurídico (o a otro cualquier saber especializado) son ideas vivas en las mentes humanas sobre algo o que existe o que debe existir... y que su acción se orienta según dichas ideas...."

De ahí el interés de Weber por la burocracia como tipo "ideal" de ordenamiento que orienta la acción de los individuos. Su exposición sobre las repercusiones del aparato burocrático sobre los mismos funcionarios clarifica bien este punto. Para realizar estos y otros análisis, Weber se apoya en la experiencia, sobre todo, de la burocracia alemana, pero sus referencias a dicha realidad son para él un mero escalón intermedio, un instrumento mental. No debe olvidarse que Weber no trabaja ni construye su teoría en el estilo de un sociólogo empírico, sino que avanza sus ideas a un nivel meta-teórico.

Más difícil es la comprobación empírica de sus ideas. Sus referencias históricas pueden mal-interpretarse como tal prueba. El sólo las aporta como ejemplo ilustrativo. Posteriores trabajos, que han tomado sus categorías como base para estudios empíricos, no han conseguido mucho más. Esto se debe a que la interpretación del hecho, según Weber, debe realizarse mediante los llamados "tipos ideales", es decir, según categorías construidas sin una correspondencia directa a la realidad.

Sus ideas sobre el orden burocrático y las tres formas de dominio son conceptos ideal-típicos. La burocracia sería así la forma de organización caracterizada por varios principios estructurales que se acentuarán más o menos en las diferentes realizaciones del principio o se mezclarán más o menos con otros principios. Medidos frente al tipo ideal aparecerá menos burocrática una agencia de viajes que un departamento de hacienda. Pero Weber tampoco indica cómo efectuar estas medidas.

La raíz de su falta de sensibilidad ante el problema de la orientación en la acción individual de un sujeto, está evidentemente condicionada por su visión de lo social, que carece de la categoría de "sistema". Por eso no puede comprender que la racionalidad de un sistema supera la de la suma de las racionalidades de sus componentes. Weber no captó tampoco la distinción entre una orientación burocrática y una orientación profesional - de experto. 

Los Tipos Ideales

Para entender esta categoría, que no puede malentenderse como si el "tipo ideal" fuera un modelo a seguir (como si propusiera el sistema burocrático como "Leitbild" o modelo ejemplar de toda organización), hay que recordar que Weber sitúa el dominio de las acciones sociales dentro del campo de los objetos culturales (en las categorías de Rickert: contrapuestos a los objetos propios de las ciencias naturales), es decir, como algo a comprender en su "sentido" y que se hace accesible según valoraciones teóricas (no pragmáticas). Pero Weber supera el posible idealismo de la posición neokantiana al considerar el sentido como algo fáctico - en su expresa vinculación a una actividad del sujeto actuante - y que puede ser investigado.

La construcción de sentido desde el sujeto se realiza a base de los "tipos ideales" que servirán para adentrarse en el estudio de los fenómenos sociales. El tipo ideal es una especie de "caso extremo", de super-relevancia relativa a un determinado horizonte de interés, que sirve definición y de término de comparación para evaluar distintas formas, p.ej., de realización de organizaciones en distintos contextos. El tipo ideal es una "construcción" teórica pero realizada mediante un uso ilustrativo de lo empírico. Y construir esos "tipos" generales es una de las tareas básicas de la ciencia sociológica para posibilitar así asignarlos a eventos individuales o emplearlos en el análisis causal. Es decir, el tipo ideal construido por el científico es considerado como mera ayuda analítica que sirve para entender mejor las intenciones subyacentes a un fenómeno. Así se transciende la realidad, pero se adquiere una pauta que sirva para catalogar fenómenos reales con desviaciones, formas mixtas o deformaciones de conceptos ideales.

El tipo ideal es concebido por Weber de acuerdo a su idea de lo racional.

El caso más discutido de estos tipos ideales es el de la "burocracia". Weber no pretende "describir la realidad" de los sistemas existentes, sino "clarificar" con ese concepto el papel de la racionalidad formal en el control burocrático. La "burocracia" es vista como el más puro tipo de ejercicio de una autoridad legal.  

El concepto de Acción Social

La "acción" para Weber tiene dos dimensiones: una subjetiva y otra interpersonal. En la primera dimensión, la subjetiva, la acción, que debe verse como algo distinto del mero comportamiento de un ser, por ejemplo, en mera reacción a un estímulo. Una acción social es una actividad humana (incluyendo la omisión y la tolerancia) que en el "sentido" de su autor, y en su desarrollo real, se orienta a los comportamientos de otros. Ese "sentido" percibido, elemento básico de lo que es una acción humana social, es "subjetivo" (es decir, entendido neokantianamente, construido en la conciencia del sujeto. Esta concepción es corroborada además por el atributo del conocimiento científico de la acción: debe realizarse interpretativamente y comprendiendo (Verstehen). El que la acción tenga este "sentido" en la mente de su agente implica que es imposible decidir por mera observación externa si una acción es realmente o no "social", pues dicha observación no constata directamente tal intención o sentido.

La otra dimensión es la interpersonal: dicha acción se considera "social" en cuanto que el "sujeto" la vincula a comportamientos de otros sujetos.

Orientación de la acción

Para Weber existen otras diversas bases de orientación común de actividades:

Puede ayudar para comprender mejor esta diferenciada forma de comprender la acción el siguiente cuadro en que se insertan los mecanismos de coordinación social señalados por Weber: 

 
El Problema de la Organización y la Burocracia según Weber

El problema del Dominio.

En su interés por el análisis histórico-comparativo de la evolución del pensamiento del hombre moderno, Weber estudia las formas de orden social y de dominio. Este es el contexto, el análisis sociológico de las formas de dominio, en que Weber investiga la burocracia. Este análisis se vincula a la sociología del derecho, a la de la religión y se realiza en el marco de un estudio global de las relaciones entre Estado, Economía y Sociedad.

Su análisis forma pues parte de su "sociología de las formas de dominio". Weber estudia el cambio histórico desde el orden feudal al de las clases sociales y del Estado constitucional con sus características de racionalidad moderna y ordenación burocrática de los organismos claves en el todo social.

En primer lugar analiza:

cómo se estructura el dominio burocrático, qué efectos ejerce sobre el resto de la sociedad, los fundamentos que han posibilitado su desarrollo, y qué otras formas de dominio ha ido desplazando.

En este planteamiento compara el dominio burocrático (con su racionalidad instrumental) con otras formas de dominio anteriores (con predominio de elementos irracionales), delimita sus rasgos característicos y estudia las condiciones de desarrollo de la burocracia en los distintos países discutiendo sus repercusiones sobre los mismos funcionarios y sobre el pueblo. 

Poder y Dominio

El fundamento para poder forzar una aceptación, una vigencia de un orden, es el PODER. En la definición de Weber, Poder es toda oportunidad para, dentro de una relación social, imponer la propia voluntad aun contra la resistencia de la voluntad del otro.

DOMINIO o AUTORIDAD son para Weber conceptos más precisos: Implican la oportunidad de que una determinada orden o mandato encuentre obediencia en la persona o grupo que la recibe. Es decir, debe existir alguien que logra actualmente que otros obedezcan a sus mandatos.

OBEDIENCIA es un concepto que indica que la acción del obediente transcurre en lo esencial en conformidad al contenido de la orden, como si el sujeto obediente siguiera internamente dicho contenido tomado como "máxima" que debe orientar su acción, y sólo por dicha razón, no por considerar él mismo como aceptable o deseable la acción ordenada o su valor.

En el extremo de la obediencia acrítica y masiva se encuentra la DISCIPLINA en que se ha llegado, por "ejercitación" a desencadenar reacciones cuasi automáticas de obediencia ante cualquier orden.

Todas estas dimensiones y fenómenos se encuentran en la organización y caracterizan su tipo concreto de realizarse según la forma en que se admitan internamente sus ordenamientos.

Según dichos fundamentos primarios de legitimidad distingue tres tipos puros de dominio:

Características de la burocracia según Weber

Burocracia como forma de ejercicio de dominio legal

La forma burocrática de organización o de dominio burocrático supone según Weber la forma más pura de dominio legal. Surge de manera legal cuando los señores legítimos utilizan un aparato administrativo para garantizar de forma externa el orden en el sistema. Antes, los señores empleaban administradores y su selección se realizaba a título personal (o por relaciones), ahora se quiere desindividualizar su trabajo, "profesionalizarlo", separarlo de los rasgos individuales de quien desempeña esas actividades, es decir, crear puestos de trabajo como "cargos" con obligaciones y derechos independientes de las características individuales de quienes los desempeñan. El aparato así creado es el de la burocracia como medio o instrumento de dominio. Puede concebírsele como estructura formal organizativa, se apoya en principios estructurales o de organización. El orden logrado así generalmente tiene el carácter legal del Derecho, pero este rasgo no es necesario. 

Las personas del aparato burocrático: El funcionario

El aparato administrativo se caracteriza por el hecho de que a diferencia de lo que sucede en otros staffs administrativos con personas que trabajan además en otros empleos, o que lo hacen sin remuneración, aquí se trata de personas remuneradas en función principal y con sueldos fijos: funcionarios. Los jefes de esos servicios administrativos pueden, en cambio, obtener dichos puestos de otras formas.

Los funcionarios lo son en virtud de un "contrato" después de un proceso de selección de acuerdo a criterios sobre las cualidades requeridas para el desempeño de sus tareas o funciones. El contrato les asegura un futuro económico -generalmente de por vida. Las tareas que se les asignan constituyen su profesión principal, deben ejercerlas en tiempos fijados y en espacios determinados. No poseen propiedad alguna sobre los medios que administran (quizá con la excepción de tareas notariales y similares). Por otra parte el desarrollo personal profesional sigue unas determinadas pautas de promoción y ascenso por escalones jerárquicos. Se encuentran sometidos al mismo tiempo a una disciplina y control unificados jerárquicamente.

Los jefes (ministros, directores generales, pero también empresarios) llegan en cambio a sus puestos por otras razones: elección, designación de sucesor, propiedad sobre los medios de capital etc. En realidad no son ya "funcionarios", pero sí deben obedecer a un "orden" previamente establecido cuando ejercen sus competencias para dar órdenes.

Esta peculiar forma de administración-organización se diferencia de otros tipos posibles como la administración de los príncipes en nombre de un monarca, donde recaudaban impuestos de los que retenían una parte para su propio sustento, o de la elección de jueces o sheriffs por parte de una comunidad.

En realidad, la empresa y la burocracia del funcionariado no ofrecen las mismas características, pero en la definición weberiana la mayoría de los actuales managers son realmente "funcionarios". Donde un sistema de economía privada ofrezca rasgos similares a los descritos, se tratará también de un orden burocrático tendencial. Por eso existen, según Weber, funcionarios públicos y privados. Muchos los directivos, al menos temporalmente, ejercen funciones similares en contextos muy parecidos a los de la administración pública, y la "autoridad" con que ejercen su cargo es realmente de carácter legal normativo (aunque no con el respaldo de las leyes estatales sino sólo con el de los principios organizatorios de una empresa).

Los trabajadores que no entran en el aparato administrativo, y que realmente cuentan con un nivel mucho más bajo de seguridad laboral, no serían en cambio miembros de un aparato burocrático. Podría decirse que Weber iguala a "funcionarios" (públicos) y "empleados" (de empresas privadas), pero no a los trabajadores.  

La "organización"

Los miembros del aparato administrativo se reparten las competencias de mando y detentan también el "derecho de representar" el sistema organizado ante otros grupos internos o externos de intereses. Ellos constituyen así la "organización" (en sentido weberiano):

Una organización implica que un grupo de personas habituadas a la obediencia ante los mandatos de los dirigentes, gracias a participar en el dominio, y en las ventajas derivadas de su existencia, interesadas personalmente en la estabilidad de dicho sistema, se mantienen permanentemente a disposición del conjunto y participan en el ejercicio de los poderes de mando y coacción que ayudan al mantenimiento del dominio del sistema (organización).

En general un ordenamiento administrativo comprenderá REGLAS sobre los comportamientos tanto del aparato administrativo como de los miembros del sistema ante éste: es decir, formas reglamentadas de consecución de los objetivos, estructuradas de acuerdo a planes y con fuerza normativa ante todos los miembros (administradores y realizadores).

El aparato administrativo burocrático se distingue en concreto de otros sistemas de organización por seguir las siguientes condiciones estructurales:

a) Existe un reparto bien definido de las actividades necesarias (división del trabajo) para el logro de los objetivos del sistema regulado burocráticamente, que serán de carácter regular y ejercidas en ocupación principal por determinadas personas. Todo miembro del conjunto, sobre todo los del aparato administrativo, posee competencias determinadas (o capacidades definidas de decisión).

Estos grupos de competencias definen una Función, Cargo o campo de tareas, o puesto de trabajo. Se fijan así responsabilidades y competencias o capacidades de dar ordenes.

Las competencias no se conciben de forma individualizada o personalizada, sino se determinan por Reglas (leyes o reglamentos administrativos) con carácter general.

b) Existe una jerarquía de cargos: es decir, un sistema estructurado de supra-y sub-ordinación en el que los elementos superiores deben supervisar y regular a los inferiores para lograr una concertación entre los distintos campos de tareas creados. Se delimitan también los campos de competencia en esta dimensión vertical.

En el caso de conflicto entre campos de tareas, o de transgresión del ámbito de competencias, dirime la instancia de nivel superior. Además de la línea descendente de mando existe una línea bien definida para apelación y queja desde abajo hacia arriba.

c) El desempeño de los cargos o cumplimiento de tareas se efectúa según REGLAS más o menos generales y más o menos flexibles, que pueden y deben ser aprendidas por los administradores. En el seguimiento de estas reglas se deja un cierto margen de decisión por consideración de los medios y fines.

d) El cumplimiento de tareas se apoya en objetos escritos o actas.

El aparato burocrático define no sólo las Reglas (las codifica) a seguir, sino sobre todo impone que todo proceso quede documentado por escrito (formalización en acta de toda actividad). Al mismo tiempo se regula la comunicación imponiendo la estructuración de los comunicados en forma de cartas, formularios, notas o actas etc. También deben documentarse reflexiones previas a una decisión, etc.

Además de estos cuatro rasgos centrales del tipo puro de burocracia, son posibles otras condiciones estructurales complementarias. Junto a la burocracia monocrática donde una persona detenta la dirección superior del conjunto, son posibles "autoridades colegiales".  

Condiciones sociales para la burocratización.

Entre las condiciones históricas figura el desarrollo de la ECONOMIA del dinero y la configuración de un sistema fiscal. Esto permitió la remuneración estable de los funcionarios.

La AMPLIACION del campo de tareas administrativas en el Estado, tanto cuantitativa como cuantitativamente, contribuyó también al desarrollo de la burocracia. Se crea así el gran Estado moderno. En lo que concierne a la diversificación cualitativa se apoya en los conocimientos especializados de los seleccionados.

Efectos de la burocracia

Repercusiones sobre los objetivos de las asociaciones

En todo conjunto organizado siguiendo el modelo burocrático, este sistema tiene repercusiones sobre los objetivos. La burocracia se autoconcibe como el instrumento perfecto (desde el punto de vista de técnica de procedimientos, división de tareas, coordinación y comunicación) para la consecución de los fines comunes. Ese "perfeccionismo" del sistema descrito por Weber ha sido malentendido.

Pero sus motivos para calificar de "perfecta" esta estructuración son los siguientes:

La administración burocrática, según muestra la experiencia, es la forma de ejercicio de dominio "formalmente" más racional, en su precisión, estabilidad, disciplina, rigor y fiabilidad.

Un mecanismo burocrático plenamente desarrollado se comporta como una máquina respecto a bienes no generables de forma mecánica. En la administración burocrática se han optimizado los costes personales y materiales gracias a la preparación de los funcionarios. Cuando se trata de tareas complicadas, el trabajo burocrático remunerado no sólo es más exacto, sino también es en sus resultados más barato que el prestado sin remuneración.

Sobre todo, la burocratización ofrece posibilidades óptimas para realizar el principio de articulación del trabajo de acuerdo a criterios puramente objetivos distribuyendo las tareas entre funcionarios especializados y a los que se entrena mediante ejercitación continuada.

Es decir, Weber considera la burocracia como el medio específico para conseguir una acción común, tal como se da en grupos menores y abarcables, en conjuntos mayores sociales orientados racionalmente a determinados fines. La creación de tal configuración social de las relaciones de dominio implica como su medio más adecuado la burocracia. Esta es el medio más adecuado para ejercer su poder aquel que dispone del aparato burocrático.

La burocracia presenta por otra parte tendencias a independizarse y dejar de ser un medio convirtiéndose en objetivo propio. El aparato burocrático puede incluso estar dispuesto a colaborar con cualquiera que sepa llegar a tener poder sobre él. 

Repercusiones sobre los miembros del mismo aparato administrativo

La burocracia crea una nueva clase social, el funcionariado, cuyas características son: